Ingrid Bergman, un mito de 100 años
La legendaria actriz sueca Ingrid Bergman, protagonista de 'Casablanca', nació un día como hoy de 1915 y falleció también el 29 de agosto, pero de 1982
CIUDAD DE MÉXICO, 29 de agosto.- La historia del cine no sería la misma sin Ingrid Bergman, la legendaria protagonista de Casablanca, que nació un día como hoy pero de 1915 en Estocolmo, para convertirse en una de las leyendas más grandes del séptimo arte, quien falleció también un 29 de agosto de 1982 a los 67 años.
Su dorada carrera, que incluye tres premios Oscar y decenas de nominaciones, comenzó de manera no oficial a los 17 años, cuando participó como un extra en la cinta sueca Landskamp (1932), un inicio demasiado honesto para la mujer que décadas más tarde se convertiría en una de las protagonistas de la época dorada de Hollywood.
Poco después se inscribió en la Swedish Royal Theatre, que abandonó al poco tiempo al considerar que la actuación en teatro no era para ella. Tuvieron que pasar tres años más para que Ingrid consiguiera un pequeño papel en Munkbrogreven (1935), pero a diferencia de su primera experiencia en cine, tenía la oportunidad de pronunciar un par de líneas bajo el personaje de Elsa Edlund.
Ése fue realmente el inicio de una racha que tuvo su primer gran momento en Intermezzo (1936) de Gustaf Molander, que tres años se convertiría en su pasaporte a Estados Unidos, a donde llegó en 1939 por intervención del productor David O. Selznick para rodar el remake de la cinta y un contrato con la entonces poderosa e influyente United Artist.
En palabras de O’Selznick, la actriz “tenía una cualidad extraordinaria de pureza y nobleza y una definida personalidad de estrella, lo que es muy raro”.
Sin saberlo, Ingrid cruzaba el Atlántico para convertirse en “el regalo que Suecia le dio a Hollywood” y en una de las más grandes leyendas del cine, caminó que tuvo su primer gran momento en 1942 cuando estelarizó al lado de Humphrey Bogart la cinta Casablanca, de Michael Curtiz.
Al año siguiente rodó Por quién doblan las campanas, al lado de Gary Cooper y basada en la novela de Ernest Hemingway, que le mereció la primera de las siete nominaciones que consiguió al Oscar, premio que ganó en 1945 por Gaslight.
Después llegaron Spellbound (1945), The Bells of St. Mary’s (1945), Notorius (1946) o Joan of Arc (1948), que le sumaron tres nominaciones más.
Pero en ese 1948 la vida de Bergman dio un giro de 360 grados. Deslumbrada por el talento neorrealista del cineasta italiano Roberto Rossellini, le escribió una carta que se haría famosa y provocaría un gran escándalo.
He visto sus filmes Roma città apèrta y Paisà y me han encantado. Si necesita a una actriz sueca que habla muy bien inglés, que no ha olvidado el alemán, que no es muy entendible en francés y que en italiano solo sabe decir ‘ti amo’, estoy lista para ir y hacer una película con usted”, escribió Bergman.
El resultado: seis películas juntos (entre ellas Stromboli, Europa 51 o Viaggio in Italia) y una apasionada historia de amor tras separarse ambos de sus cónyuges —ella estaba casada con el dentista sueco Petter Lindström, con quien había tenido a su hija Pia, y el director con Marcella De Marchis, además de mantener una pública relación paralela con la actriz Anna Magnani.
La relación adúltera de Bergman y Rossellini le cerró a la actriz las puertas del puritano Hollywood y durante años su carrera se centró en Europa y, sobre todo, en sus películas con el que después sería su marido y con el que tendría tres hijos más: las mellizas Isabella e Isotta y Roberto.
La historia de amor duró casi ocho años y luego de dejar a Rossellini, la actriz volvió a trabajar a Hollywood con una película menor, Anastasia (1956), por la que consiguió un segundo Oscar que recogió su amigo Cary Grant.
Su reaparición pública fue en 1959, cuando presentó el Oscar a la Mejor Película en la gala de la XXI edición de esos premios.
Una histórica y prolongada ovación recibió a la sonriente actriz y selló la reconciliación entre la estrella y el cine de Hollywood.
Pero su segunda etapa en la Meca del cine fue mucho menos fructífera, con títulos como Indiscreet (1958), The Inn of the Sixth Happiness (1958), Goodbye Again (1961) Cactus Flower (1969) o Murder on the Orient Express, por el que recibió su tercer Oscar.
De esa etapa, sus trabajo más destacado es sin duda Autumn Sonata, su último largometraje y su única colaboración con el otro Bergman del cine, Ingmar.
Ya le habían diagnosticado un cáncer de pecho, pero siguió trabajando e incluso aceptó un papel muy duro, el de la primera ministra de Israel Golda Meir, en una miniserie para televisión que la inundó de premios. El último, un Emmy que recogió su hija Pia tres semanas después del fallecimiento de la actriz, un 29 de agosto, el día en que cumplía 67 años.
Ingrid Bergman falleció paradójicamente también un 29 de agosto, el mismo día que nació, pero de 1982.
-Con información de EFE-




