Sigue siendo aquel

A diez años de haber recibido un trasplante de hígado, Raphael no se detiene y para demostrarlo ofrecerá dos shows en México este fin de semana

thumb

CIUDAD DE MÉXICO, 12 de abril.- Hace diez años Raphael renació. Exactamente a principios de abril de 2003 el cantante español abandonaba el hospital en donde fue sometido a un trasplante de hígado. Ahora, está en México para iniciar una gira, Mi gran noche, que lo llevará a Estados Unidos, Canadá y España, hasta entrada la Navidad. En esos diez años Raphael ha seguido en activo, no ha descansado y parece que nunca lo hará, incluso, nunca ha pensado en el retiro.

“Ya tengo diez años, es un Raphael que ha jugado con ventaja. Reconozco que juego con ventaja. Tengo la fuerza de un chaval de 25 años pero ésta (señala su cabeza), mi mente, ha vivido muchísimo y sabe hacer muy bien las cosas.

“Juego con ventaja, tengo la fuerza y la experiencia, que normalmente cuando se tiene fuerza la experiencia es cero o poquita”, afirma tajante el intérprete. Raphael no está sobre el escenario ni tiene los reflectores encima, pero aún así, mueve sus manos para hacer énfasis en cada frase que dice o para acomodarse la camisa o el saco que trae sobre ella.

Raphael es uno de los intérpretes de habla hispana más reconocidos de los últimos tiempos y el único en haber logrado (1981) un Disco de Uranio por ventas superiores a 50 millones de copias hasta ese momento. Su voz, acompañada de su peculiar estilo para interpretar y moverse sobre el escenario, lo ha hecho un favorito del público y blanco de grandes compositores.

Sobre la voz de Raphael lo mismo han pasado zarzuelas, baladas y boleros, que tangos, villancicos y hasta rancheras, inducido por “mi gran amiga Lola Beltrán”.

En su reportorio clásico se incluyen melodías como Digan lo que digan, Qué sabe nadie, Estuve enamorado, Como yo te amo, Desde aquel día, Mi gran noche y Yo soy aquel.

Ahora está de regreso con Mi gran noche, un disco que lanzó sólo en formato digital el 9 de abril y que en España alcanzó el #1 en ventas en iTunes y que cuenta con temas suyos, pero que no fueron un éxito.

“Hago este guiño a la big band, pero más que eso, le estoy dando una oportunidad a unas canciones maravillosas que se quedan siempre fuera de las tres que se eligen (para promover). Todos mis discos están hechos con mucha consistencia, las 12 canciones son buenas y siempre se escogen tres y las demás se quedan arrinconadas.

“Las fans las conocen porque ellas se oyen los discos enteros, pero no la gente normal y yo me he empeñado en darles una segunda oportunidad para que se codeen con las joyas de la corona (como llama Raphael a sus grandes éxitos), porque además nunca las he cantado en persona, nunca las llevé al escenario y me parece un deseo por mi parte.

Aunque claro, lo voy a hacer más veces, porque tengo como 500 canciones de esas que están en la sombra y no hay derecho”, defiende, entre risas, el nacido el 5 de mayo de 1943 en Linares, Jaén, España.

Aunque el álbum también podrá comprarse en formato físico en los conciertos que ofrezca —como los que dará mañana y el domingo en el Auditorio Nacional—, el intérprete decidió “meterlo” a las redes sociales para conectar con los jóvenes a través de ellas.

Incluso, señala que en ocasiones, él mismo, a sus casi 70 años, maneja su cuenta de Twitter.

“Manejo a trozos, se nota mucho cuando soy yo porque tengo un vocabulario no muy serio, no puedo estar mucho tiempo. Siempre he dicho, yo uso internet, pero no dejo que internet me use a mí.”

A una nueva generación

Raphael ha conquistado a más de una generación. Hace un par de años grabó un disco con intérpretes como Alaska y Alejandro Sanz. Incluso, le agrada que los jóvenes vayan a verlo.

El hecho, asegura, es que se trata de una cuestión de herencia familiar. “Mis discos están en todas partes desde hace muchos años. Los chicos han nacido y crecido con música mía. A algunos les ha sentado mal, pero otros han ido, inducidos por sus padres o por sus abuelos a ver qué era eso y se han quedado.”

Sin embargo, se rehúsa a reconocer que hay algo en él que los atrapa y que sigue conquistándolos a través del tiempo.

“El único que quizá no te pueda contestar a eso soy yo. El que produce esas cosas no sabe qué es lo que produce, no tengo la menor idea, no solamente que cante bien”.

Con más de 50 años de trayectoria artística Raphael sigue construyendo. Asegura no reinventarse, pero sí ser muy curioso.

Cada año, señala, debe remover todo, le hace falta, le hace bien. “Lo más espantoso para mí sería que el público al salir (de un show) dijera ‘siempre canta lo mismo’, eso sería para mí un suicidio, sería espantoso, me encuentro en la obligación y en la devoción de entregarle al público siempre cosas nuevas.

“No quiero que la gente se canse de mí, sino que tengan la ilusión de ir a verme, porque saben que algo voy a hacer, que digan ‘¿has visto lo que hizo?’

Cuando hice los boleros y tangos, nadie se esperaba que yo pudiera salir por ahí; las rancheras sí, porque aquí lo hice desde la prehistoria, inducido por mi gran amiga Lola Beltrán”, recuerda el llamado Divo de Linares.

Durante la entrevista con Excélsior en el Hotel Camino Real, Raphael habla pausado, bebe lo que queda de un refresco de cola en un vaso de vidrio y ríe cuando la situación lo amerita.

Parece que Raphael sigue siendo aquel jovencito que lo mismo cantó para el régimen de Franco durante la dictadura española, que el que sorprendió al mundo con su participación en el Festival de la Canción de Benidorm en 1962, o años más tarde en el de Eurovisión al cantar Yo soy aquel.

Incluso agradece a ese Teatro de la Zarzuela en Madrid, que le abriera las puertas por primera vez. Así, se convirtió en el primer artista en dar en solitario un concierto ahí en 1965.

“Me dijo ‘bienvenido esa cosa que me traen’”.

—Rompió esquemas, ¿Qué otras cosas ha roto?

—“Todo lo que he podido.”

—¿Corazones?

—“No, creo que no, como esas cosas no me las dicen a mí”.

—En los conciertos las mujeres se vuelven locas al verlo.

“En los conciertos sí, pero decir que de todo el mundo, no se sabe si lo hago o no. Las cosas que haya roto no he ido por la vida para romper cosas.

“Yo salgo a expresarme, a hacer las cosas que sé y nunca me ha importado si he sido el primero en hacerlo o no, si he sido el segundo o el tercero o si no lo he sido, no me importa, esas cosas no”, dice tajante.

Pero asegura que todo lo del pasado, sin adentrarse en él, le ha servido, hasta las cosas que no ha hecho bien.

“No soy nada nostálgico, creo que la gente nostálgica pierde su tiempo, pierden el vivir el presente y el futuro. No es verdad que cualquier tiempo pasado fue mejor, algunas cosas sí, otras no, como este tiempo, no todo es bueno.”

Cuando Raphael interpreta, la gente calla. Él se mueve, alza las manos, gesticula, y vuelve a alzar las manos. El público se vuelve loco. Él no sabe explicarlo.

“No sé explicarlo, así de sencillo, estoy en otra galaxia, ese momento que tengo cuando salgo al escenario y avanzar hacia la nada, es oscuridad total, aunque ahora ya no tanto, porque con las fotitos te enteras de lo que hay allá (dice entre risas).

“Pero esa oscuridad, es maravilloso, ir a un lugar a donde vas a ser feliz, es como entrar al paraíso, directamente, no sé explicarlo.”

—Como el título de su gira y el disco, ¿Raphael, cuál es su gran noche?

“Mi gran noche está por venir, he tenido muchas, pero la gran, está por venir.”

No al retiro

“No me voy a retirar nunca, la palabra retiro no existe en mí, el que nace artista, muere artista. A mí ese devaneo de ‘ahora me retiro y a los tres meses vuelvo’, eso no me gusta.

“El día que me vaya, que me tendré que ir, no es ahora, pero algún día, voy a ser el primero que se entere de eso, cuando no esté dando la talla el primero que se va a enterar soy yo y me iré.

“Me iré de vacaciones, me iré a mi casa, estaré viajando con mi mujer y mis hijos y a los tres o cinco años la gente se estará preguntando ‘¿a dónde se ha metido?’ es que ya me fui, pero no uso la palabra retiro, porque cuando tenga 90 años quiero hacer no sé qué y vuelvo, pero como no me he retirado, puedo volver cuando quiera.”

Crisis en España

En cierta ocasión, Raphael aseguraba que el IVA no lo bajaría del escenario, y que aún es caótico seguir en el ambiente.

“Hay compañías que no pueden salir, no llega nada y sólo salimos o los muy valientes o los muy irresponsables, porque no es normal lo que se está pagando de IVA, eso no existe en el mundo entero, y la cultura debe tener ayuda, pero los valientes o los irresponsables como yo, siguen”, afirma.

Sobre México

Es mi vida entera, estoy aquí desde el comienzo de la historia (risas), adoro este país y siempre lo he querido muchísimo y yo soy muy querido aquí, esas cosas se notan mucho, esto siempre ha sido de dos.”

hch

Temas: