Mujer multitud
A cuarenta años de la muerte de la escritora brasileña Clarice Lispector, que se cumplieron ayer, presentamos este texto en el que cuatro voces describen a la autora de Cerca del corazón salvaje y pilar de las letras del siglo XX

CIUDAD DE MÉXICO
A Clarice Lispector (1920-1977) le interesaba especular sobre el futuro y conocer las artes de la quiromancia y el tarot. A lo largo de su vida prefirió la escritura por encima del amor y en su literatura no dejó de explorar la intimidad de sus personajes y los laberintos del alma. Fue una bruja de las letras que registró los hechos de la vida rutinaria en libros como La pasión según G.H., Queridas mías, La hora de la estrella y La manzana en la oscuridad.
Su prosa contiene mucho humor y, en ocasiones, una ironía sutil que llega a ser contundente, donde se escucha el eco de Virginia Woolf, Katherine Mansfield y James Joyce, tal como lo explican a Excélsior Nádia Battella Gotlib, la narradora Paula Parisot y los traductores e investigadores Rodolfo Mata y Regina Crespo, quienes recordaron a la autora brasileña que ayer cumplió 40 años de haber fallecido.
Se trata de una autora muy vigente que exploró una amplia gama de géneros literarios y padeció dos dramas importantes en vida, señalan Mata y Crespo. El primero en 1966, cuando se durmió con un cigarro prendido en la mano y provocó un incendio que le acarreó graves consecuencias para su salud, pues casi le amputan la mano derecha, y uno de sus hijos sufrió trastornos sicológicos.
Y otro en 1977, cuando la narradora padeció angustia e insomnio hasta ser internada por exceso de calmantes y, tras una cirugía, le detectaron un cáncer avanzado que le causó la muerte ese mismo año.
Battella Gotlib habló sobre la empatía de Lispector con los lectores, dado que escribía hechos de la vida rutinaria donde coincidían “los niños que crean un conejo en el jardín y acaba huyendo; el primer beso del adolescente; la mujer que, después de doce años de casada decide buscar otra opción de vida, pero descubre que no tiene dinero y vuelve a casa; la mujer anciana que siente deseos y por eso busca un médico para saber cuál sería la solución…”.
Pero lo que más destaca de su escritura, añade, es el modo como registra los hechos, con esa mirada “siempre atenta a detalles y el modo como conduce a sus lectores a ese mundo ficcional sin que lo perciban hasta que se encuentran en medio del huracán”.
Autora del libro Clarice Lispector. Fotobiografía,
Battella Gotlib recomienda a los nuevos lectores de la brasileña iniciar por las crónicas que publicó en El descubrimiento del mundo y los cuentos, en Lazos de familia, La legión extranjera y Felicidad clandestina, entre otros.
“Después sería bueno encarar las novelas, empezando por Cerca del corazón salvaje, publicado por Clarice a los 23 años, y recorrer sus novelas hasta llegar a La hora de la estrella y Un soplo de vida”.
Sobre sus facetas literarias, Gotlib destaca el talento de Lispector “para explorar la intimidad de sus personajes y los laberintos del alma, atravesando territorios que algunos llaman del inconsciente, dejando patentes los encantos y desencantos de la condición humana. Aunque también tiene la capacidad para elaborar enredos donde aparece un crimen, lo que hace suponer que debió ser lectora de novelas policiales de Georges Simenon y Agatha Christie”.
Y destacó la prosa llena de humor y, muchas veces, dotada de una ironía fina que puede ir de lo más leve a lo contundente. “Aunque su obra no sólo contiene ficción, sino muchas cartas a familiares y con amigos, escritores y críticos, donde resalta la importancia documental y estética de las cartas que escribió a sus hermanas Elisa y Tania, publicadas a principios de ese siglo en Brasil”.
Y destacó de Lispector La pasión según G.H. una de sus mejores novelas, donde “lleva a una tensión máxima la potencialidad de su lenguaje, tanto en lo que se refiere a imágenes construidas con mención a otras artes (el dibujo, el mural, la fotografía). Se trata de una saga en la que la mujer se enfrenta a sus propios fantasmas con un relato fuerte e implacable”.
Por su parte, Paula Parisot apunta un breve comentario sobre la gitana de las letras brasileñas. Primero, reconoce un mensaje valioso en su prosa que podría resumirse con la siguiente frase: “En la vida nada es seguro ni está garantizado”; y la define como una autora que contiene multitudes de mujeres dentro de sí, “pero siempre con la conciencia de una vulnerabilidad que nos confirma que la única forma de sobrevivir es intentando comprender lo que tiene ante sus ojos”.
FOTOGRAFIAR EL PERFUME
Rodolfo Mata y Regina Crespo, traductores del portugués al español, coincidieron en que la obra de Lispector tiene un peso en México y en cualquier parte del mundo, porque explora problemas universales que no caducan.
“Su escritura mezcla armoniosamente lo anecdótico con la reflexión profunda sobre las sensaciones y los sentimientos; y tiene un atractivo muy grande debido a su perspectiva femenina y no necesariamente feminista”.
¿Qué obsesiones literarias destacarían en la obra de la brasileña? “Clarice nos da una definición muy impresionante y poética de su principal obsesión: “Escribir es fotografiar el perfume”. Sin embargo, no se puede reducir una afirmación a esa mirada. Su escritura es un movimiento constante entre la sensación (sea visual, táctil, auditiva, etc.), la conciencia como el yo-aquí-ahora y la existencia como la proyección de ese yo hacia diversos lugares”.
Por último, Mata y Crespo coinciden en que La pasión según G. H. es uno de sus mejores libros.
“Esto se debe a su sencillez y complejidad apabullante, porque se desarrolla en la frontera entre la literatura y la filosofía. Digamos que se trata de un libro con una gran fuerza poética que comparte constantemente el asombro ante la inutilidad del lenguaje para apresar la realidad”.
Además, es una novela con poca acción y mucha transformación, donde G.H., la protagonista y personaje único del drama interior, que es una mujer joven y soltera de la clase media acomodada, sufre un cambio radical en su persona después de un incidente cotidiano y superfluo: entrar al cuarto de la sirvienta para asearlo y encontrarse con una cucaracha en medio de una absoluta limpieza y blancura”.
Finalmente, recomiendan a los lectores mexicanos leer los cuentos que Lispector publicó en Lazos de familia (en especial: La gallina, El búfalo y El crimen del profesor de matemáticas); Legión extranjera y Felicidad clandestina (especialmente el cuento que da título a la colección). Y a quienes le guste La pasión según G.H., el paso siguiente podría ser Agua viva, un libro de prosa inclasificable”.
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