Sin freno en el gasto del Centro de Cultura Digital

Este año fueron destinados al espacio, ya oneroso, diez millones 881 mil 702 pesos, según cifras de la Secretaría de Cultura federal

CIUDAD DE MÉXICO.

La Estela de Luz, ahora rebautizada como el flamante Centro de Cultura Digital (CCD), sigue sumando gastos a su ya oneroso costo final de mil 304 millones 917 mil pesos (unos 100 millones de dólares de acuerdo con la cotización de 2012). Durante este año fueron destinados al espacio diez millones 881 mil 702 pesos, según cifras de la Secretaría de Cultura federal, dependencia que se ha encargado de borrar toda huella que recuerde al sitio como un monumento cívico.

Cuatro años después de abrir, el 16 de septiembre de 2012, el espacio conmemorativo que sería “un sentido homenaje de los mexicanos a los héroes que en los últimos dos siglos han forjado esta gran nación”, como afirmó el expresidente Felipe Calderón, es ahora un lugar “dedicado a la digitalización a nivel más extendido” que celebra, en las áreas que antes serían el memorial de la patria, el Día del Pokémon.

“No hay duplicidad, hay complementariedad, como sucede en muchas áreas de la Secretaría de Cultura que comparten vocación”, justifica la directora del espacio, Grace Quintanilla, acerca de la existencia del Centro Multimedia, también dedicado a los medios digitales en el Centro Nacional de las Artes (Cenart). La funcionaria sólo ha accedido a responder vía correo electrónico, por lo que evade cuando se le pregunta: ¿qué justifica que la Estela de Luz, con todo el gasto que representó, acaba siendo un lugar para festejar a Pokémon?

“Te invito cordialmente a que consultes nuestro programa, que es muy amplio. En el CCD tenemos diversas áreas de acción, una de ellas es el laboratorio de juegos, cuyo objetivo es impulsar la formación, producción y profesionalización en una de las industrias culturales más ricas del mundo: la del videojuego”, contesta y a continuación describe los maratones de juegos de video que se han realizado y los encuentros mensuales de productores de videojuegos, en los que se invitó a Pokémex a festejar el día del famoso personaje, el 21 de agosto pasado.

Quintanilla dice que por el tamaño de la ciudad y el aumento de personas con acceso a internet, se necesitan “muchos más centros dedicados a lo digital y, por supuesto, en el país”. En el Cenart, agrega, se atiende público “que ya se reconoce como artístico”, mientras que la Estela de Luz está concentrada “en cómo se transforma la producción cultural masivamente por el uso cotidiano de la tecnología digital”. Antes de definir completamente el perfil del lugar, el secretario de Cultura, Rafael Tovar, afirmó que debía definirse “muy claramente el uso del espacio”, para no duplicar actividades (Excélsior, 14/02/2013).

OLVIDAN PERFIL

En febrero de 2013, Tovar también dijo que era necesario “ver la conveniencia de que la Estela, un monumento conmemorativo con un sentido cívico, mantenga su perfil y su naturaleza”. Sus palabras fueron anuladas en la misma dependencia que dirige: en ningún lugar, interior y exterior del monumento conmemorativo, existe referencia a su carácter cívico y la Secretaría de Cultura achaca a la administración anterior (del entonces Conaculta, que dirigía Consuelo Sáizar), la responsabilidad de haber borrado el perfil cívico del espacio.

“La Estela de Luz es emblemática del Bicentenario de la Independencia de México. Y el CCD es un programa con una vocación distinta. En la administración pasada se decidió otorgar el espacio al Conaculta. El CCD es un espacio con una vocación distinta a la del monumento”, justifica la dependencia, también por medio del correo electrónico.

Quintanilla, por su parte, responde con un rotundo “no” a la pregunta de si existe alguna referencia que recuerde dentro del espacio que se trata de un monumento construido para las fiestas patrias de 2010. La directora del CCD dice que la programación que diseña para el espacio “no pretende limpiar” el estigma que tiene, como un lugar altamente costoso que simboliza la corrupción de un sexenio, “sino aprovechar al máximo la infraestructura existente”.

Aun con ellas, Quintanilla acepta que hay artistas que se han negado a trabajar en el lugar, precisamente por lo que representa: “Siempre he sido respetuosa ante la negativa de colegas y artistas a colaborar en el CCD. Somos un espacio incluyente y algunos artistas que al principio se rehusaron a trabajar con nosotros, con el tiempo han decidido colaborar en varios apartados de nuestro programa”.

La funcionaria justifica que en lo que va de enero a agosto, el CCD ha realizado 486 actividades que han beneficiado a 101 mil 553 personas. Las grandes cifras también alcanzan la inversión que sigue representando la Estela de Luz, que para este año es de diez millones 881 mil 702 pesos. Estos recursos incluyen el mantenimiento, que se lleva a cabo en dos áreas: la limpieza de los cuarzos y el mantenimiento del site o conjunto de módulos que controlan los paneles de luces led.

Cada año se contrata a una firma que se encarga de hacer una limpieza general anual, mientras que el site es atendido dos veces al año. Mientras eso sucede, el costo de la Estela de Luz se sigue elevando. Los 100 millones de dólares que costó su construcción alcanzan el costo de otras edificaciones de grandes dimensiones sobre Paseo de la Reforma, como la de un hotel de lujo Sofitel que construye una marca francesa en el número 297, con un costo de 137 millones de dólares, o la Torre R432, de 54 niveles, que se construye en Reforma 432, con una inversión de 110 millones de dólares.

Temas: