El inédito B. Traven nunca buscó fama

El Museo de Arte Moderno exhibe desde hoy 300 objetos personales del misterioso autor de origen alemán

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CIUDAD DE MÉXICO.

B. Traven, afirma su hijastra Malú Montes de Oca Luján, pidió “mil veces” que leyeran su vida a través de los libros que había escrito. “Él decía: ‘¿por qué les importan mis documentos?’”, recuerda. Traven escribió cuentos y novelas, ocho de ellas fueron llevadas al cine; también fue fotógrafo, actor, activista y escapista que se escabulló de los reflectores.

“Si usted se quiere hacer verdaderamente famoso, escóndase y no dé la cara, entonces todo el mundo va andar detrás de usted”, responde Montes de Oca cuando se le pregunta a qué atribuye el enorme misterio que se posó en torno a su padrastro. Ella dice que todo comenzó en 1925, cuando mandó a Europa desde México su primer libro: El barco de la muerte, que apareció en alemán un año después.

“Se vuelve un best seller; vendió más de 40 millones de libros, estaba en 40 idiomas, hoy debe estar en veintitantos”. Lo cierto es que él mismo se encargó de construir una leyenda: en su vida utilizó al menos tres seudónimos, el de Ret Marut, Hal Croves y Traven Torsvan, con este último firmó todavía el 4 de marzo de 1969 (días antes de morir) su testamento donde declaró haber nacido en Chicago en 1890, de acuerdo con el sitio oficial www.btraven.com que promueven sus herederos.

Dar a conocer al escritor entre los más jóvenes, “no dar ninguna respuesta al misterio”, pretende la exposición B. Traven, que se exhibe desde hoy en el Museo de Arte Moderno. Integrada por 300 piezas, revela por primera vez archivos y objetos del autor: sombreros, identificaciones con nombres distintos, manuscritos, primeras ediciones y parte de su obra fotográfica.

Nunca buscó fama

El Museo de Arte Moderno exhibe desde hoy más de 300 piezas del escritor alemán.

Malú Montes de Oca Luján, hijastra de B. Traven, recuerda que cuando las cenizas del escritor fueron esparcidas en la selva chiapaneca se armó un gran alboroto. “Fuimos en varios helicópteros que el gobierno de Chiapas puso a disposición de la prensa mundial, porque vinieron de Time, de Life, de todas las revistas americanas, alemanas, llegamos a Ocosingo con las cenizas, todo estaba cubierto, según la costumbre indígena, con ramas de pino, como un tapete. Lo llevaron a la casa de gobierno un tiempo, luego nos subimos a los helicópteros y fuimos a esparcir sus cenizas”.

La historia sobre Traven parecía ser pública, atrás quedaban los reportajes que revelaban las primeras fotos del escritor, sus seudónimos o su verdadero nombre. Su hijastra atribuye ese carácter anónimo a la personalidad del autor: “él quería llevar una vida privada, era una gente que no soportaba la fama, que venía de una situación política en Europa y mientras más se escondía más fama cobraba”. Pero Montes de Oca acepta también que la condición de alemán, le pesó por el resto de sus días.

“Él decía que era norteamericano, le daba pavor decir que era alemán. Tenemos que reconocer que como Ret Marut, tuvo una vida política, él era anarquista, había muchos tipos de anarquismo pero él creía en el individuo y andaban detrás de él, mucha gente murió después de la Primera Guerra en Alemania, por eso él también tuvo que huir”.

La exposición en el MAM incluye una sección que se ocupa de la etapa alemana del escritor, de su relación con diferentes grupos políticos y de cómo Marut entró en escena, como un actor y militante anarquista, quien declaró en 1912 ser inglés y tiempo después haber nacido en San Francisco en 1822. En una de las cédulas de la muestra se afirma que la condena a muerte, huida y la clandestinidad “obsesionarían a B. Traven durante toda su vida. Él mismo se encargó de matar simbólicamente a Marut para después reencarnar en Torsvan Traven.

Para armar la exposición, que se exhibe hasta el 30 de octubre, la curaduría visitó el archivo personal del escritor, denominado B. Traven State, que se conserva en la Ciudad de México, bajo el resguardo de Montes de Oca y su hermana Irene Pomar. Ellas heredaron el legado del autor de Macario de su madre, Rosa Elena Luján, quien fungió como representante del escritor desde 1952 y con quien se casó en 1957. La idea al expurgar el acervo ha sido vincular al autor y su obra con las diferentes disciplinas artísticas de las que se ocupó, especialmente la fotografía.

Una vez concluida la exposición, los objetos regresaran al archivo (podrían viajar en 2018 a Alemania, donde el Archivo Nacional está interesado en exhibirla”. Montes de Oca afirma que la familia de Traven “no está aún en el momento, nosotros, de deshacernos de él, le tenemos mucho cariño, todavía sigue siendo muy fuerte”. También descarta que exista acercamiento con la Secretaría de Cultura para comprarlo, el problema es que debe entenderse que abarca tres idiomas: español, alemán e inglés.

“A mí me encantaría que se quedara en México pero en un lugar bien resguardado y con acceso al público”, señala. Por lo pronto, su hijastra quiere dedicar estos años a seguir difundiendo la obra de B. Traven. “Hoy se siguen imprimiendo mucho sus libros (en el FCE, Selector y Acantilado) pero ha sido por épocas, ahora vamos a volver a trabajar en eso, yo siempre ayudé a mi mama desde que tuve 15 años, ahora vamos a ponerle más interés porque es lo único que me queda, quiero dedicar lo que me queda de vida a la obra de mi querido padrastro, que fue él todo para mí”. 

La exposición en el MAM, afirmó la directora, Sylvia Navarrete, “está dirigida sobre todo a los jóvenes. B. Traven es un escritor que todo mundo leyó hace 40 años, envuelto en el misterio, eso agregó un poquito a su difusión mediática, pero más allá de esto lo que queremos mostrar, no estamos dando ninguna respuesta a este misterio, más allá de esto es quién fue como creador, por qué se enamoró de México, qué fue lo que le maravilló de México”.

Cinematografía

Dentro de la obra que se llevó al cine destaca:

  • El tesoro de la Sierra Madre (The Treasure of the Sierra Madre), dirigida por John Huston, EU, 1948.
  • La Rebelión de los Colgados, dirigida por Alfredo B. Crevenna, Emilio Fernández, México,  1954.
  • Macario, dirigida por Roberto Gavaldón, México, 1959.
  • El barco de los muertos (Das Totenschiff), dirigida por Georg Tressler, Alemania, 1959.
  • Días de otoño, dirección de Roberto Gavaldón, México, 1962.
  • Rosa Blanca, dirección de Roberto Gavaldón, México, 1961.
  • Canasta de Cuentos Mexicanos, dirigida por Julio Bracho, México, 1956.
  • El Puente en la Selva, dirección de Pancho Kohner, México, 1970.
  • Los pizcadores de algodón (Die Baumwollpflücker), dirección de Jürgen Goslar, Alemania, WDR, 1970.
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