Unesco, sin cifras de daños
Nuria Sanz, directora del organismo en nuestro país, dice que se ignora el tamaño real del perjuicio que el EI causó al patrimonio cultural de Siria, pero se tomarán medidas drásticas para su defensa

CIUDAD DE MÉXICO.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) desconoce el tamaño real del daño que el Estado Islámico (EI) ocasionó al patrimonio cultural de Siria, pero ya está tomando medidas más drásticas para su defensa. Nuria Sanz, representante de la Oficina de la Unesco en México, admitió que no se tiene un reconocimiento preciso: “todavía no tenemos el registro, mentiría si digo cuáles son (los edificios que han sido destruidos)”.
Luego de participar en la Jornada de Patrimonio, Solidaridad y Conflicto que se realiza como parte de la Semana Árabe en México, Sanz afirmó que aún se necesita una evaluación más precisa para conocer los daños: “es muy importante que haya una assessment (evaluación) lo más rápido posible en el sitio y eso dependerá de la manera en la que la Unesco pueda entrar al lugar”, afirmó.
“Es verdad que en el caso del teatro (un foro Romano que existe en Palmira) los registros que tenemos parecen decir que está en pie, pero no podemos saber tampoco cuál es el riesgo estructural, no tenemos un assessment completo y puede ser un territorio que está totalmente minado, además es un lugar excepcionalmente grande y hay que saber cómo acercarse a esa escala y a esa enorme dimensión, pero estamos preparados con los mejores expertos y siempre en cooperación y coordinación con los expertos sirios”, informó.
El sábado pasado agencias internacionales informaron que el ejército sirio arrebató al EI el control de las ruinas grecorromanas de Palmira en el marco de una ofensiva en la que, aseguraron, han recuperado la antigua ciudad. “La situación es buena en la parte antigua, ya que no ha habido enfrentamientos dentro de ella”, dijo el director de Antigüedades y Museos de Siria, Maamún Abdelkarim, informó la agencia EFE.
La situación, sin embargo, no es fácil. Al parecer todo el territorio está minado. “Estamos también trabajando con las Naciones Unidas en imágenes satelitales por si los sitios están minados, también podremos tener una evaluación cada día más rigurosa de lo que está pasando en los sitios”, dijo Sanz. La representante del organismo mundial en México alertó que. si bien la discusión está en la destrucción que pudo sufrir Palmira, el tema es de carácter global.
“Queremos ir más allá, ponerlo en clave de la diversidad cultural, de que hoy es Palmira, ayer fue Mosul y de que pasado mañana puede ser cualquier otro lugar y hay que estar preparados para eso, no ante la alarma ni ante la alerta sino que tiene que haber una preparación universal para defender los patrimonios que son de todos”, argumentó. Ayer, en la sede de la Unesco, se mostró la campaña “Patrimonio para todos”, lanzada por la oficina central de la Unesco y que busca concientizar sobre la importancia de la defensa de los bienes patrimoniales.
“México no es una geografía periférica”, dijo Sanz al referirse a que también desde aquí debe reflexionarse sobre lo que sucede a nivel mundial. El tema del patrimonio ha escalado posiciones en la discusión global. En febrero de 2015 el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la Resolución 2199, que contiene un apartado en el que se condena la destrucción del patrimonio cultural y aprueba medidas vinculantes legalmente para luchar contra el tráfico ilícito de antigüedades y bienes culturales de Irak y Siria.
De hecho, el 16 de febrero pasado el gobierno italiano presentó una fuerza especial encargada de proteger el patrimonio cultural en situación de conflicto. Rápidamente el grupo fue denominado como los “cascos azules de la cultura”; su origen se da por un acuerdo de la Unesco y está integrado por 30 agentes en patrimonio de los Carabinieri italianos. La operación es conocida como Unite4heritage (Unidos por el patrimonio) y la idea es que pueda ser desplegada cuando lo solicite un Estado miembro de la ONU que sufra un conflicto que ponga en riesgo sus tesoros.
Pero el riesgo no sólo está en el campo de batalla. Sanz afirmó que la resolución del Consejo de Seguridad deja ver que parte de las destrucciones tenían como objetivo el expolio de los bienes culturales para financiar al EI. “Ahí se demuestran lazos comunicantes entre las formas de financiamiento, pero también en esas maneras en las que viajan los objetos culturales; urge que los gobiernos tomen medidas para evitar, en la medida de sus posibilidades, ese tráfico ilícito, que se tengan catálogos, actualizar los inventarios, bien por asociarse con la ‘lista roja’, bien por tener bien informados a los Carabinieri o por no aceptar en subastas públicas todos esos bienes”.
En 2015, la arqueóloga Joanne Farchakh dio a conocer un informe en el que denunció que los ataques a los templos de Palmira realmente encubrían robo de piezas que en países europeos se venden a altos precios (Excélsior 12/09/2015). Según el estudio, la destrucción esconde el ingreso de extremistas para expoliar bienes y ofrecerlos en el mercado, sobre todo europeo.
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