El futuro, en extinción: las palabras de Enrique Vila-Matas en la FIL Guadalajara
En su discurso de aceptación del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2015, el autor catalán sostuvo que “en un mundo en el que quienes leen son una pavorosa minoría, un escritor ya bastante hace con sobrevivir”
GUADALAJARA.
“Los callejones sin salida han sido el motor central de mi obra. Por eso no me extraña que ahora quiera complicarme la vida y hablarles del futuro”, admitió ayer el escritor barcelonés Enrique Vila-Matas (1948) en su discurso de recepción del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2015.
En la ceremonia de inauguración de la 29 Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), en la que recibió un diploma y un cheque por 150 mil dólares que introdujo gustoso en la bolsa del pantalón, el autor de Dublinesca reflexionó sobre el futuro de la novela, del escritor y de la literatura.
“En un mundo en el que quienes leen son una pavorosa minoría, un escritor ya bastante hace con sobrevivir”, comentó el autor de Historia abreviada de la literatura portátil, quien evocó el “panorama desolador” que vislumbra en el ámbito literario.
“A la caída de la capacidad de atención ha contribuido una industria editorial que está erradicando de la literatura todo aquello que nos quiere hacer creer que es demasiado pesado, o que va demasiado cargado de sentido, o que puede parecer intelectual”, apuntó.
El también ensayista añadió que los escritores son supervivientes de una especie en extinción. “Cada día son más inencontrables, pero quedan algunos que se salvan gracias a que saben arreglárselas para tratar de escribir lo que escribirían si escribiesen”.
Y definió a los escritores como “tipos complicados, gente de un coraje tan antiguo como el coraje mismo, gente zumbada, trastornada si ustedes quieren; gente esencialmente obsesiva, fascinantemente obsesiva”.
El autor de Bartleby y compañía confesó que pensaba que la novela del futuro se instalaría felizmente en la frontera, en la que sin problemas de mezclarían diversos géneros. “Insinué que tal vez no sólo íbamos a dejar atrás la anquilosada narrativa del pasado, sino que iríamos hacia una novela conceptual”, que reconciliara arte y vida, obra y espectador.
Pero Vila-Matas no detalló más, no dio respuestas, se limitó a compartir que “me gustaría escribir alzándome sobre la pesada vida terrestre. Pero en caso de lograrlo, ¿coincidirían mis itinerarios con los trayectos nocturnos que sospecho que seguirá la novela del futuro”, se cuestionó.
El crítico literario Christopher Domínguez fue el encargado de destacar la trayectoria del autor de El mal de Montano, cuya obra lee desde hace 30 años, agregó. “Es un escritor para quien tiene tiempo de leer. Lo suyo son las obras portátiles. Su literatura es un juego, pero nunca fue experimental. Su obra es una autoficción novedosa y vivaz. Todo lo que toca es literatura”.
La ceremonia de apertura de la 29 FIL de Guadalajara, que tiene al Reino Unido como país invitado de honor, estuvo marcada por la calidez de los asistentes hacia el escritor Fernando del Paso, reciente ganador del Premio Cervantes, a quien se le dedicó un largo plauso que, además, festejó sus 80 años de vida.
La feria, en cuya apertura participaron incluso políticos, exhibirá hasta el 6 de diciembre unos 400 mil títulos de mil 900 editoriales de 36 países, asistirán 20 mil profesionales del libro y se espera recibir durante sus nueve días a más de 750 mil visitantes.
El que es considerado encuentro editorial más importante del mundo hispanohablante arrancó con una evocación a la paz y votos en contra del terrorismo que se ha vivido últimamente en París, Mali, Nigeria y Túnez.
El Reino Unido, se anunció, presentará una delegación integrada por 150 escritores, académicos y artistas. Y mostrará la fortaleza de su industria editorial, que alcanza una producción de 180 mil títulos al año, lo que genera cinco mil millones de euros.
Rafael Tovar, titular del Conaculta, entregó el premio a Vila-Matas y declaró inaugurado el encuentro que reconoció, en voz de su presidente, Raúl Padilla, “la grandeza cultural del Reino Unido, nación protagónica en la construcción de la civilización universal, pilar de la literatura y el pensamiento político y científico del mundo”.
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