Mariana Valdés y su fulgor vocal
Para la brillante soprano María Katzarava, la joven cantante mexicana posee un prometedor futuro en el belcanto internacional

CIUDAD DE MÉXICO.
La soprano Mariana Valdés (Ciudad de México, 1989) es una estrella del belcanto que ha comenzado a brillar. Dicen que es una joven promesa cuya voz aterciopelada alcanza registros como pocos, se le recuerda porque hace seis años fue la revelación juvenil del Concurso “Carlo Morelli” y se augura que podría ser la heredera de María Katzarava.
Hace unos días ganó el XVIII Concurso Internacional de Canto Lírico de Trujillo, Perú, que le garantizó su debut en Londres para 2016. Ahora conversa con Excélsior sobre sus estudios en Quebec, sus clases con María Katzarava y el curso de perfeccionamiento que tomará en SIVAM (Sociedad Internacional de Valores de Arte Mexicano A.C.) durante los próximos meses.
“Sobre su voz puedo decir que desde que estudió conmigo hace unos meses atrás, me ha resultado uno de los timbres más aterciopelados de soprano, que en pocos años será una voz lírica plena y seguramente abordará un repertorio muy similar al mío”, dice María Katzarava desde Italia, con quien recientemente tomó algunas clases de perfeccionamiento vocal.
Mariana Valdés obtuvo el premio a la revelación juvenil en el Concurso Nacional de Canto “Carlo Morelli” de 2009. Su carrera inició como soprano lírico ligero y hasta hace poco se ha inclinado por el repertorio más lírico.
Sus roles van desde Susana en Le nozze di Figaro (Las Bodas de Fígaro), Adina de L’elisir d’amore (El elíxir de amor), la Papagena de Die Zauberflöte (La flauta mágica) y Musetta en La bohème (La bohemia). Sin embargo, ahora dirige su repertorio hacia papeles más líricos como la Liù de Turandot, Julieta de Romeo y Julieta, Micaela de Carmen y Giulietta en I Capuleti e i Montecchi.
“Fue a partir de que empecé a recibir la guía y consejos de María Katzarava que entré a un repertorio más lírico, pues ella piensa que puedo dar ese salto”, dice la soprano que tiene en mente alcanzar los grandes escenarios.
“Por ahora me ayudará mucho a trabajar en estas arias porque me ayudan a expandir técnicamente la voz. Sin embargo, estoy consciente de que aún necesito mucho trabajo para cantar en los grandes teatros de Europa. Es más, si ahora me contrataran en algún teatro grande, cantaría papeles más ligeros, como Susana, Adina o Norina”.
Mariana Valdés creció en la Ciudad de México, pero su formación vocal comenzó en Canadá. Su incursión en el terreno de la ópera no estaba planeado desde la niñez. “Durante mi adolescencia pasé años obsesionada con la ópera, pero antes de eso me enfoqué al teatro musical, después al género crossover. Pero a los 17 años descubrí la ópera”.
Poco después se inscribió en la academia de Música de Vancouver y tomó un diplomado que debió truncar para viajar a Italia, donde estudió con el bajo italiano Donato di Stefano y la soprano italiana Renata Scotto.
Sin embargo, este año volvió a México y tomó nuevas clases con Katzarava. “Ella aceptó darme clases, me dio seguimiento y consejos en cuanto a la técnica, el repertorio y me sugirió participar en algunos concursos. De hecho ya había concursado en el Concurso Internacional de Canto Montserrat Caballé y el Concurso en la Ópera en Tenerife, donde fui finalista”, explica vía telefónica.
¿Por qué volver a México?, se le inquiere a la joven. “Mi familia vive en México y, a pesar de los ocho años que viví en el extranjero, he regresado porque quiero continuar con mi formación en SIVAM. Después haré algunas audiciones en los Opera Studio de Europa y Estados Unidos”.
Después se presentará con las agencias de Europa y Estados Unidos. “Digamos que México es mi base porque aquí tengo el apoyo de mi familia; si no estuvieran ellos aquí, supongo que no regresaría. Pero definitivamente mi mayor ambición es tener una carrera internacional”, acepta.
¿Qué ha comentado Katzarava? “En el verano tomé clases intensivas con ella, primero en México y después en Italia. Ella me ayudó técnicamente y con la cuestión del repertorio, de orientarme al hecho de los cantantes no podemos pasar toda la vida estudiando, o en la escuela, porque al paso de los años uno nunca se siente listo. Pero ella me motiva, igual que a otros jóvenes cantantes para salir y empezar a concursar”.
Es más, reconoce que de no haber sido por la soprano que ha triunfado en Italia, no habría entrado a los concursos de este año. “Porque ella me convenció de que uno nunca deja de aprender en el terreno técnico y artístico”.
Por último, María Katzarava admite que en algún momento no muy lejano le gustaría coincidir en conciertos con esta talentosa joven, y confiesa que ahora mismo también apoya a la soprano Daniela Zamudio, quien se irá becada a Italia para trabajar en su perfeccionamiento vocal, con ayuda de ProÓpera”y de benefactores que confían en sus facultades vocales.
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