'Clandestino', tres miradas al comunismo
El escritor Maruan Soto Antaki revisa esta ideología en su más reciente novela

CIUDAD DE MÉXICO.
“La idea de hacer una novela con tres voces era porque quería que fuera dialogante, como están construidas las novelas rusas, ellos son los reyes de las novelas con distintas voces”, dijo Maruan Soto Antaki (México, 1976) respecto de Clandestino, su más reciente novela.
Al tener el comunismo como tema central, esta obra transita por los diferentes países que creyeron en esta ideología como base de una política adecuada. Rusia, España, Siria, Francia y México son algunas de las naciones que visita Ramón Costa, el protagonista de estas páginas.
“Ramón Costa era la imagen de la ideología de esa época, representaba el disfraz, dejaba de ser él mismo. A esa generación le pasó lo mismo. Por ejemplo, los países que transité son ejemplo de proyecto de estas ideas, hoy me enfrento a que esos pensamientos no fraguaron, ese proyecto no prosperó, olvidaron incluso la libertad y sus principios ideológicos”, dijo.
El deseo por analizar esta generación es debido a que sus padres pertenecieron a ella. El autor de Casa Damasco aseguró que su interés era indagar el proyecto ideológico ruso, pero sobre todo, la relación entre el individuo con su entorno.
“Me importaba saber qué pasa por la cabeza de estos personajes, fuera Ramón Costa o cualquier otro; qué les sucedía para poder convencerse que ése era el camino por el que el mundo podía transitar de una manera más decente, y qué pasa con ellos después de la decepción, sobre todo cuando se incorporaban a la vida política y se daban cuenta que el proyecto ideológico es utópico, y se tiene que ir adaptando a la vida real, y posteriormente qué pasa con la utopía cuando la utopía ya no está ahí. Y todo esto sólo podía plantearlo mediante una novela.
“Sólo la novela te permite escudriñar en los personajes mediante la creación de un espejo de la realidad, con el que puedas meterte en las vicisitudes de este momento histórico; además de que sólo la primera persona me permite hacer todo esto”.
Otras de la razones del porqué está escrita a tres voces responde a que mediante este recurso el autor pudo observar el proyecto ideológico del comunismo a través de diferentes rostros.
“De inicio Ramón Costa, porque él vive el sueño americano y quiere vivir el sueño ruso: un hombre que le dedica su vida a este proyecto; con Laila, la palestina, pude observar otras latitudes, la decepción de este mismo proyecto y, finalmente, con María, el personaje que iba adaptándose a los cambios, al sistema, quien se sentía más cómoda en la clandestinidad: esta mujer tiene una relación íntima con la parte institucional, con el Kremlin, con los misiles de Cuba…
“Fueron complicados escribir a Laila y Ramón porque eran los más cercanos a la generación. Es muy difícil tratar de dibujar sus rasgos que a veces son un homenaje, a veces una crítica a una generación a la que tanto le debo y también tanto le reclamo. Cómo los revisas sin exhibirlos, sin ridiculizarlos; para poder crear estas convenciones de verosimilitud que no caigan en una postura dogmática. Porque una novela no se trata de eso, de criticar, eso es para la propaganda, no para la literatura”, aseguró el autor.
Producto del exilio
Por razones familiares, Maruan Soto Antaki ha vivido fuera del país por largas temporadas a lo largo de su vida. Ante la pregunta de cómo mira la situación actual del país, el escritor afirmó que no le gusta el camino que toma México. Asegura que la sociedad mexicana es una de las más intolerantes que ha conocido. “Hay una absoluta inequidad en el país”, afirma.
El también periodista asegura que nos encontramos alrededor de una sociedad muy vacía, pedestre.
Es evidente que su novela trata del exilio, de un éxodo impuesto por la ideología. “Soy producto del exilio”, afirma el autor.
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