GDF pagará restauración de 'El Caballito'

El gobierno federal firmó un convenio con autoridades locales para encargarse de la escultura ecuestre de Carlos IV, que fue dañada por trabajos solicitados por el Fideicomiso del Centro Histórico

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CIUDAD DE MÉXICO.

El gobierno federal busca enmendar la plana al Gobierno de la Ciudad de México en la fallida restauración de la escultura ecuestre de Carlos IV. A partir de ayer el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), a través de su Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se hará cargo de encabezar y llevar a cabo los trabajos para revertir los daños que sufrió El Caballito, mientras que el GDF se limitará a pagar el costo de los trabajos.

6 millones de pesos costará la restauración 

La decisión llega más de dos años después de que la escultura resultó dañada por las medidas erróneas que ordenó la autoridad capitalina; un año y medio después de que inició un diagnóstico detallado que supuestamente dejaría la pieza en óptimas condiciones en septiembre pasado y luego de que funcionarios implicados como Inti Muñoz, director del Fideicomiso del Centro Histórico de la Ciudad de México; y Alejandra Moreno Toscano, autoridad del Centro Histórico, han sido separados de sus cargos.

La escultura de Manuel Tolsá fue dañada con ácido nítrico hace dos años

“En pocas palabras, así dicho tal cual, lo que sucedió en la ocasión anterior es que la restauración se hizo directamente por el Fideicomiso del Centro Histórico, en esta ocasión las instituciones competentes federales participan en eso y con esto buscaremos nosotros garantizar que sea del mejor modo”, afirmó el titular del Conaculta, Rafael Tovar, tras la firma de un convenio de colaboración que signó junto con el jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera.

Ya en manos de las autoridades federales, la escultura aún pasará al menos medio año en las condiciones que actualmente se encuentra. Medio año y seis millones de pesos son el cálculo que hasta el momento han realizado los responsables. “Calculamos que en seis meses pueda estar terminada la obra”, afirmó Tovar, provocando que al instante María Teresa Franco, directora del INAH, negará con la cabeza y se aprestara a corregir: “No puede haber una presión matemática, sí calculamos que el diagnóstico esté muy pronto, quizás pueda terminarse en dos meses y medio, máximo tres, a partir de ahí se integra lo que será realmente la propuesta, muy precisa, para intervenirlo en términos de restauración y de conservación”.

Y sobre la cantidad que se requerirá, todo indica que no será un obstáculo. “No puede haber una propuesta exacta, probablemente se va a ir sobre una cantidad que puede subir, puede bajar, de alrededor de entre seis millones, probablemente; todo va a ser licitado”, dijo Franco. Mancera se comprometió, después de la firma del convenio realizada en el Palacio del Ayuntamiento, que será invertido lo que se necesite: “¿Lo que cueste entonces?, se le preguntó, “Lo que cueste la restauración”, respondió.

Para Eduardo Vázquez Martín, secretario de Cultura del DF, una enseñanza parece haber dejado al GDF el episodio: “La intervención primera fue equivocada, eso no hay que darle ninguna vuelta, es muy claro que la intervención fue equivocada, que no se hizo correcto el procedimiento. La experiencia de esto es justamente que el cuidado, preservación del patrimonio de la ciudad, tiene que ser en coordinación con las instituciones federales, que así tuvo que ser desde el principio y que eso debe ser defendido”.

Con el convenio, agregó, “el Fideicomiso sigue siendo la fuente financiera para la ejecución, que es lo que siempre fue, la equivocación fue que la fuente financiera en solitario decidiera qué empresa y cuál iba a ser el procedimiento de intervención”.

CONCLUIRÁ DIAGNÓSTICO

Tanto las autoridades federales como las capitalinas se empeñaron en señalar que el trabajo que realizó un grupo de ocho especialistas de por lo menos cinco instituciones académicas del país –desde abril de 2014– en la escultura, servirá para concluir el diagnóstico con el que arrancarán las obras de restauración. El documento que ese grupo generó, dijo Tovar,  será integrado por los expertos del INAH y del propio Conaculta. “Este documento hay que integrarlo, ¿quién lo va integrar?, expertos, ¿quiénes son nuestros expertos?, Sitios y Monumentos, Raúl Delgado y el INAH, a través de Monumentos Históricos y del área de Conservación”.

Por su parte, Franco aseguró que los estudios de ese grupo han aportado “importantes” datos para llevar a cabo los trabajos, pero también que han sido uno de los motivos para retrasar las labores que continuamente cambiaron de fecha para ser concluidas. “Los estudios tomaron más tiempo, se trataba de un colectivo, en fin, hemos llegado a este momento y esperamos que entre las posibilidades de excelencia para culminar el diagnóstico, el proyecto de intervención y lo que será ya el disfrute pleno a través de una restauración, sea el más breve posible”, dijo.

En octubre de 2013, el INAH determinó que El Caballito había sido afectado “de manera irreversible” en un 50% de su superficie tras la restauración fallida, encargada en septiembre del 2013 a Arturo Javier Marina Othón, quien utilizó una solución de ácido nítrico al 30 por ciento para quitar la pátina original de la efigie, sin contar con los permisos correspondientes. La institución, quien presentó una denuncia ante la Procuraduría General de la República (PGR), contra quien resultara responsable, tasó los daños en un millón 415 mil 723 pesos. A pesar de que el INAH acusó a las autoridades capitalinas de haber incumplido la ley, jamás tomó las riendas de los trabajos y fue el Fideicomiso, encabezado por Inti Muñoz (sancionado recientemente por 60 días), quien trató de llevar la restauración de la escultura de bronce diseñada por Manuel Tolsá.