Piden reglas claras en el Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli
Críticos y especialistas musicales exigen una mejor regulación del certamen, luego de que lo ganó Alejandro Armenta, sobrino del presidente del jurado, quien además violó sus bases

Además, propusieron que la mitad del jurado sea de talla internacional para darle mayor certeza a los resultados, y que delimiten los concursos por tesitura vocal para evitar competencias entre tenores, barítonos y sopranos, cuyas características son distintas
CIUDAD DE MÉXICO, 29 de septiembre.- El 33 Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli, financiado en parte con recursos públicos, ha perdido fuerza y credibilidad, dicen algunos críticos, músicos, compositores y personalidades del medio musical, como José Noé Mercado, Emilio Pérez Casas, José Manuel Recillas y Luis Gutiérrez, quienes lamentaron que el primer lugar le fuera concedido al bajo-barítono Alejandro Armenta (Alejandro Martínez Araiza), sobrino del tenor Francisco Araiza, quien fungió como presidente del jurado (sin voto) en la recta final.
Sin embargo, la mayor irregularidad impactó en el propio reglamento, donde afirma que “No podrán participar en el Concurso aquellos cantantes que hayan realizado presentaciones en el Teatro de Bellas Artes en un papel principal o de mediana importancia, o actuado en papeles principales en teatros similares del país”, ante lo cual el jurado omitió que Armenta debutó en este escenario, en 2011, interpretando a Mephisto de la ópera Faust de Gounod, con lo cual se violó la normatividad.
La polémica se desató en las redes sociales y se extendió con comentarios a favor y en contra del galardonado, ante lo cual los críticos propusieron a Excélsior la necesidad de contar con reglas más claras en las bases del concurso para evitar que los vínculos familiares o de maestro y alumno entre concursantes y jurado, provoquen conflictos de intereses.
Además, propusieron que la mitad del jurado sea de talla internacional para darle mayor certeza a los resultados, y que delimiten los concursos por tesitura vocal para evitar competencias entre tenores, barítonos y sopranos, cuyas características son distintas.
En entrevista, el crítico José Noé Mercado comentó que es necesario revisar el reglamento del concurso porque esa laguna en las bases del concurso motivó la polémica. “En este caso la actuación de un cantante que tiene a un tío como presidente del jurado… sin duda despierta suspicacias”.
Aunque esto no permite asegurar que el tenor Francisco Araiza haya determinado al ganador, “esa laguna convertida en posibilidad dio pie a comentarios, murmullos y todo tipo de suspicacias entre la comunidad operística, por lo que considero que esa laguna en el reglamento debería ser resuelta”, y así evitar este tipo de comentarios en el futuro.
Según el reglamento del Concurso Morelli, hay siete reglas, de las cuales es la tercera la que alude al tema del debate, donde se especifica que “Si algún miembro del jurado es o ha sido profesor de algún concursante, no podrá participar en la votación correspondiente a dicho cantante”.
Esta cláusula la cumplió el propio Araiza, al abstenerse, pese a su calidad de presidente del jurado, acompañado de Jorge Volpi, director del Festival Internacional Cervantino; José Octavio Sosa, coordinador ejecutivo del Estudio de Ópera de Bellas Artes; Alicia Torres, el director de orquesta Fernando Lozano y el maestro de canto Bernardo Villalobos.
“Bueno, creo que es un poco ingenuo que una figura de la relevancia de Francisco Araiza no ejercería una fuerza –incluso sin buscarla– en el resto del jurado, y no porque los demás no tengan su opinión, sino porque hay un ejercicio de jerarquías que nadie olvidaría, pues el maestro tiene una trayectoria de más de 40 años en la ópera internacional”, reconoció Mercado.
Al respecto, el escritor y crítico José Manuel Recillas lamentó que en el mundo de la música se ven comportamientos inequívocos de ignorancia y favoritismo. Aclaró que en este caso no se critica la calidad del bajo-barítono premiado, sino el hecho de que su tío fue el jurado.
“El punto que está a discusión no es la calidad sino el hecho de que el presidente del jurado es su tío, una figura importante y de mucho peso que con su sola presencia influiría en el resultado y en la voluntad del jurado”, expuso.
Ante lo cual, lo más lógico era que uno de los dos se hubiera retirado, apuntó. “Aquí lo mejor hubiera sido que Alejandro Armenta no participara para evitar este conflicto, pues Francisco Araiza no era un jurado más, ¡sino el presidente!”, expresó.
“Aquí el asunto es legal, moral y sin duda daña gravemente al premio, el cual ha perdido renombre con los años debido a las muchas irregularidades en los últimos”, y en este punto habría que preguntarle al tenor Emilio Ruggerio, quien tiene una experiencia personal que podría ser contada.
Ante esto, expuso Recillas, lo mejor sería que el jurado estuviera integrado por lo menos con tres jurados que no pertenecieran al medio mexicano y así garantizar una mayor independencia en la forma de juzgar a los participantes y evitar suspicacias”.
Por último, el crítico Luis Gutiérrez coincidió en que no se duda de la calidad vocal de Alejandro Armenta, aunque eso no justifica el hecho de que su tío haya sido la cabeza del jurado, lo cual propicia un replanteamiento muy concreto: evitar que los maestros de canto no participen en el jurado, aunque se diga que lo mismo sucede en el extranjero.
A lo largo de las últimas semanas las opiniones se dividieron en las redes sociales de uno y otro lado, donde opinaron desde el compositor Emilio Pérez Casas, el tenor Emilio Ruggerio, la soprano Ana Caridad Acosta y los críticos Manuel Yrízar Rojas y Mauricio Rábago Palafox, entre otros.
Comentarios inevitables
Vía telefónica, Alejandro Armenta habló con Excélsior sobre la relación con su tío Francisco Araiza: “Me quedó claro que si ganaba algún premio, esos comentarios surgirían, creo que son inevitables y lo único que puedo decir es que mi tío no tuvo voz ni voto, así que él no influyó en las calificaciones del jurado”.
Además, explicó que la mayor evidencia de que fue una final justa fue que el propio público lo premió. “Siempre habrá comentarios, pero llevarse el premio del público es la mayor recompensa y ahí no tuvo nada que ver el maestro Araiza. Esa es la prueba de que el trabajo de uno es legítimo, pase lo que pase y se diga lo que se diga”.
Incluso, reconoció que cuando conoció el resultado del primer lugar, “una parte de mí quería llevarse el premio del público porque si no los comentarios serían al triple”.
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