El terremoto, en el olvido de las letras

El ensayista Ignacio Padilla considera que la literatura, sobre todo de ficción, no ha explotado uno de los acontecimientos del siglo XX que para las artes plásticas y el periodismo fue de inspira-ción radical

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CIUDAD DE MÉXICO, 19 de septiembre.- Cientos de crónicas, testimonios y fotografías, publicadas tanto en periódicos, libros y revistas, ha inspirado el terremoto de 8.1 grados que devastó la Ciudad de México en 1985. Pero a pesar de esta cauda creativa, asegura el escritor y estudioso de la literatura Ignacio Padilla (1968), se han escrito “muy pocos” ensayos, novelas y cuentos sobre este “acontecimiento sustancial, tanto para la historia como para el atribulado presente de nuestro país”.

El autor del ensayo Arte y olvido del terremoto (2010), con el que ganó el Premio Luis Cardoza y Aragón para Crítica de Artes Plásticas, considera que sigue siendo una asignatura pendiente que el terremoto, del que hoy se conmemora el 30 aniversario, se piense en términos ensayísticos y en forma de narrativa de ficción.

“Estancados en el registro cronístico o fotoperiodístico del terremoto, no hemos podido, querido o sabido entender lo que sucedió entonces para encauzarlo en lo que sucedió luego y en lo que podría ser nuestro futuro”, explica en entrevista.

El comunicólogo egresado de la Universidad Iberoamericana dice que siempre ha llamado su atención “la gran medida en que el terremoto inspiró primero la transformación social y política del país, y más tarde el rotundo fracaso de nuestra democracia.

“Pero, en términos creativos, inspiró mucho menos de lo que debió hacerlo, al menos en términos literarios. Por contraste, fue radical inspiración para la renovación de las artes visuales en nuestro país”, dice.

Para el maestro en Literatura Inglesa por la Universidad de Edimburgo y doctor en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca, los escritores mexicanos nunca retomaron realmente este tema.

“Hubo y sigue habiendo muy poca literatura en este orden. Paz, Pacheco y Monsiváis hicieron literatura sobre el terremoto, y quizá algunos otros autores lo mencionan liminarmente. Pero el registro literario del terremoto sigue brillando por su ausencia. Confío, sin embargo, que las nueva generaciones puedan, en un necesario y urgente ejercicio de postmemoria, realizar la catarsis del terremoto que vivimos sus padres”, agrega.

El cuentista y novelista aclara que sólo contamos con un par de poemas, un ensayo y media docena de cuentos, básicamente, sobre esta tragedia natural. “El terremoto es la terrible presencia de la ausencia en nuestras letras.

“Sigue faltando la gran novela del terremoto, e insisto en que es muy probable que ésta surja de ulteriores generaciones. Esa escritura sería similar a la que se ha realizado con la literatura de la Guerra Civil española o a la que está naciendo sobre la dictadura pinochetista o sobre los desaparecidos en Argentina”.

En cambio, prosigue el catedrático, la auténtica ficción del terremoto está en las obras de artistas visuales, desde Gabriel Orozco y los miembros de La Quiñonera hasta los del grupo SEMEFO, creado en 1990 por Teresa Margolles.

“Como sea, el terremoto está implícito en todo cuanto escribimos quienes lo vivimos hace 30 años. Fue para mis contemporáneos una marca generacional indisputable, junto con otros dos derrumbes: el del Muro de Berlín, el 10 de noviembre de 1989, y el de las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001”, concluye.

Literatura periodística

El escritor y editor Héctor Anaya (1941) opina, en cambio que, al principio, en los momentos cercanos al gran sismo, “prevaleció la literatura periodística de diferente calidad: obras dignas de ser tenidas como literarias y otras más ceñidas a la estricta información, aunque todas marcadas por la solidaridad.

“El periodismo, como sabemos, es ‘la Historia de lo inmediato’ y la literatura tiene la capacidad de preservar las hazañas humanas de una manera emotiva o razonada. La poesía telúrica, la narrativa convulsiva y el ensayo trepidante se sucedieron, luego del instante climático, como suele ocurrir con la obra de arte, que es más propia del reposo que del instante”, comenta.

El autor de la novela El sentido del amor, que dedica uno de sus capítulos al terremoto de 1985, piensa que el escritor Juan Rulfo (1917-1986) “se nos anticipó a todos con su profético cuento El día del derrumbe, que él situó un 18 de septiembre, en vez del 19.

“Los poemas y los cuentos fueron más inmediatos y las novelas tardaron en aparecer (la mía se publicó en 1989). No conozco toda la producción literaria, pero sé que hay cerca de 80 libros que tienen como tema este terremoto”, señala.

Cuenta que su novela es “un recuento amoroso de una pareja singular que vive los principales acontecimientos de la segunda mitad del siglo XX. El terremoto llena el capítulo Los días del temblor, en que la pareja vive primero en la cama y luego entre escombros de la ciudad. Esa épica con heroísmo erótico en que la pasión social y la sensual se enlazan”.

Anaya invita a los lectores a redescubrir algunas de las creaciones que inspiró el terremoto de 85: el poema Las ruinas de México, de José Emilio Pacheco; la novela gráfica Septiembre. Zona de desastre, de Fabrizio Mejía Madrid y José Hernández; El miedo en el espejo, de Juan Villoro; Nada, nadie. Los días del terremoto, de Elena Poniatowska; Arte y olvido del terremoto, de Ignacio Padilla; La grieta, de Sabina Berman; No sin nosotros, los días del terremoto, de Carlos Monsiváis, y Ciudad quebrada, de Humberto Musacchio, entre otras.

La ciudad conmemora el sismo

Para recordar los sismos que devastaron la Ciudad de México hace tres décadas, diferentes espacios ofrecen exposiciones conmemorativas.

  • Réplicas. Exposición que aborda las expresiones afectivas, artísticas e intelectuales derivadas de la catástrofe natural. La muestra fue conformada a partir de una selección de obras inscritas en una convocatoria lanzada por la Secretaría de Cultura del DF con motivo del 30 aniversario del terremoto.

               Museo de la Ciudad de México, Pino Suárez 30, col. Centro.

  • Tres décadas. El Palacio de Minería exhibe una exposición fotográfica que recuerda lo ocurrido aquellos dos días: el 19 y 20 se septiembre de 1985. De entrada libre, la muestra incluye imágenes de los estragos que ocasionó el desastre natural sobre  la arquitectura capitalina.

               Palacio de Minería, Tacuba 5, Centro Histórico.

  • Los días del Terremoto. La muestra parte de las reflexiones hechas por Carlos Monsiváis sobre la participación de la población en el sismo del 85. La exposición reflexiona sobre la organización de la sociedad de manera independiente ante la inacción del gobierno federal y recuerda el momento de la tragedia y sus repercusiones en la producción artística.

              Museo del Estanquillo Colecciones Carlos Monsiváis, Isabel La Católica 26, Centro Histórico.

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