Publican nuevo volumen de la serie 'Sólo Cuento'

El escritor Alberto Chimal reúne en el séptimo volumen de la serie publicada por la UNAM los relatos de 25 narradores de distintas latitudes, que evidencian la vitalidad, mutación y supervivencia que ha experimentado esta expresión literaria

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CIUDAD DE MÉXICO, 25 de agosto.- El cuento no es un género que viva al margen de la literatura de nuestro tiempo. Y, aunque es cierto que no ocupa un lugar privilegiado, el mundo editorial no ha conseguido marginarlo ni reducirlo a cero, señala el narrador Alberto Chimal (Estado de México, 1970), quien publica el nuevo volumen de la serie Sólo cuento, inspirada en el ejercicio que realizaba Edmundo Valadés en la revista El cuento.

No sé si podamos utilizar la palabra 'esperanzadora' para referirnos a la sobrevivencia del cuento, pues no hay mucho espacio para esa visión en nuestra sociedad; pero sí estoy seguro que el cuento muestra su enorme voluntad de resistencia ante los males de la vida diaria, ante el poder y los abusos de la política, el agitamiento y la entropía que vive hoy el individuo”, comenta en entrevista.

Este volumen es el séptimo de la serie Sólo cuento, que es editado por la Dirección de Literatura de la UNAM, donde Chimal incluye a 25 cuentistas de distintas latitudes, entre los que destacan José de la Colina, Beatriz Espejo, Bernardo Atxaga, Carlos Velázquez, Marian Womack, David Miklos, Bernardo Esquinca y Carlos Velázquez, entre otros.

Esta antología puede servir para mostrar el músculo de este género, que se mantiene en crecimiento, con un amplio espectro en su diversidad y en la alquimia de su precisión, asegura el también autor de libros como La ciudad imaginada y otras historias y Éstos son los días.

Sobre mi selección te comento que en algún momento escuché alguna conversación donde se decía que esta serie ya había cubierto todo lo existente en el campo del cuento hispanoamericano –particularmente del cuento mexicano–, pero no es así. Y la prueba está en quienes se acerquen a este volumen: aún falta mucho”, asegura.

Y en torno a la idea de que el cuento es un género simple, Chimal apunta que sólo se trata de un cliché que nació hace tres décadas, cuando el mercado editorial impuso la novela gorda para vender un libro a mayor precio. Así fue como encontraron al género más susceptible de ser comercializado y más fácil de insertarse en un mercado internacional.

Justo acabo de leer un ensayo sobre Juan José Saer, donde recuerda que hasta entonces la literatura hispanoamericana se las había arreglado muy bien en el ámbito de la novela corta y el cuento, sin la existencia de la novela larga y masiva como ahora es la norma”, agrega.

Así fue como nació la idea de que el cuento no gusta. Así que no existen razones literarias, sino son sólo mercantiles las que refuerzan estereotipos y prejuicios, pues claramente la tradición hispanoamericana ha tenido una cantidad inmensa de creadores y creadoras de cuentos, aclara.

Incluso, considera que las posibilidades actuales para escribir cuentos hoy son más ricas de las que hubo en el pasado. “El cuento se abre paso de manera muy natural en nuestro tiempo. Así que el cuento, como lo entendemos de forma clásica, pervive junto a las nuevas formas de escritura breve, como sucede con la minificción y el microrrelato”, añade.

MUTACIÓN
 Y SUPERVIVENCIA

El volumen es completado por autores como Antonio Ramos Revillas, Angélica Gorodischer, Askari Mateos, Isaí Moreno, Socorro Venegas, Antonio Malpica, Orfa Alarcón e Iraís García Cuevas, quienes convergen entre el territorio de la imaginación y la narrativa de lo extraño, la prosa del horror y la imaginación fantástica.

La serie se divide en cuatro apartados: “Vidas y ejemplos”, “Irrupciones y transformaciones”, “Colecciones y travesías” y “Calamidades”, donde a lo largo de sus páginas desfilan personajes realistas y estrambóticos, algunos protagonistas que alcanzan el límite de sus vidas, otros más son dominados por experiencias que bordean lo sobrenatural y lo fantástico, y algunos se enfrentan al borde del abismo, en alguna experiencia crucial y extraña.

Otras historias más bien exploran las características del microrrelato o apuntan hacia el mundo de la minificción, y hacia el final aparecen aquellas historias que bordean temas como la violencia, la destrucción y todo tipo de catástrofes.

Tres historias que Chimal destaca del séptimo volumen de Sólo cuento son: Zulu, de Naief Yehya, que cuenta la historia de un estado teocrático y totalitario, donde los seres humanos son sujetos a toda clase de abusos en nombre de la religión.

El segundo es Little Boy, de Marina Perezagua, una historia tremenda sobre los daños que produce la guerra a partir del bombardeo atómico que sufrió Hiroshima, durante la Segunda Guerra Mundial, y El alien agropecuario, de Carlos Velázquez, un cuento muy gracioso, divertido y ácido sobre cómo convertirse en un rockstar.

¿Es esta antología una manera de resistir al olvido comercial del cuento?, se le cuestionó al compilador y narrador.

“Pienso que cualquier publicación de cuentos, sea de uno o varios autores, es una declaración de que el cuento aún tiene sentido y es capaz de ser escrito. A mí me parece que si el cuento pudiera extinguirse… lo habría hecho hace mucho tiempo. En el fondo, para mí lo más llamativo del cuento es su capacidad de supervivencia y, al mismo tiempo, de constante transformación y mutación”.

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