Joyas monárquicas en el Museo Nacional de Arte
Inauguran la muestra La Monarquía Hispánica en el arte. Yo, el Rey, con 200 obras que muestran la manera en la que el arte ha representado a los soberanos españoles

CIUDAD DE MÉXICO, 26 de junio.- Alabada por unos y repudiada por otros, la figura del soberano español está inevitablemente asociada a la exaltación del poder y el lujo pero también, sobre todo en América, a la de pueblos dominados. La controvertida imagen del rey supremo, del fastuoso soberano, de esa estirpe cuya existencia hoy es blanco de debate, es el foco de la muestra que el Museo Nacional de Arte (Munal) inaugurará el próximo miércoles.
Desde una perspectiva que rehúye posturas críticas hacia la corona y sus herederos, la muestra La Monarquía Hispánica en el arte. Yo, el Rey presentará 200 piezas, entre pinturas, esculturas, monedas, cetros, joyería, textiles, armas y manuscritos, con las que se busca mostrar la manera en la que el arte ha representado de manera glorificada a los soberanos españoles, desde su presencia en la Nueva España tras la Conquista, a las frustradas aspiraciones monárquicas mexicanas con dos intentos de imperio en el siglo XIX.
“En la exposición nuestro comentario no es político, es simplemente narrar un hecho histórico, nosotros no podemos cambiar nada de lo que ocurrió, ni tiene un sentido apologético”, defiende Agustín Arteaga, director del Munal, espacio que ideó la muestra desde hace un año y que ha logrado conjuntar piezas del Museo Nacional del Prado, de las Colecciones Reales del Patrimonio Nacional y de los museos de América y Lázaro Galdiano de España.
¿Cómo se muestra en la exposición al soberano español con una historia de conquista con América por detrás y un debate en España sobre la pertinencia de que siga existiendo la monarquía?, se le pregunta. Arteaga prefiere hablar de la necesidad que tuvieron las cortes de hacerse retratar para presentarse ante sus súbditos y trata de matizar el tema aludiendo a dos casas de soberanos: los Habsburgo, más austeros a su parecer y los Borbones, que él ve más fastuosos.
“Realmente la tarea es que la representación retratista de los monarcas tenía como función el poder darle una figura corpórea a un rey ausente, que jamás pisa las tierras hispánicas. En una primera etapa, durante los Habsburgo vamos a encontrar a estos reyes que de algún modo son bastante austeros en su figura, efectivamente hay una representación de grandes telas y sedas, brocados, pero no está la presencia de armiños, de pieles, de oro o de joyas, de coronas como si ocurre en otras dinastías”, opina. Uno de las representaciones que resulta austera para Arteaga es la de Felipe IV en Armadura de Gala, pintado por Gaspar de Craver, donde el soberano aparece como un gallardo guerrero.
Curada por Abraham Villavicencio, la muestra ha sido dividida en cuatro núcleos que buscan desentrañar los orígenes casi divinos con los que los soberanos han querido vestirse ante sus súbditos. El primero, La herencia iconográfica del pasado antiguo, “está dedicado a la referencia mitológica y cómo la monarquía española se encuentra como una descendiente del imperio romano, Hispania como esa fundación original de los romanos y como ciertos sustentos mitológicos van a sostener su existencia”.
En la segunda parte, La efigie real. Recursos plásticos y retóricos, la muestra busca marcar las diferencias y marcas particulares que cada casa real ha querido mostrar a través de sus retratos y parafernalia. “Una vez que hay sucesión y cambia la dinastía (de los Habsburgo a los Borbones) hay todo un cambio que se ve reflejado en la pintura en el sentido de que ellos serán más ostentosos, representan esa sofisticación francesa con el boato, por el gusto de los palacios elegantes, va cambiar incluso la manera como se vive en la corte y las construcciones de palacio. Justamente el palacio que conocemos actualmente es borbónico y pretende tener fastuosidad”, dice.
La monarquía mesiánica y el imaginario religioso muestra a los soberanos asumiendo “como una responsabilidad la defensa de la religión católica y el esparcimiento de la fe, esto viene desde que se dan a la tarea de reconquistar España de los moros y después en expandir la religión en los nuevos reinos tanto en oriente como en América, veremos sus advocaciones, sus fidelidades”. La cuarta sección, Ecos de la monarquía en el México independiente habla de la supuesta “consecuencia” de la monarquía española en México durante el siglo XIX con los imperios efímeros de Agustín de Iturbide y Maximiliano de Habsburgo.
Si la conformación en noviembre de 2014 de una exposición en España sobre el conquistador Hernán Cortés levantó ámpula o temas como la repatriación del llamado Penacho de Moctezuma siguen siendo sensibles, para el director del Munal los acontecimientos históricos sucedidos en América a nombre del rey habrían sucedido de cualquier forma: “después de 500 años de historia y que naciones como la nuestra llevan 200 años haciendo su propio devenir, no compete a un ciudadano juzgar si hay una deuda histórica; al final de cuentas los acontecimiento que pudieron haber ocurrido durante la conquista habrían de ocurrir de un modo o de otro independientemente de quién fuera, no estoy haciendo ninguna apología sobre la intervención española pero somos el resultado de ese mestizaje, de dos culturas que se funden, se incorporan y lo que tenemos que pensar es qué es lo que somos como mexicanos y a dónde vamos”, dice.
La apertura de la muestra dedicada a la figura de los soberanos españoles coincide con la visita de Estado que realizarán a México los reyes Felipe VI y Letizia a partir de este domingo 28 de junio y hasta el miércoles 1 de julio, visitando la Ciudad de México y Zacatecas. Hasta ayer, la visita de los monarcas a la muestra no había sido confirmada.