Demuelen casa de José María Velasco

Con el aval del INAH y del INBA echan por tierra el interior de la casa-estudio del pintor y paisajista mexicano, donde estuvo los últimos 22 años de su vida

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CIUDAD DE MÉXICO, 27 de abril.- Con el conocimiento del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) se realiza la demolición del interior de la casa-estudio donde el pintor y paisajista mexicano José María Velasco (1840-1912) pasó los últimos 22 años de su vida. Así lo han confirmado a Excélsior los trabajadores de obra que desde 2008 fueron contratados por particulares para realizar supuestos trabajos de renovación en su interior.

Según el INAH este inmueble no está inscrito en el Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos, por lo que carece de protección alguna. Aunado a esto, el edificio no cuenta con una cédula de identificación donde se indique que ahí vivió sus últimos días el primer paisajista mexicano.

Sin embargo, el propio INAH reconoce mediante un documento de acceso a la información, que este inmueble “reviste de un gran valor desde el punto de vista de la historia, la arquitectura de la zona y por haber sido la casa del pintor José María Velasco”.

Dicho documento asegura que el inmueble presenta “un estado de conservación regular”, cuya fachada mantiene un aplanado original de terracota y su desplazamiento con características interiores que corresponde a los edificios antiguos que formaron parte de la Villa de Guadalupe a finales del siglo XVIII.

Además, detalla que hacia 1895 el artista modificó enteramente la disposición y arquitectura del inmueble, por ejemplo: suprimió el balcón y en el patio construyó una fuente, un arco y cambió el lugar y la forma de la escalera.

Pero a simple vista… los supuestos trabajos de remodelación muestran la destrucción parcial de la escalera central, hecha de cantera, así como de pisos y columnas, sin contar con la supervisión de personal del INAH. Cabe señalar que los trabajadores negaron el acceso para conocer el detalle de los trabajos que realizan, bajo el argumento de que el dueño no se los permite.

Vía telefónica se buscó reiteradamente a Carlos Altamirano Velasco y a Laura Bautista Cruz, dueños de la casa, según el registro 116/08 del INAH (del cual tiene copia Excélsior), que avala los “trabajos de mantenimiento”, pero ambos no fueron localizados.

En cambio su secretario, cuyo nombre omitió, dijo que lo ideal sería buscar a María Elena Altamirano Piolle, historiadora del arte por la UNAM y bisnieta del paisajista mexicano, pero ella tampoco quiso referir el inmueble, sino sólo su obra plástica.

Según el INAH, Carlos Altamirano Velasco –bisnieto y heredero del pintor mexicano– solicitó autorización para llevar a cabo un proyecto de remodelación y mantenimiento durante los años 2008, 2011 y 2012. Sin embargo dichos trabajos no han sido concluidos y el Instituto reporta que no tiene conocimiento de los que se han realizado durante los últimos tres años.

En teoría el proyecto autorizaba trabajos de sustitución de cubierta, consistentes en: retiro de ladrillado, relleno y viguería de madera en mal estado, sustitución de vigas y láminas de losa, colocación de falso plafón, reintegración de viguería sobre la habitación principal, resanado de aplanados y aplicación de pintura. Pero a simple vista los trabajos son otros.

La casa se ubica en la calle 5 de mayo No. 9, esquina Avenida Prolongación Misterios, en la colonia Villa de Guadalupe. Está a espaldas de la Basílica de Guadalupe y fue uno de los sitios donde Velasco pintó algunos de sus cuadros más emblemáticos, como: El Valle de México desde el Tepeyac (1901), Valle de México tomado desde el Tepeyac (1905), Árboles del pirú del Tepeyac (1905) y Vista del Valle de México desde el cerro de Santa Isabel, entre otros.

Otro detalle que sí se puede corroborar a simple vista son los daños a la fachada del inmueble, donde se aprecia el desprendimiento de aplanados, la modificación en la herrería de las ventanas y grafiti en la parte inferior del edificio.

Valor intangible

Según la historia, este lugar formó parte de unas bodegas de tabaco. Hacia el siglo XVII se subdividió en al menos tres fracciones donde el canónigo Galindo (quien fuera hermano de la suegra de Velasco) construyó esta casa, la cual adquirió José María Velasco en 1890 y la adaptó como casa estudio.

Cabe señalar que esta casa también cuenta con un valor intangible porque fue el lugar donde el artista falleció, a un costado de la ventana sur del inmueble, mientras contemplaba el horizonte, tal como lo narra María Elena Altamirano en su libro Homenaje nacional. José María Velasco (1840-1912), un recorrido total por la obra del pintor mexicano.

“Cuando Velasco murió estaba en la sala, mirando hacia el sur. Entonces le estaba pegando el sol mientras pintaba una tarjeta postal que dejó inconclusa. Ahora sí que murió con los pinceles en la mano”, detalla.

Por su parte, Víctor Rodríguez, curador de la exposición Territorio Ideal. José María Velasco, perspectivas de una época, confirmó la importancia de dicha casa, pues aunque tenía un estudio en la Academia de San Carlos, donde era profesor, también pintaba en su casa de La Villa desde donde tenía una vista privilegiada.

Y reconoció que Velasco no sólo fue un importante paisajista, sino “un genio interdisciplinario”: “Tomando la debida distancia fue el Leonardo Da Vinci mexicano por la manera en que hizo tesis de ciencias naturales, aunado a lo que produjo y la maestría en su técnica para pintar con un color inigualable”.

Obras

Desde esta zona José María Velasco pintó algunas de sus cuadros más emblemáticos:

  • El Valle de México desde el Tepeyac.
  • Valle de México tomado desde el Tepeyac.
  • Árboles del pirú del Tepeyac.
  • Vista del Valle de México desde el cerro de Santa Isabel.

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