Filmoteca de la UNAM cobrará el resguardo

Durante medio siglo la Filmoteca de la UNAM ha conservado 20 mil rollos de instituciones públicas y privadas sin ningún costo; este esquema se modificará

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CIUDAD DE MÉXICO, 2 de marzo.- De los 20 mil rollos con películas de nitrato que resguarda la Filmoteca de la UNAM, sólo el 15 por ciento pertenece al patrimonio universitario, y el resto a particulares e instituciones como los Estudios Churubusco, la Cineteca Nacional y el Imcine, a empresas como Televisa, TV Azteca y Plata Films y productores como los Barbachano Ponce, quienes depositaron su material por décadas sin pagar cuotas por su resguardo, conservación y restauración.

Así lo reconocen, en entrevista con Excélsior, Albino Álvarez, subdirector de Rescate y Restauración, e Ignacio Sánchez, jefe del Taller de Restauración de esta institución, durante un recorrido por las bodegas para nitrato situadas a un costado de la estación de bomberos en Ciudad Universitaria.

Sin embargo, este esquema gratuito dejará de existir los próximos meses, anuncian, y algunos propietarios ya comenzaron a retirar su material.

La Filmoteca mantiene siete bodegas, únicas en América Latina, las cuales funcionan como “un Arca de Noé que mantiene a salvo medio siglo de memoria visual de México en nitrato”.

Dicho material fílmico es de gran calidad, aseguran los expertos, pero altamente inflamable y tóxico. De ahí que sus bodegas fueran ubicadas junto a los “apagaincendios”. No obstante, saben que “si una película de nitrato se incendiara y fuera arrojada al mar, podría verse cómo desciende sin que se apague”.

Pese al costo por el resguardo y el mantenimiento de estos rollos, ambos estudiosos minimizan el hecho de que el material no implicara un gasto para los particulares.

Álvarez afirma que “la historia de esta institución comenzó hace 55 años, con una primera lata que Barbachano Ponce dio a la UNAM en tiempos del rector Nabor Carrillo. Con el tiempo, la institución se convirtió en una casa abierta a la que todo mundo trajo sus películas”.

Estos usos y costumbres hicieron que la casa universitaria se convirtiera en un lugar confiable para el resguardo de nitratos, dice. “Y por eso los particulares trajeron su material. Debo decir que hasta hoy no ha habido una especie de filtraje o selección, pero sí hay una diferencia entre lo que representa patrimonio universitario y los depósitos particulares”.

Sin embargo, el propio Álvarez admite que estas bóvedas han sido “una carga muy fuerte para la UNAM”, por lo que pronto se modificará el esquema para el resguardo de este material altamente inestable. “Estamos en proceso de revisar algunos insumos y costos con los depositantes, quienes harán conciencia de lo que para nosotros significa guardar estos nitratos”, explica.

Dicho costo incluiría un seguro y los gastos operativos que deberán tabularse. “Cualquier productor estaría muy agradecido con lo que ha hecho la Filmoteca de la UNAM por el bien del cine nacional y, sobre todo, por estos productores y directores particulares que tienen su material aquí”.

Retiran material

Ignacio Sánchez, jefe del Taller de Restauración, comenta vía telefónica que con la llegada de Guadalupe Ferrer a la dirección de la Filmoteca, el área jurídica ha comenzado a trabajar en una nueva dinámica con los depositantes.

“Antes nos donaban o depositaban material de nitrato y nosotros íbamos por él sin costo alguno, es más, poníamos transporte y mano de obra. Ahora, el departamento jurídico establecerá otros parámetros para generar ingresos y comprar equipo que nos permita transferir el nitrato a formatos más modernos”, asegura.

De momento, agrega Sánchez, TV Azteca ya comenzó a sacar su material de las bodegas luego de que se les comentó que se empezaría a cobrar. “Así que ellos buscaron otro lugar y encontraron la Cineteca Nacional, donde también les cobrarán pero a un costo menor”.

Sin embargo, el servicio que esta Filmoteca ofrece en materia de restauración y preservación va más allá de un espacio, “pues somos reconocidos como la número uno en América Latina, formamos parte de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) e incluso los técnicos de la Cineteca han venido aquí a aprender”, comenta.

Otra instancia que ha comenzado a retirar su material es el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), “aunque no creo que sea por el pago, sino porque deben llevar su material a las bóvedas de la Cineteca Nacional”, añade.

Cabe señalar que la Cineteca Nacional resguarda, en su bóveda 4, material de nitrato, pero ahora que casi concluye su remodelación lo solicitarán. “Suponemos que se llevarán su material de nitrato y, aunque no hemos visitado sus bodegas, creemos que debe haber una gran responsabilidad en el resguardo de estos materiales para evitar un incendio, como el ocurrido en 1985”, señala Sánchez.

¿Qué ha ganado la UNAM con el resguardo de este material por décadas?, se le cuestiona. “Conservamos material único en México y logramos respaldar 80 por ciento de los 20 mil rollos de nitrato en copias de seguridad de acetato, poliéster y digital”.

¿Podrán exhibir ese material cuando dispongan?, se le inquiere. “El acuerdo es que, aunque son sus derechos, por el almacenamiento debían dejarnos una copia y que podemos usarla cuando se tramiten los permisos conforme a derechos de autor”.

Por su parte, Albino Álvarez habla sobre el costo de la conservación de este tipo de películas y considera que el simple resguardo y la revisión periódica del material en las bóvedas, con control de humedad y temperatura, no es tan caro, porque se cierne a infraestructura, refrigeración, equipos y personal.

 Cabe señalar que esta institución cuenta con 15 bóvedas, siete para nitrato y ocho para acetatos, donde laboran cuatro trabajadores y un jefe; así como un taller de restauración con diez trabajadores que laboran en la preservación, restauración y revisión de todo el material.

“Es cierto, no hay suficiente personal porque nosotros tenemos un presupuesto pequeño, aunado a que es una dependencia con muy poco dinero para hacer todo esto”, narra.

Sin embargo, la preservación de nitrato sí es costosa. “Ésta sí es muy cara, porque necesita un proceso de reparación y restauración en nuestro laboratorio fotoquímico, la cual es carísima. Por eso, los archivistas saben que no alcanzaría el dinero de todas partes del mundo para conseguir la preservación y restauración de todo el material que tenemos”, concluye.

¿Qué otros países de América Latina cuentan con bodegas de este tipo?, se le pregunta a Álvarez. “En América Latina no hay un esfuerzo como éste. Quizá el caso más parecido sería la Cinemateca de Sao Paulo, en Brasil, pero con menores dimensiones. En el futuro estarán las bóvedas de la Cineteca, pero aún no las conocemos”, concluye.

JOYAS DE NITRATO EN LA FILMOTECA

  • Los olvidados, El ángel exterminador y Simón del desierto, de Luis Buñuel.
  • Crepúsculo, del realizador Julio Bracho.
  • El compadre Mendoza y Vámonos con Pancho Villa, de Fernando de Fuentes.
  • El Tepeyac, de Carlos E. González, José Manuel Ramos y Fernando Sáyago.
  • El tren fantasma, de Gabriel García Moreno.
  • Río Escondido y Enamorada, de Emilio El Indio Fernández.
  • Santa, de Luis G. Peredo.
  • La noche de los mayas, de Chano Urueta,
  • Fragmentos de la Revolución de 1908 a 1921, del Fondo Toscano.
  • Fragmentos de corridas de toros, captadas por los enviados de los Hermanos Lumière a México.

Proyectan hallazgos para festejar 55 años

La Filmoteca de la UNAM invita a descubrir joyas, como una comida entre Zapata y Villa.

En julio próximo, la Filmoteca de la UNAM cumplirá 55 años de su fundación. Y para celebrarlo, se organizará un ciclo de cinco días con películas de nitrato. Así lo adelanta Albino Álvarez, quien incluirá dentro de la programación los dos más recientes hallazgos, que serán proyectados en la Sala Julio Bracho o en la José Revueltas del Centro Cultural Universitario.

 El primero es una secuencia de ocho minutos de El Pato Donald, de 1946, así como un largometraje sobre el ballet ruso, titulado Los virtuosos del ballet ruso o El lago de los cisnes, de 1953, el cual está un poco decolorado y aún está en proceso de investigación y restauración.

“Sin embargo, estas cintas son únicas porque sabemos que el nitrato era un material utilizado exclusivamente para películas en blanco y negro, así que será muy interesante su vista y proyección”, dice Albino Álvarez, subdirector de Rescate y Restauración de la Filmoteca.

Además, anuncia que se prepara la publicación del DVD El poder en la mirada, que compila secuencias del acervo de nitrato de la Fundación Salvador Toscano, donado a esta institución universitaria, que incluirá materiales inéditos como: la comida entre Pancho Villa, Emiliano Zapata y Venustiano Carranza; la muerte y el entierro de Zapata; la entrada de Madero a la Ciudad de México e imágenes del temblor de 1911.

Entre las películas de nitrato más antiguas con que cuenta la Filmoteca están las corridas de toros filmadas por los enviados de los Hermanos Lumière en la Ciudad de México.

“Son algunas de las joyas que tenemos. Hasta donde sabemos, los enviados hacían levantamiento de vistas, pues los Lumière mandaban recorrer el mundo y registrar imágenes; después, ese invento se comercializó y mucha gente empezó a hacer sus propios registros.

“De éstos, los más interesantes con que contamos son los fondos Salvador Toscano y Jesús H. Avitia, donde el primero contiene escenas de la Revolución y abarca los años de 1908 a 1921”, agrega.

Sin embargo, considera que en unas semanas ingresará un nuevo fondo, cuyo nombre se reserva, con 212 títulos y cerca de mil rollos, con películas de nitrato y acetato de los años 1920 a 1940. “En este fondo hay cintas de Lázaro Cárdenas, Ávila Camacho y de toros… Es un fondo en el que hemos trabajado mucho tiempo para adquirirlo y estamos a escasos días de que se consolide esa adquisición”, aseguró.

Otros títulos emblemáticos de este fondo universitario son: Los olvidados, de Luis Buñuel, con el segundo final hallado en estas bodegas en 1999; la filmografía de Emilio El Indio Fernández, de Roberto Gavaldón; Crepúsculo, de Julio Bracho; El compadre MendozaVámonos con Pancho Villa, de Fernando de Fuentes, así como las recién restauradas El tren fantasma y El puño de hierro, de Gabriel García Moreno; Santa, de Luis G. Peredo; y El Tepeyac, de Carlos E. González, José Manuel Ramos y Fernando Sáyago.

Señala que en el ciclo con películas de nitrato se incluirán títulos clásicos como Enamorada, Río Escondido y La perla, de Emilio Fernández.

En la basura

Sobre el hallazgo de Los virtuosos del ballet ruso o El lago de los cisnes, Ignacio Sánchez, jefe del Taller de Restauración, comenta que fue sorprendente su descubrimiento.

“Recibimos este material del distribuidor Macondo, quien nos dio unas latas que estuvieron guardadas por mucho tiempo. Pero cuando empezamos a relacionar los materiales enfermos (sulfatados), encontramos éste”, aunque lo más sorprendente fue que era un nitrato a color, el primero hallado hasta entonces”.

Sin embargo, varias de las joyas de la Filmoteca han sido encontradas en los lugares más increíbles, como en un basurero de la estación Buenavista de Ferrocarriles y en un tianguis de La Lagunilla.

Sucedió cuando los llamaron de Ferrocarriles Nacionales para donar material fílmico que iban a desechar, recuerda. “Pasamos por los materiales y de pronto, al atravesar un cuarto con un montón de basura, se me ocurrió patearla y para mi sorpresa salió un rollo”, narra el estudioso.

“Al principio pensé que sería material virgen o velado, pero al estabilizarlo descubrimos que eran fragmentos de México ante los ojos del mundo, un nitrato encontrado en la basura”, añade, pero este material, también a color, contiene vistas panorámicas, captadas desde el ferrocarril por los paisajes de Tlaxcala durante los años 20.

Lo mismo sucedió cuando Francisco Gaytán recorrió La Lagunilla, cuenta. Ahí descubrió la primera cinta porno mexicana, Chema y Juana, de 1919.

“Le costó 50 pesos, y meses después descubrió una segunda película porno: El monje loco, así como un proyector de 8 milímetros con sonido, que les fue útil por años para transferir este material a digital”, señala quien se siente orgulloso de su actividad.

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