Mishima, el gran autor atormentado cumpliría hoy 90 años de edad
El novelista, dramaturgo, cuentista y ensayista japonés (1925-1970), quien renovó las letras de su país, se suicidó en 1970 mediante el ritual del seppuku

CIUDAD DE MÉXICO, 14 de enero.- Cuando en 1970 Yukio Mishima cortó su vientre con una pequeña daga, buscaba utilizar su sangre para escribir el carácter de espada. Para entonces, el escritor ya era considerado un personaje que había revolucionado las letras japonesas, pero había tenido poca fortuna instando a un grupo de la División Oriental del Ejército a dar un golpe de Estado aquel 25 de noviembre.
Su respuesta fue demostrar el coraje que le sacudía cometiendo seppuku o harakiri, el suicidio ritual sintoísta. De no haber sido vencido por el dolor que le provocó la cortada de izquierda a derecha que se infligió en el vientre y si dos de sus ayudantes no le hubiesen decapitado para dar fin al rito, Mishima cumpliría hoy 90 años de edad. El escritor japonés nació el 14 de enero de 1925.
Autor de más de una veintena de novelas, decenas de piezas teatrales y numerosos cuentos, poemas, artículos y ensayos, Mishima nació con el nombre de Hiraoka Kimitake en la ciudad de Tokio. De cuna burguesa, siempre se vanaglorió de pertenecer, por sus antepasados, a la clase de los samurái.
Criado por su abuela, realizó estudios en Gakushuin, escuela por tradición reservada para la nobleza. La vena literaria, sin embargo, estaba instalada en el joven Mishima, quien escribió su primer cuento a los 13 años y tres años más tarde su primer libro de relatos, que coincidió con su ingreso a la Facultad de Derecho. Durante la Segunda Guerra Mundial, tras no calificar físicamente para el servicio militar, trabajó en una fábrica aeronáutica.
Por aquellos años recibió el influjo del llamado “Niphon romanha” o romanticismo japonés, que ponía énfasis en la unidad de Japón y de sus valores culturales; al mismo tiempo, la literatura occidental moderna era objeto de interés y atenta lectura para el escritor en ciernes. El bosque en flor fue su primer libro de relatos y fue publicado en 1941.
En 1947, Mishima obtuvo el doctorado en Derecho y fue encargado del Ministerio de Finanzas. Esos años serían de gran contradicción para la mente del escritor, quien no terminaba de estar feliz con la vida como burócrata que llevaba. Tras un breve tiempo de reflexión se decidió por abandonar el empleo y dedicarse por entero a la actividad literaria. Confesiones de una máscara (1949) fue su primera novela.
En gran parte autobiográfica, la historia describe a un homosexual que debe ocultar sus preferencias sexuales de la sociedad que le rodea. La obra se convirtió rápidamente en éxito y supuso para el autor la consagración en el mundo literario.
Mishima continuó cosechando éxitos con sus siguientes trabajos, todos con protagonistas atormentados por problemas físicos o sicológicos u obsesionados por ideales inalcanzables. Así trancurren Sed de amor (1950), Kinjiki (1954) y Shiosai (1954).
El Templo del Pabellón de Oro (1956) fue su obra de mayor éxito en los años 50; en ella retrata a un joven monje fascinado y al mismo tiempo oprimido por la belleza de un famoso templo budista.
Tras un viaje a Estados Unidos, en 1958, Mishima contrajó matrimonio con la hija de un pintor. Y continuó escribiendo obras de teatro como Madame de Sade (1965) y Shu Kindai Nogaku (1956).
Su obra cumbre, la tetralogía El mar de la fertilidad, compuesta por las novelas Nieve de primavera (1966), Caballos desbocados (1968), El templo de la aurora (1970) y La corrupción de un ángel, fue escrita durante sus últimos años de vida.
El prestigio de Mishima fue tan grande, que el novelista japonés Yasunari Kawabata (1899-1972) declaró al recibir el Nobel de Literatura en 1968: