Charla con Evelio Rosero: Bolívar no es como lo pintan
El escritor y ensayista colombiano relata los más oscuros sucesos del libertador. El autor concedió entrevista a Excélsior durante su visita a la Feria Internacional del libro de Oaxaca (FILO)

OAXACA, Oax., 7 de noviembre.— Simón Bolívar no es como lo pintan. Bolívar fue un cobarde y un mal estratega, una persona ambiciosa y deseosa de engrandecerse a sí mismo a despecho de los intereses colectivos, asevera el escritor colombiano Evelio Rosero (1958) en entrevista con Excélsior durante la 34 Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO). “Bolívar fue quien ordenó la primera masacre de la historia oficial y no oficial de Colombia.”
Y eso sucedió cuando mandó arrasar a la provincia de Pasto, donde ancianos, mujeres y niños que se escondieron en las iglesias fueron arrasados”, detalla en su más reciente libro, La carroza de Bolívar, donde relata los más oscuros sucesos del “libertador”, apoyado en la obra del historiador José Rafael Sañudo.
La historia forma parte de su más reciente trabajo narrativo, el cual nació como una ironía en la mente de Evelio Rosero cuando sólo tenía diez años. “Imagínate. Era un niño y mientras estudiaba en el colegio tenía en mi mente la imagen de Simón Bolívar como el gran estratega y un ejemplo de valor y entrega.”
Pero de vez en cuando llegaba a casa y escuchaba por casualidad las conversaciones de padres y tíos, quienes recordaban la llamada Navidad Negra, que el gran Simón Bolívar ocasionó el 25 de diciembre de 1822, en Pasto, Colombia.
“Para mí, como niño, era una terrible paradoja y entonces me preguntaba si era el mismo Bolívar que yo estudiaba en el colegio. Después me convertí en adolescente, entré a la universidad y empecé a leer muchos libros de historia en torno a Bolívar; sin embargo, nunca me atreví a enfrentar al “libertador” desde la novela hasta ahora”, relata el también autor de En el lejero y Los ejércitos.
Fue así como Rosero proyectó La carroza de Bolívar, una novela histórica donde aborda la figura de Simón Bolívar y la independencia colombiana, alternada con los sucesos en la provincia de Pasto, capital de Nariño en Colombia donde se llevan a cabo los Carnavales de Blancos y Negros.
¿Pero acaso Bolívar no es un libertador?, se pregunta el autor colombiano. “Pues mira, sabemos que hay una historia oficial y que ésta es escrita por los vencedores, quienes dan su versión de vencedores.”
Más allá de esto hay otra historia, una poco conocida y real que ha pasado de generación en generación, explica el autor. “Bolívar no es como lo pintan los colegios; fue cobarde y no un gran estratega como se cree. Bolívar fue una persona ambiciosa, deseosa de engrandecerse a sí mismo a despecho de los intereses colectivos”, comenta.
Pese a todo, el autor asegura que, en esencia, este volumen no se propuso desmitificar a Bolívar —como lo anuncian los mismos editores en la solapa del libro—, sino dar una opinión que históricamente está sustentada en la investigación del historiador José Manuel Sañudo, titulada Estudios sobre la idea de Bolívar.
“Ése es el epicentro histórico del que se alimenta mi novela y al margen está mi ficción, el trabajo del escritor, donde creo una atmósfera alrededor de Bolívar a partir de una situación determinada durante la Independencia de 1822.”
La idea principal de dicha investigación sostiene que Bolívar fue el autor de la primera masacre de nuestra historia oficial y no oficial colombiana, pues se cuenta con testimonios de que el “libertador” mandó arrasar la provincia de Pasto.
La historia recuerda que en aquel momento la provincia no estaba defendida por los milicianos; sin embargo, los realistas Agustín Agualongo y sus hombres, que se habían replegado a las montañas, recibieron la orden de arrasar Pasto.
Hoy se sabe que ancianos, niños y mujeres se escondieron en las iglesias de Pasto. Pero aquel 25 de diciembre de 1822, “los libertadores” arrasaron con todo y dejaron a su paso 800 cadáveres tendidos en las calles.
“Esa historia es la que se ha trasladado verbalmente en nuestra tierra y en nuestro departamento en Nariño. Por eso no gustamos de Bolívar.”
Pero no fue lo único que hizo Bolívar, explica Rosero, pues casi siempre se presentaba como un Napoleón, personaje que nunca consiguió encarnar. “Incluso uno de sus lugartenientes lo llamaba ‘el Napoleón de las retiradas’, pues jamás tuvo una victoria, más bien siempre eran otros los que ganaban la guerra y sin embargo él se apropiaba de esas victorias.
En suma, “Bolívar es el ejemplo nefasto de las dictaduras latinoamericanas, comenta, de los pequeños y grandes (Hugo) Chávez en toda América Latina, con ese deseo autocrático de sí mismo y una gran ambición por el poder y la gloria, pasando encima de cualquier persona que discrepara”.
¿Qué hay entonces del llamado “Sueño de Bolívar” por unir a América Latina?, se le cuestiona al autor de El incendiado. “Eso se lo conceden a Bolívar los intérpretes de la historia, acaso los mismos historiadores. Ojalá se hubiera cumplido ese sueño. Hoy sólo es una utopía.
¿Considera que este trabajo suyo es consecuencia directa del actual boom por las novelas históricas?, se le cuestiona a Rosero. “Más bien es un ejercicio por reestudiar la historia desde la novela. Yo creo que la literatura siempre alimenta la historia en su verdad más esencial, la humana y explora esa condición humana”, concluye.
La imagen, en auge
“El mundo atraviesa por un boom de la imagen en un nivel donde ésta se ha hecho cada vez más sofisticada y donde los libros se han vuelto objetos de culto y colección”, asegura la ilustradora Power Paola, afincada en Colombia y Argentina, dentro de la 34 Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO).
Todo el tiempo nos nutrimos de imágenes y no sólo de ilustración”, explicó la ilustradora durante la charla que ofreció en la Capilla del Centro Cultural San Pablo, de Oaxaca.
Además, dijo que hoy los libros están en un momento donde existe una posibilidad real para el desarrollo del e-book, por lo que de momento la imagen aún no está muy bien posicionada en ese ámbito.
Aseguró que, en lo personal, su mayor interés está en el encuentro con el otro, “ya que el trabajo del dibujante es solitario, y porque en general uno siempre está encerrado en casa dibujando; así que me interesa saber qué sucede cuando me encuentro con otra persona que vive en el centro de la imagen.”
Y aseguró que para ella la autoficción, el diario de viaje y su proyecto de Diálogos dibujados dominan el centro de su creación. “Justo este proyecto de diálogos me permite establecer una comunicación con la gente y se ha convertido en una ventana para dialogar a través del dibujo”
Además de su proyecto Chicks on Comics, integrado por nueve mujeres dibujantes de todo el mundo.
Por su parte, el ilustrador Rafael Yockteng se refirió a su labor creativa y refirió que la historieta vive cierto auge, “aunque no estoy seguro de que exista un boom de la ilustración en América Latina”, porque un fenómeno así sería difícil de medir en un mundo dominado por el cine e internet.
También refirió su trabajo en el mundo de la ilustración para niños y expresó que el mayor reto de este oficio consiste en creer que es posible conseguir un lugar digno para los libros ilustrados, que se posicionen en el mundo de la imagen y conseguir que todos los públicos volteen la mirada a estos productos que cada vez son más innovadores y mejor cuidados.
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