Héctor Fix-Zamudio constitución, desordenada

El jurista de 90 años será homenajeado hoy, a propósito de la publicación de su libro acerca de la bicentenaria Constitución de Apatzingán

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CIUDAD DE MÉXICO, 22 de octubre.- “Más ordenada”, nuestra Constitución “tendría que estar más ordenada”, considera el jurista Héctor Fix- Zamudio. El teórico del régimen mexicano constitucionalista tiene con qué decirlo: tiene 90 años, ha dedicado su vida a enseñar lo que sabe y, sobre todo, es uno de los máximos estudiosos del documento legal que rige la justicia del país.

Con nueve décadas de vida, Fix-Zamudio será homenajeado hoy, a propósito de la publicación de su libro Reflexiones sobre el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana Sancionado en la ciudad de Apatzingán el 22 de octubre de 1814, que aparece a propósito del bicentenario de la promulgación de la Constitución de Apatzingán. Pero él dice que no es un reconocimiento a su figura, sino a un estudio en el que ha tratado de vertir sus ideas en torno a lo que considera “el antecedente” de la Carta Magna mexicana.

Fix Zamudio eligió el trabajo: en su casa sigue teniendo una agenda ajetreada, eligió vivir en Copilco para “estar cerca de la Universidad”, donde lleva varias décadas enseñando lo que sabe. El abogado tiene autoridad en el tema: “Nuestra Constitución podría ser más ordenada, está llena de modificaciones que son necesarias, pero que deberían ser puestas en orden”.

 No es algo exclusivo de México, el jurista dice que en todo el mundo hay enmiendas que modificaron las reglas iniciales con las que la justicia se imparte; pero aun así Mexico “no ha tenido orden.  De cualquier forma la Constitución de 1814 forjó los principales ideales: “A partir de ahí adoptamos un régimen republicano, federal, popular y representativo; esos principios básicos se mantienen pero con un contenido variable”.

El jurista no habla de un documento, para él no es posible simplificar una manera bicentenaria de regir la vida social de un país. Las instituciones, contenidas en la Constitución Política Mexicana, son parte del principal rasgo positivo de nuestra máxima ley, pero al mismo tiempo surgidas sin regulación: “se han introducido nuevas instituciones que no siempre se han regulado de forma muy técnica”.

Nuestra Carta Magna tiene bases y quizás por eso opina que sólo habría que darle orden. ¿Hay voces que manifiestan la necesidad de cambiar de Constitución?, se le pregunta. Formal, cuidadoso, dice que no es posible, pues la tradición política que el país tiene simplemente no lo permitiría: “Eso implicaría que nuestros partidos políticos se pusieran de acuerdo y no tenemos posibilidades de que eso suceda”.

Sería necesario, asegura, “darnos una Constitución nueva si hubiéramos conservado el texto original, como sucedió en  Argentina, pero eso no quiere decir que no se puede hacer, para ello sería necesario que hubiera un consenso entre el PAN, el PRI y el PRD”, afirma.

Aun así, la de Apatzingán, “fue una Constitución que estuvo planeada por sus autores como un decreto provisional para lograr la libertad de la América Mexicana; que va a la vanguardia, que tiene vigencia en los territorios liberados y fue trascendente debido a que están los principios básicos que serán contemplados en las siguientes constituciones: la soberanía nacional, la división de poderes y las garantías individuales”.

Por esas reflexiones, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) lo postuló para ser reconocido. Hoy la LXXII Legislatura de Michoacán entregará al jurista la presea “Constitución de Apatzingán”, que recuerda el hecho histórico impulsado por José María Morelos hace justo 200 años.

“Muchos colegas le habían restado importancia porque habían dicho que era una Constitución que no tuvo relevancia, pero las investigaciones recientes han comprobado lo contrario: estuvo en vigor en toda la zona dominada por los insurgentes, tan es así que la provincia de Tecpan y la provincia de Oaxaca tuvieron un ejecutivo por el Congreso que lo conformaban Morelos y José María Liceaga; tuvo un tribunal que era poder judicial que impartió justicia en Ario de Rosales, Michoacán”, señala la directora del INEHRM, Patricia Galeana.

La historiadora piensa que la Carta Magna expone los elementos más relevantes de la organización política mexicana: “Ha sido importante revalorar la vanguardia de la Constitución que señala que la ley es el resultado de la voluntad general, que todo el objetivo de las instituciones políticas y de todos los gobiernos es dar la seguridad al pueblo y a todos sus ciudadanos; fue un puñado de hombres que lograron establecerlo en todas las regiones tomadas, pero debieron andar a salto de mata porque eran perseguidos por el Ejército realista”, agrega.

Fix-Zamudio no acudirá a recibir el reconocimiento; en su lugar estará Galena. El jurista, dice la historiadora, es uno de los principales pensadores de lo que hoy representa nuestra Constitución y “conoce perfectamente sus antecedentes; esa Constitución que tuvo sus antecedentes en los Sentimientos de la Nación”.

Hay que darle también su crédito a personajes como Andrés Quintana Roo —dice Galeana— “y a otros abogados que elaboraron el texto, hicieron un trabajo ejemplar y en unas condiciones terribles; merecen toda  nuestra admiración por la gran cultura que poseían y además que se habían basado en todas las constituciones de vanguardia que se habían dado en Francia”.

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