FCE llega a su 80 aniversario como la principal editorial del país

Hoy cumple ocho décadas un sello mexicano que ha proyectado, en el mundo de habla hispana, lo mejor de la literatura, la economía, la ciencia y otros campos del saber humano

COMPARTIR 
03/09/2014 05:49 Virginia Bautista

CIUDAD DE MÉXICO, 3 de septiembre.-  “Es una casa abierta a la poesía, por lo tanto ha sido mi casa, mi mejor casa”, afirma sin dudar el poeta y filósofo mexicano de origen catalán Ramón Xirau (1924), tras meditar unos instantes lo que ha significado para él la editorial Fondo de Cultura Económica.

Más de 100 mil títulos integran el catálogo del FCE

“He publicado ahí todos mis libros, mis obras completas. ¡Qué bueno que cumpla 80 años! Lo único que le puedo desear es que no se olvide nunca de abrir las puertas a los autores jóvenes... pero sabiendo que son jóvenes”, agrega el Premio Nacional de Ciencias y Artes 1995.

Pero el sello paraestatal fundado por Daniel Cosío Villegas y Eduardo Villaseñor, que justo hoy celebra sus ocho décadas de vida, no sólo ha difundido la palabra y el pensamiento de los grandes literatos, sino también ha divulgado la ciencia.

“‘La ciencia para todos’ es una de las colecciones más notables que ha hecho México. No conozco ninguna otra que se le parezca. Ya llevamos 230 títulos que buscan acercar la ciencia especialmente a los jóvenes. Es algo ejemplar y extraordinario”, añade por su parte el reconocido médico patólogo mexicano Ruy Pérez Tamayo (1924).

Ambos intelectuales reconocen a sus 90 años de edad que es “un orgullo” que México tenga una editorial como el FCE, que ha logrado “proyectar al mundo de habla hispana el pensamiento, el arte y la cultura de todos los tiempos y en todos los campos”.

Otros dos autores decanos del FCE alaban su aportación en dos disciplinas distintas: la filóloga, hispanista y traductora germano-mexicana Margit Frenk y el antropólogo e historiador mexicano Miguel León-Portilla, quienes a sus 89 y 88 años de edad, respectivamente, comparten su primer acercamiento con esta casa y el cariño que le profesan.

“El Fondo no solamente me ha significado a mí, sino a México y al mundo de habla española. Admiro los trabajos de esta editorial que le han dado una presencia muy grande a México en América Latina y España. Es muy respetada. Se le ve como una gran institución”, señala León-Portilla.

Lo que más valora el experto en el pensamiento y la literatura náhuatl, al igual que Xirau, Frenk y Pérez Tamayo, es el ambiente creativo que ha rodeado desde su nacimiento a la editorial, que les permitió conocer a personajes como Alfonso Reyes, Juan Rulfo, Juan José Arreola, Alí Chumacero, Octavio Paz o Carlos Fuentes.

Frenk evoca, muerta de la risa, una anécdota del poeta y crítico literario español Enrique Díez Canedo, padre del editor Joaquín Díez-Canedo, quien “contaba chistes buenísimos”, narra: “Había un dramaturgo español que se llamaba Jacinto Grau. Se creía que él traía mala suerte, le decían que era un ‘gafe’. Y Enrique inventó estos versitos: ‘Si viene Jacinto Grau habrá que pedir auxilio, más si el que viene es Max Aub pediremos max aubxilio”, jugando con el nombre del escritor Max Aub, exiliado en México. “Era muy ingenioso”.

Catálogo de élite, no elitista

El FCE, asegura Miguel León-Portilla, fue fundado por personas “muy distinguidas”, como el economista e historiador Daniel Cosío Villagas, con la idea de crear una editorial que reuniera obras básicas sobre economía.

“Por eso se llama Cultura Económica. No quiere decir que sea barata, sino que es un conjunto de aportaciones económicas. Con el paso del tiempo empezó a ensanchar su interés y yo diría que se ha convertido en un Fondo de Cultura Ecuménica, es decir, universal”, destaca.

El Premio Nacional de Ciencias y Artes 1981 cuenta que estableció contacto con el sello cuando su director era Arnaldo Orfila Reynal, a principios de los años 50. “Su mujer era arqueóloga y se dedicaba a la cultura náhuatl. Y, como tuve ocasión de conocerla, ellos me pusieron en contacto con lo que era el Fondo en su plenitud”, recuerda.

El autor de Visión de los vencidos (1959) destaca que, sobre todo en la época del franquismo, que había censura a los libros, “el FCE fue de gran influencia en la cultura española, porque a través de él únicamente se podían conseguir títulos en español, por ejemplo, la traducción de El capital, de Carlos Marx, que hizo Wenceslao Roces, un investigador del exilio español de la UNAM”, añade.

León-Portilla detalla que en este sello publicó en 1961 su libro Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares, que a la fecha ha tenido 30 reimpresiones en dos colecciones distintas. “En 2011 se hizo una reproducción facsimilar muy hermosa por los 50 años de su primera edición”, indica.

Otro de los ocho títulos suyos que han visto la luz en esa editorial es El destino de la palabra: de la oralidad y los códices a la escritura alfabética. Y recuerda que en 1992, cuando se conmemoró el Quinto Centenario del Descubrimiento de América, se publicó una obra “muy importante” con textos en náhuatl sobre la sabiduría indígena, titulada Testimonios de la antigua palabra, que circuló primero en una edición de lujo y luego el propio FCE hizo una edición de 630 mil ejemplares.

“No es una editorial elitista, sino de élite. Publica obras básicas de la cultura universal y mexicana. Ha sido una gran contribución que hace México a la cultura nacional y a los pueblos de lengua española”, ratifica.

El investigador emérito de la UNAM pertenece al comité de Historia y Antropología del FCE, al que se someten a consideración las propuestas editoriales. “Eso es un principio muy sano, que el Fondo publica libros que han sido examinados, no sólo un libro de mi amigo o de mi tía”, dice.

León-Portilla, quien adelanta que en 2015 publicará en esta editorial, en coedición con la UNAM, el Mapa de México-Tenochtitlan y sus alrededores, hecho por indígenas hacia 1550, piensa que el sello “actualmente va por buen camino”.

Los primos

A Margit Frenk le tocó vivir la época en que el Fondo de Cultura Económica y El Colegio de México tenían un gran contacto, ya que en ambas trabajaba gente del exilio español, “eran como primos hermanos”, apunta la académica de la lengua.

“Yo estaba en El Colegio de México, muy al comienzo, y mi esposo (Antonio Alatorre) también, quien había trabajado un poco antes en el Fondo. Hubo mucho contacto entre los pocos que éramos en El Colmex en ese tiempo y los pocos que eran en el FCE. Conocíamos muy bien a Arnaldo Orfila y a Cosío Villegas.

“Pronto me pidieron dos traducciones que aparecieron en la colección Breviarios y luego hice otra con mi esposo: en los años 50 traduje del alemán Literatura europea y Edad Media latina, y Alatorre hizo las traducciones del latín y del griego”, indica.

La hija de la traductora Mariana Frenk-Westheim comenta que cuando despidieron a Orfila del FCE, debido a que publicó la novela Los hijos de Sánchez, de Oscar Lewis, se dio “una ruptura de mucha gente con la institución” mexicana.

“Luego, acabada esa mala racha, volvimos a tener contacto. Y ya en los años 90 —del siglo pasado— empecé a publicar libros míos. El Fondo es mi editorial y estoy contenta de que lo sea, y quiero que lo siga siendo”, prosigue.

Dice que la época dorada para ella ha sido los últimos años. “Me ha ido muy bien. Me publicaron el monstruo del Nuevo corpus de la antigua lírica popular, en coedición con la UNAM y El Colmex, y luego títulos como Poesía popular hispánica y La voz y el silencio”.

Y adelanta que está en pláticas con el Fondo para ver si reeditan Aforismos, cuentos y otras aventuras, de su madre, además de una nueva versión de su libro de ensayos sobre El Quijote.

Por su parte, Pérez Tamayo, quien ha publicado una docena de títulos en esta editorial, algunos en coedición con El Colegio Nacional, destaca la visión que ha tenido el sello al abanderar la divulgación de la ciencia entre los jóvenes.

“La colección ‘La ciencia para todos’ se realizó a pesar de que yo había pronosticado que no tendría ningún futuro. Me equivoqué redondamente, lo cual me da mucho gusto, porque es una de las colecciones más notables que ha hecho México. Sólo tengo palabras de admiración y buenos deseos para el FCE.”

El Premio Nacional de Ciencias y Artes 1974 agradece a la editorial haberle puesto su nombre a un premio internacional de divulgación de la ciencia, a cuya segunda edición se convoca este año, y pide continuar con ese “trabajo ejemplar”.

Y anuncia que tiene en revisión un texto suyo, en coautoría con Beatriz y Miguel Salazar, sobre los problemas de la obesidad en México en niños y adolescentes, dirigido a padres, profesores y a los jóvenes.

Hoy, el festejo

Más de 60 personalidades mundiales de la literatura y la edición participarán en el primer festival El Libro y sus lectores, que hoy se inaugura en la casa matriz del Fondo de Cultura Económica, actividad con la que se inicia el festejo por los 80 años de vida del sello paraestatal fundado el 3 de septiembre de 1934.

La feria librera exhibirá más de 21 mil ejemplares de cuatro mil 400 títulos de más de dos mil 600 autores de diversos géneros literarios, con los que estarán presentes 240 sellos editoriales poco conocidos de 20 países latinoamericanos, además de la oferta de 40 editoriales de diversos estados del país.

Del 3 al 7 de septiembre, escritores de las diversas regiones del idioma harán su balance de los 80 años del Fondo y trazarán su perspectiva de futuro: por España, Javier Cercas; por América del Sur, Ricardo Piglia; por Centroamérica, Sergio Ramírez; por el Caribe, el cubano Arturo Arango; y, por México, Fernando del Paso, Juan Villoro y Jorge Volpi, entre otros escritores.

Los editores Carlo Feltrinelli y Jorge Herralde discutirán sobre la “Evolución de la industria editorial en una época de transformación radical”. El sinaloense Élmer Mendoza y el acapulqueño-saltillense Julián Herbert conversarán sobre la lectura en zonas de violencia con promotores culturales del DF, Medellín y Buenos Aires, en el panel “Armas contra las armas”.

El escritor Fernando del Paso encabezará el acto inaugural hoy, a las 9:30 horas, en la Unidad de Seminarios Jesús Silva Herzog (Picacho-Ajusco 227, en Bosques del Pedregal).

Más que autores

Margit Frenk, Ramón Xirau, Miguel León-Portilla y Ruy Pérez Tamayo son algo más que autores para el Fondo de Cultura Económica, “son buenos asesores e interlocutores de nuestro trabajo”, afirma Tomás Granados.

El gerente editorial del sello define la relación con estos cuatro “grandes del pensamiento y de la ciencia” como un matrimonio abierto. “No somos su único editor. Nos cuidamos, nos amamos, sabiendo que somos siempre libres para publicar en otro lado o a otros autores”.

Dice que la filóloga, el poeta, el antropólogo y el científico, respectivamente, son un claro ejemplo de la diversidad intelectual que publica el Fondo.

“Los cuatro han estado cercanos al FCE mucho antes de que sea lo que hoy es. Ellos se han convertido en personajes centrales de la cultura. Son ya patrimonio nacional, la médula de la inteligencia mexicana. Le dan personalidad al Fondo. Nos ‘usamos’ mutuamente en el buen sentido de la palabra. Ellos nos usan como caja de resonancia, y nosotros como referente del trabajo intelectual que se concentra en este sello”.

El editor confiesa que, como con los personajes citados, la relación de la editorial con sus autores en general ha sido de respeto y de simbiosis. “Procuramos hacernos bien el uno al otro. Es una relación rica y a menudo conflictiva, porque puede haber opiniones divergentes sobre cómo procesar un texto o promover una obra. Pero en general uno trata de estar al servicio de los autores. Consentirlos en el sentido justo. No sólo ver su remuneración económica, sino promover que su creación tenga repercusión”, concluye.

Relacionadas

Comentarios