Chucho Reyes, rescatan legado
Las 194 piezas de Jesús Reyes (1880-1977) que resguarda la Casa Estudio Luis Barragán serán restauradas para ser expuestas
CIUDAD DE MÉXICO, 27 de julio.- Chucho Reyes decoraba el papel de China que usaba para envolver antigüedades en Guadalajara. Con el tiempo esos papeles empezaron a ser apreciados y sus amigos lo impulsaron a que pintara y expusiera su propia obra pictórica. Fue un joven inquieto que se convirtió en el maestro del color. Muy pronto su trabajo llamó la atención de artistas como Marc Chagall y Pablo Picasso y se convirtió en el inseparable asesor de Luis Barragán, quien no pintaba un muro sin antes consultarlo.
De esa amistad entre Reyes y Barragán nació una de las colecciones más importantes del artista tapatío, con 194 obras resguardadas en la Casa Estudio Luis Barragán. Ahora ese legado de la memoria y la amistad recibe trabajos de restauración. Por ahora, 66 piezas ya han recibido trabajos de limpieza y conservación por el equipo de Alejandra Topete, quien adelanta en entrevista con Excélsior que en noviembre próximo se montará una exposición con algunas de estas obras en la propia Casa Estudio.
Uno de los principales valores de esta colección es que contiene piezas de sus cuatro etapas pictóricas, creadas entre los años 40 y 70. Comienza por la primitivista donde el artista usaba fondos blancos y cuatro colores, con pinceladas muy definidas y temas arquitectónicos, explica Topete.
Le siguió una etapa de globos, donde la cabeza de sus personajes eran óvalos pronunciados; luego una etapa expresionista, que es la más conocida con las obras de gallos, payasos, muñecas, calacas y cristos; y produjo una última etapa mucho más abstracta y poco conocida.
Lo que distingue a esta colección es que se trata de la única que muestra las cuatro etapas pictóricas del artista. Además, se trata de una colección muy viva que refleja la amistad entre ambos artistas, sin demeritar que todas las piezas cuentan con sus colores originales”, señala la restauradora.
La mayor parte de la obra de Reyes utilizó el papel de China como soporte, lo cual hace que sea obra muy difícil de conservar, expresa, quien supone que “jamás cambió el soporte porque fue una técnica que logró dominar, con sus colores y texturas, con diseños que reflejaban lo mexicano de las artes decorativas mexicanas, de la artesanía y de la vida mexicana”.
La obra de Jesús Reyes y Ferreira (1880-1977) recibió una importante influencia de José Guadalupe Posada, José Clemente Orozco, y a su vez nutrió la estética de Mathias Goeritz y Luis Barragán. Fue reconocido en México y Europa como gran artista de su época y Carlos Monsiváis definió su obra como “un canto de la felicidad”.
Hacia 1927 Chucho Reyes se mudó a la Ciudad de México, con toda su colección de antigüedades, y empezó a comercializarlas. Impulsado por sus amigos empezó a pintar, pero fue hasta los 58 años cuando hizo su primera exposición de pintura, motivada por Barragán, Goeritz, Juan Soriano y otros pintores de la época. En 1942 expuso en Nueva York, tres años después en Londres y en 1950 en la Galería Arquitac de Guadalajara.
Le siguieron exposiciones de gran valor, como la de 1967, en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, donde expuso una muestra individual; en 1968 se presentó una exposición antológica de su obra en la Casa de la Cultura Jalisciense y en 1975 realizó una última muestra en la Galería Pecanins de la capital mexicana.
El Chagall mexicano
En su infancia, Chucho Reyes trabajaba en una fábrica de chocolates y desde entonces le gustaba observar las formas que la grasa dejaba en el papel. Durante un tiempo trabajó en un taller de grabado en Guadalajara y se convirtió en aprendiz del taller para luego trabajar en la tienda de antigüedades de su padre.
Sin embargo, quienes lo conocieron aseguraban que llevaba la estética en la sangre, pues fue un artista que manejó el color de forma intuitiva y algunos de sus amigos lo llamaban el Chagall mexicano.
En el acervo hay piezas como: Gallo con fondo azul, Payaso con cuello blanco, Pareja erótica, Polichinela, Virgen aureola amarilla, Fachada con puerta, Rosita y Miguel, además de distintas calacas, caballos y bocetos para telones de teatro.
Aunque una de las piezas más interesantes es un Cristo negro, que es la de mayor tamaño en la colección.
La pieza fue un obsequio que el artista le hizo a Barragán, luego de que éste último se cayera de un caballo y se lastimara un pie. Por eso anotó en la parte inferior de la obra, hecha con cuatro pliegos de papel de China, una leyenda similar a las que llevan los exvotos: “Pido a Dios mi padrecito que quede bueno de la pata Luis Baragán”.
¿Cómo llegaron las 194 piezas a la colección de Barragán?, se le pregunta a Alejandra Topete. “Chucho Reyes y Luis Barragán fueron muy amigos, así que muchas obras fueron un obsequio y otras las adquirió el propio arquitecto Barragán”.
¿Qué trabajos de conservación se han realizado? “Como primer paso hemos eliminado los montajes de las piezas que han sido prestadas a otros museos, que son fuentes de deterioro porque contienen ácidos y en muchos casos cintas adhesivas que han deteriorado las piezas, provocando manchas o la desaparición de esa parte del papel”.
Como segundo paso hacemos refuerzos en las pequeñas roturas y también hacemos montajes libres de ácido, montados sobre un respaldo sin adhesivos directos a la pieza, una marialuisa libre de ácido y una cubierta. Y se acomodan 12 piezas en una carpeta de polipropileno para su adecuado almacenamiento y manejo”.
¿Qué sucede con las falsificaciones del artista? “A mi modo de ver, sí es un pintor muy falsificado. Hay muchas falsificaciones y mucha gente se las ha creído. A esto se suma un hecho: que Chucho Reyes vivió con David Reyes Irigoyen, su sobrino lejano que falleció en 2002, quien aprendió su técnica y también pintó muchas piezas. Esto significa que existe la posibilidad de que muchas piezas que se le atribuyen a Chucho Reyes en realidad sean de David”.
¿Qué dimensiones tienen las piezas? “La mayoría son de 50 por 75 centímetros”.
¿Cuál es el valor principal de esta obra? “Principalmente su originalidad y el reflejo de lo mexicano. Es un autor reconocido, incluso por Picasso y Chagall, quienes reconocieron que era un gran artista que tenía dominio del color y de la estética.
Algo importante es que, sin haber salido de México, su obra llegó a Europa. Y a eso sumamos que hoy su obra es revalorada. Creo que el artista logra ser arte cuando depura todo un bagaje cultural, artístico, de vida y lo logra plasmar en algo muy sencillo, pero que a fin de cuentas trae mucho valor cultural”, añade la especialista en restauración.
¿Cómo fue la relación de amistad entre Reyes y Barragán? “Era amistad y relación de trabajo porque formaba parte de su equipo de trabajo. Barragán siempre admiró la intuición, la genuinidad y la creatividad de Chucho Reyes. Siempre lo vio como un amigo y como su maestro del color. Ambos crecieron artísticamente juntos”.
¿Cuánto dinero se ha invertido en los trabajos? “En 2014 el Fonca (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes) aportó recursos para trabajar 51 piezas y Fondeadora aportó para el trabajo de 35 más. En total fueron 225 mil pesos”.
Por último Catalina Corcuera, directora de la Casa Estudio Luis Barragán, comenta que existen piezas que necesitan una restauración mayor, sobre todo aquellas piezas sobre papel de china con una capa pictórica gruesa.
Pero para eso ya fueron solicitados fondos al Fonca, y adelanta que a partir del siguiente año se retomarán los trabajos de limpieza y organización de la colección de Miguel y Rosa Covarrubias.
¿Quién fue Chucho Reyes?
José de Jesús Benjamín Buenaventura de los Reyes y Ferreira nació en Jalisco el 17 de octubre de 1880. Fue pintor, coleccionista y anticuario. Fue amigo de Luis Barragán, Miguel Covarruvias y Rosa Rolanda.
En 1894 ingresó como aprendiz de la litografía a imprenta de Loreto y Ancira. Estudió dibujo y pintura en el Liceo de Varones de Guadalajara. Fue hijo de Ventura Reyes, hombre excéntrico e inició su contacto con el arte en 1894. Se enamoró de Amelia Rivas, quien falleció a causa de tuberculosis en 1900. Heredó de su padre una importante colección de arte, artesanías y antigüedades.
Se dice que Chucho Reyes también recibió la influencia de los objetos y las piezas que transportaba la Nao de China, donde su familia acudía a comprar obras de arte y antigüedades. Incluso, se dice que las bolas de cristal que hoy son una característica en casi todas las casas proyectadas por Luis Barragán fueron una aportación de Chucho Reyes.
Las esferas eran hechas en Francia y entonces Reyes las usaba para ponerlas en medio de los candelabros para que las luces de las velas se reflejaran; en cambio Barragán tomaba una gran esfera y la colocaba en un lugar específico, pensando en que se reflejara el techo, los muros y la luz.
También se dice que Reyes agasajaba a sus amigos con una comida de colores, donde preparaba agua y comida de color rosa. En 1962 Chucho Reyes recibió un homenaje en el Palacio de las Bellas Artes. Falleció el 5 de agosto de 1977.
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