Un polo cultural, 15 años de la Casa Refugio Citlaltépetl

Durante tres lustros el recinto ha sumado charlas y proyectos culturales de corte internacional

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24/06/2014 05:38 Sonia Ávila
Philippe Ollé, director de la Casa.

CIUDAD DE MÉXICO, 24 de junio.- Amistades formadas a partir del exilio; colaboraciones literarias vertidas en más de 500 conferencias y diez coloquios internacionales; relatos y poesías nacidas de la extrañeza del  entorno plasmados en 16 títulos originales, y la protección a 11 escritores extranjeros.

En ello se traducen los 15 años de labor de la Casa Refugio Citlaltépetl, que sin ser un centro cultural se ha convertido en un polo de creación literaria al generar una serie de actividades a partir de la presencia de poetas, novelistas y ensayistas que encuentran amparo en la Ciudad de México.

“Se decidió que se hiciera una casa que tuviera vida, con una presencia cultural, que fuera un lugar distinto a sólo la idea de residencias para autores; entonces ha tenido una vida cultural muy activa”, señala Philippe Ollé, director de la Casa, la cual en septiembre próximo festeja su décimo quinto aniversario.

Más allá de cifras y títulos de nuevos libros, la Casa contiene experiencias y anécdotas de fraternidad entre literatos de distintas nacionalidades; como la presencia del escritor británico de origen indio Salman Rushdie quien en 1999 fue la figura protagónica de la inauguración del lugar, y quien plasmó su estancia de una semana en la costa del Pacífico en una de sus novelas: “Narra un sismo que ocurre en una playa, y es de cuando estuvo en México”.

Ollé también recuerda la amistad entre Juan Gelman y Mohsen Emadi, poeta iraní, quien fue de las pocas personas que acompañaron a la familia a depositar las cenizas del escritor argentino. “Estuvimos tanto tiempo en su casa por las  traducciones que hicimos una amistad fuerte, y fuimos de las pocas personas que pudimos acompañar a tirar sus cenizas; son de las tantas amistades que se dan entre los escritores de aquí”, señala.

Para el propio poeta y traductor Emadi, quien abandonó su país en 2009 y llegó a la Ciudad de México en 2012, es la red de amigos lo que más rescata de su estancia en la Casa Refugio: “No sólo se dan colaboraciones, sino se hacen amigos y eso es importante para un hombre que viene del exilio, quien casi todas sus relaciones se quedaron en su país o en otros lugares perdidos, y por fin llega a un lugar donde se puede reconstruir esa pérdida”.

Sin ser refugiados, sino para participar en actividades literarias, por la casa han pasado autores como la escritora mexicana Carmen Boullosa y el poeta colombiano Álvaro Mutis, ambos fundadores del lugar; Antonio Tabucchi, Juan Goytisolo, Gonzalo Rojas, Augusto Monterroso, José Emilio Pacheco, entre muchos otros.

Y de los 11 autores refugiados durante estos 15 años se encuentran Mohamad Alaaedin Abdul Moula, poeta y traductor sirio; Shakriza Bogatyreva, poeta y periodista rusa; Hatem Abdulwahid Saleh,  ensayista y crítico árabe; Safaa Fathy, dramaturga y cineasta egipcia; Boubacar Boris Diop, novelista y ensayista senegalés, entre otros.

“La casa nació de un esfuerzo internacional que existía en Europa que se llamaba Parlamento Internacional de Escritores; esta asociación nació en 1993 en Estrasburgo, Francia, para ayudar a los refugiados, y la idea era que cualquier ciudad que se uniera a la red podía invitar a un escritor a pasar dos años en su país.

“Cuando Cuauhtémoc Cárdenas fue jefe de Gobierno, es quien une a la Ciudad de México a este esfuerzo y responde a una solicitud de una asociación que conformamos varios escritores. Ahora somos parte de la red de casas refugio que se llama ICORN (Red Internacional de Ciudades Refugio)”, explica Ollé.

Además de la protección física, a decir de Emadi –uno de los cuatro residentes de la Casa que decidió quedarse en la ciudad al terminar su periodo de refugio de dos años– este espacio ofrece herramientas para integrarse al entorno cultural del país que en muchos casos se traduce en una nutrida producción literaria.

“En términos de vida profesional como escritor, vivir aquí me ha dado la oportunidad de vivir más y trabajar más sobre la cultura y poesía mexicanas; he podido traducir a varios poetas mexicanos como José Emilio Pacheco, Eduardo Lizalde y otros, y es interesante, porque la casa no es una casa sino un centro cultural con muchos eventos, y para un hombre como yo que quería conocer lo que está sucediendo con los escritores, es una vida activa gratificante.”

Busca red en América Latina

Al ser el coordinador de ICORN Latinoamérica, Ollé pretende crear una red de casas refugio en el sur del continente, pues considera que aun con violencia por el tráfico de drogas y la crisis económica los países latinos, presentan un ambiente de paz y seguridad para autores europeos.

Sin querer revelar los sitios donde se abrirán los nuevos espacios, el también poeta asegura que existen las condiciones para generar una red más amplia de lugares de amparo, y México se puede convertir en el punto central.

“Hoy en día es interesante ver que vamos a empezar a crecer hacia América Latina, se nos está apoyando para que tengamos una presencia fuera de México, y también hay varias ciudades de la República que se están reuniendo. De las 44 ciudades del mundo con una casa, somos la más dinámica  y la más activa.”

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