Elena Poniatowska, 'una Sancho Panza', recibió el Premio Cervantes

Se autodefinió como una "Sancho Panza femenina" y tuvo palabras de recuerdo para los escritores fallecidos Gabriel García Márquez y José Emilio Pacheco

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23/04/2014 23:29 Agencias

Vinculada con partidos de izquierdas, se dio a conocer a los 21 años en el diario "Excélsior" como autora de un nuevo periodismo que mezclaba literatura e información

MADRID, España, 24 de abril- La escritora mexicana Elena Poniatowska recibió este miércoles el Premio Cervantes de literatura 2013, máximo galardón de las letras españolas, con un discurso repleto de menciones a las mujeres, la pobreza y la inmigración.

Poniatowska, de 82 años, y que se autodefinió como una "Sancho Panza femenina", tuvo varias palabras de recuerdo para los escritores fallecidos Gabriel García Márquez y para su compatriota y también galardonado con el Cervantes, José Emilio Pacheco.

Soy la cuarta mujer en recibir el premio Cervantes creado en 1976. Los hombres son 35", arrancó Poniatowska tras saludar a las autoridades presentes, entre ellos el rey Juan Carlos; el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, o el ministro de Cultura, José Ignacio Wert.

Poniatowska nació en París en 1932, de padre francés de origen polaco y madre mexicana. Además de periodista, es autora de cuentos, teatro, novelas y poesía que recogen como constante la presencia de la mujer, las luchas sociales y la ciudad de México.

Mi madre nunca supo qué país me había regalado cuando llegamos a México en 1942", rememoró durante la ceremonia celebrada en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. "Mi hermana Kitzia y yo fuimos niñas francesas con apellido polaco (...) Desde entonces vivimos transfiguradas".

La escritora, que dijo haber aprendido el español en la calle "con los gritos de los pregoneros", aseguró que descubrió su nuevo país gracias "a los mexicanos que andan en la calle".

"La certeza de Francia y su afán por tener siempre la razón palidecieron al lado de la humildad de los mexicanos más pobres, descalzos caminaban bajo su sombrero o su rebozo, se escondían para que no se les viera la vergüenza en los ojos", dijo la autora, vestida con un traje tradicional mexicano rojo y amarillo.

"CRONISTA IMPULSIVA"

 

Es autora de más de 40 libros, entre los que destaca "La noche de Tlatelolco", publicada en 1971 y considerada la mejor crónica sobre un extendido movimiento estudiantil que culminó en una matanza en la Ciudad de México por parte de las fuerzas del Estado en 1968.

Vinculada con partidos de izquierdas, se dio a conocer a los 21 años en el diario "Excélsior" como autora de un nuevo periodismo que mezclaba literatura e información. En la actualidad continúa trabajando para el periódico "La Jornada".

(Soy) una escritora que no puede hablar de molinos porque ya no los hay y en cambio lo hace de los andariegos comunes y corrientes que cargan su bolsa del mandado, su pico o su pala, duermen a la buena ventura y confían en una cronista impulsiva que retiene lo que le cuentan", sostuvo.

Poniatowska, que también es autora de "Hasta no verte Jesús mío" o "La piel del cielo", mencionó también en su discurso a dos mujeres asesinadas en Ciudad Juárez a primeros de abril.

"Todavía hoy se mercan las tripas femeninas", afirmó.

El premio Cervantes, dotado con 125.000 euros y que el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte entrega cada año, alterna tradicionalmente entre escritores españoles y latinoamericanos en una ley no escrita.

El galardón se entrega todos los 23 de abril, aniversario de la muerte del emblemático autor español Miguel de Cervantes.

Se concedió por primera vez en 1976 al poeta Jorge Guillén y ha tenido entre sus ganadores al argentino Jorge Luis Borges, el cubano Guillermo Cabrera Infante o el peruano Mario Vargas Llosa y los españoles Francisco Umbral, José Hierro, Camilo José Cela, Francisco Ayala o Miguel Delibes, entre otros.

La escritora mexicana Elena Poniatowska agradecía hoy el Premio Cervantes con un discurso de marcado carácter social en el que tenía muy presente a los perdedores de América Latina y a esos millones de pobres cuyo silencio "es también un silencio de siglos de olvido y de marginación".

A sus 82 años (los cumplirá en mayo), Poniatowska se consideraba "una Sancho Panza femenina", una escritora que "no puede hablar de molinos, porque ya no los hay, y en cambio lo hace de los andariegos comunes y corrientes que cargan su bolsa del mandado, su pico o su pala, duermen a la buena ventura y confían en una cronista impulsiva que retiene lo que le cuentan".

"Niños, mujeres, ancianos, presos, dolientes y estudiantes caminan al lado de esta reportera que busca, como lo pedía María Zambrano, 'ir más allá de la propia vida, estar en las otras vidas'", decía Poniatowska.

La galardonada estaba rodeada de sus tres hijos y de siete nietos, y vestida con el traje "rojo chillón y amarillo" que le regalaron las mujeres de Juchitán (Oaxaca, México), para que se lo pusiera en las ocasiones solemnes. Y la de hoy lo era.

Lee aquí su discurso íntegro.

 

pdg

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