El amarillo en la vida de García Márquez: flores y mariposas

Además de aparecer en su obra "Cien años de soledad", estos elementos tuvieron un simbolismo en la vida de Gabo

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22/04/2014 15:23 Redacción / Fotos: Quetzalli González, Héctor López, Karina Tejada y Cuartoscuro

CIUDAD DE MÉXICO, 22 de abril.- Gabriel García Márquez siempre acompañado del amarillo. Una rosa amarilla en su pecho; en su cumpleaños siempre recibía un ramo de flores de manos de periodistas; incluso es el color predominante en la bandera de su patria, Colombia.

Con la muerte del autor latinoamericano, en su domicilio y homenaje póstumo se observó una oleada amarilla, fueran los miles de papeles en forma de mariposa que volaron al concluir la ceremonia en el Palacio de Bellas Artes, las 10 mil flores que adornaron el recinto o las muestras de afecto de ese color que acompañaron a sus lectores.

Si bien los conocedores de la vida y obra del Nobel de Literatura saben por qué lo asocian con las mariposas y flores amarillas, cabe recordar que se trata de un simbolismo vital en su vida.

Ambas tienen presencia en la obra cumbre del colombiano, “Cien años de soledad”; en primer lugar las flores son mencionadas cuando se habla sobre la muerte de José Arcadio Buendía y el momento en que el carpintero le toma las medidas para crear el ataúd:

“Vieron a través de la ventana que estaba cayendo una llovizna de minúsculas flores amarillas. Cayeron toda la noche sobre el pueblo en una tormenta silenciosa, y cubrieron los techos y atascaron las puertas, y sofocaron a los animales que durmieron a la intemperie. Tantas flores cayeron del cielo, que las calles amanecieron tapizadas de una colcha compacta, y tuvieron que despejarlas con palas y rastrillos para que pudiera pasar el entierro”.

Pero esto iba más allá, ya que el mismo García Márquez volvió a las flores amarillas su objeto supersticioso.

Mientras haya flores amarillas nada malo puede ocurrirme. Para estar seguro necesito tener flores amarillas (de preferencia rosas amarillas) o estar rodeado de mujeres”, apuntó alguna vez el autor.

Era sabido que era imprescindible para Gabo que en su escritorio, donde se sentaba a escribir, hubiera flores amarillas.

Por su parte las mariposas tienen su aparición en “Cien años de soledad” al acompañar a todas partes al aprendiz de mecánica de una empresa bananera, Mauricio Babilonia.

"Fue entonces cuando cayó en la cuenta de las mariposas amarillas que precedían las apariciones de Mauricio Babilonia. Las había visto antes, sobre todo en el taller de mecánica”.

Cuando Mauricio Babilonia empezó a perseguirla, como un espectro que sólo ella identificaba en la multitud, comprendió que las mariposas amarillas tenían algo que ver con él. Mauricio Babilonia estaba siempre en el público de los conciertos, en el cine, en la misa mayor, y ella no necesitaba verlo para descubrirlo, porque se lo indicaban las mariposas”.

Tal vez la presencia de éstas en las letras del escritor tienen como antecedente el que, como ha indicado Margarita, una de las hermanas de Gabo, en el jardín de la casa de sus abuelos maternos en Aracataca volaban mariposas amarillas.

La mariposa amarilla que menciona Gabriel García Márquez en su obra es la phoebis philea que se encuentra en lugares cálidos, las cuales viven aproximadamente mes y medio en el estado adulto.

Si bien biólogos señalan que lo que le ocurre a Mauricio Babilonia en la noche no es algo posible, el espectáculo de una nube de estos animales sí puede observarse en el mar.

Curiosamente Colombia es el país número dos del mundo en cuanto a diversidad de mariposas.

 

asj

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