La UNAM retirará el mural de Eppens

La obra ‘La vida, la muerte, el mestizaje y los cuatro elementos’ será desmontada para someterla a restauración; también rehabilitarán el edificio que la soporta

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05/04/2014 01:09 Luis Carlos Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO, 5 de abril.- Luego de que Excélsior informó del boquete que hay en la fachada principal del edificio de la Facultad de Medicina, donde Francisco Eppens montó en 1953 el mural La vida, la muerte, el mestizaje y los cuatro elementos, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) informó que “una serie de estudios” han determinado la necesidad de “retirar por completo” la obra para someterla a restauración junto con el inmueble que le sirve de soporte.

“Desde hace varios meses, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha emprendido una serie de estudios que han concluido en la necesidad de retirar por completo el mural La vida, la muerte, el mestizaje y los cuatro elementos, de Francisco Eppens, en la Facultad de Medicina para su restauración por expertos en la materia”, afirmó la máxima casa de estudios a través de una nota informativa.

La información de la Universidad agrega que los estudios fueron realizados por la Dirección General de Obras y Conservación (DGOyC), por el Instituto de Ingeniería (II) y por la Dirección General del Patrimonio Universitario, la cual ha autorizado los recursos para emprender los trabajos. “Esta última instancia ya autorizó los recursos económicos del Fondo de Mantenimiento Mayor para el presente año, que serán ejercidos por la DGOyC”, señaló.

El jueves pasado, este rotativo informó que el edificio de la Facultad de Medicina, que pertenece al conjunto arquitectónico declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, tiene desde al menos el año pasado un boquete en la parte superior y afectaciones en diferentes zonas del muro (de 18 metros de base por 20 de altura).

Tanto la hija de Francisco Eppens, Gabriela Eppens, como el arquitecto Javier Ramírez Campuzano, hijo de Pedro Ramírez Vázquez —quien proyectó el edificio—, lamentaron la situación en la que se encuentra tanto la obra mueble como inmueble. “Estamos muy preocupados, hemos estado en contacto con el señor Graue (Enrique, director de la Facultad de Medicina); de hecho, hubo ahí una exposición, pero nos dicen que no tienen presupuesto, que tienen otras prioridades”, dijo a Excélsior la señora Eppens el miércoles pasado.

A pesar de que el hueco en el muro es visible, el rector de la UNAM, José Narro Robles, afirmó durante la conmemoración del 60 aniversario del inicio de actividades académicas de Ciudad Universitaria que la obra no estaba descuidada y estaba siendo atendida. Hasta entonces, la institución universitaria más grande en el país ofreció información sobre los estudios que lleva a cabo.

La UNAM agregó que “para el desarrollo de los trabajos, la DGOyC contará con la colaboración de la Facultad, del II y de Patrimonio Universitario. En virtud de que la obra se sitúa en la zona de Ciudad Universitaria, Patrimonio Artístico de la Nación y Patrimonio Cultural de la Humanidad, su intervención se hará conforme a lo establecido en la normatividad vigente en materia de preservación del patrimonio cultural”.

Además, “la Universidad está a la espera de la autorización respectiva de la obra por el Instituto Nacional de Bellas Artes y de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda por su carácter de patrimonio nacional y del orbe”, aseguró.

El mural La vida, la muerte, el mestizaje y los cuatro elementos fue realizado por Francisco Eppens como parte del proyecto multidisciplinario que implicó la construcción de Ciudad Universitaria en la década de los cincuenta; para solucionar la dificultad que implicaba plasmarlo sobre un muro curvo, el muralista optó por realizar la obra con mosaico de vidrio y dividido en pequeñas lozas precoladas (de un metro de largo por 25 centímetros de ancho) que fueron atornilladas a la pared de tabique.

El la obra, Eppens plasmó un conjunto de representaciones, sobre todo prehispánicas, enmarcadas con una serpiente que se muerde la cola como símbolo de la eternidad que encierra toda la composición; una calavera devora una mazorca de maíz de la cual se forma el primer humano.

Para simbolizar los cuatro elementos, el artista utilizó la imagen de Tláloc, además de que aparecen seres acuáticos como el caracol, el pez y el ajolote; la Tierra esta representada por unos seños que cuelgan y se juntan con el agua pero también aparece el viento y el fuego.

Una cabeza de tres caras en el centro del mural simboliza el mestizaje: a la izquierda se encuentra la madre indígena, el perfil del padre español a la derecha y en el centro el rostro formado por ambos.

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