Poniatowska recibe medalla Bellas Artes

La escritora, quien también será premiada con el Cervantes, asegura que escribir “es una chinga”, pero lo sigue haciendo porque aún busca respuestas

COMPARTIR 
26/03/2014 03:21 Virginia Bautista

CIUDAD DE MÉXICO, 26 de marzo.- “Escribir es una chinga, es difícil, muy pesado”, afirma sin dudar la escritora Elena Poniatowska. “¿Por qué no estoy haciendo la vida como todos los demás, en lugar de estar atornillada a una máquina de escribir?”, se ha preguntado en repetidas ocasiones la novelista.

Y ella misma se responde: “porque nunca he tenido respuestas, siempre he tenido más preguntas; de hecho, no pretendo ser escritora, pero sí trabajar, sobre todo como periodista”.

En rueda de prensa, antes de recibir anoche la Medalla de Bellas Artes en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, Poniatowska habló de su amor por los libros, los cuales, confesó, prefiere más leer que escribirlos, y de su preocupación por México.

Lo que más deseo para México es que todos los mexicanos se vayan a dormir habiendo comido más o menos lo mismo y que los niños tengan las mismas oportunidades de educación. Los ricos mexicanos son los más pinches del mundo. Un dirigente que dice que los pobres son primero está en el camino que debemos recorrer todos”, comentó.

Ganadora recientemente del Premio Cervantes 2013, considerado el Nobel de las letras en español, del Premio a la Excelencia José Emilio Pacheco y ahora la Medalla de Bellas Artes, la autora de La noche de Tlatelolco explicó que lo único que le falta es “colgar los tenis y petatearse”.

Bromista, sonriente, de buen humor, saludadora, Elena se reconoció “olvidadiza y desordenada, despistada”, pero dispuesta a seguir “prestando oído” a las diversas voces, sobre todo a la de los marginados.

Quien ha novelado la vida de la fotógrafa Tina Modotti, la pintora Leonora Carrington o el astrónomo Guillermo Haro, compartió que será la primera de las cuatro mujeres que han ganado el Premio Cervantes que subirá al púlpito a decir su discurso ante los Reyes de España, en Alcalá de Henares, el próximo 23 de abril.

Detalló que, de las otras tres galardonadas, Ana María Matute lo recibió en su silla de ruedas, la filósofa María Zambrano no fue a recibir la presea y el discurso de la cubana Dulce María Loinaz fue leído por un señor. “Espero no caerme como chango viejo, pero yo seré la primera mujer en subir al púlpito”.

Sobre el discurso que dará en la recepción del Cervantes, adelantó, que será sobre las mujeres, tanto las mujeres de Miguel de Cervantes como de las escritoras como Sor Juana Inés de la Cruz, Rosario Castellanos y Elena Garro.

Antes de que el titular del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa, le entregara la Medalla de Bellas Artes, comentaron la vida y la obra de Poniatowska Juan Ramón de la Fuente, Juan Villoro, Héctor Vasconcelos y Eduardo Antonio Parra, entre otros.

Villoro elogió la capacidad de Elena para escuchar a los demás y la definió como una “evangelista laica, rebelde, que no puede ser aceptada por Iglesia alguna. Se interesa en la gente que no tiene un destino propio. Elena lo tenía todo, pero sabía que otros no tenían”.

Al final, Elena, en su breve intervención, rindió un homenaje a los Amor, su familia materna, su segundo apellido, de cuya existencia se enteró hasta que llegó a México a los diez años de edad.

Acompañaron a Elena Silvia Lemus, Guadalupe Loaeza, Denise Dresser, Marta Lamas, Sara Poot, Ignacio Solares, Fernando González Gortázar y Diana Bracho, entre otros.

Relacionadas

Comentarios