El mundo de afuera: premian un cuento de hadas violento

El escritor colombiano Jorge Franco obtuvo la edición XVII del galardón Alfaguara de Novela , que está dotado con 175 mil dólares

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21/03/2014 04:27 Virginia Bautista
Jorge Franco  también es autor de novelas como Rosario Tijeras y Paraíso Travel.
Jorge Franco también es autor de novelas como Rosario Tijeras y Paraíso Travel.

CIUDAD DE MÉXICO, 21 de marzo.- Una novela que comienza como un cuento de hadas, con un castillo medieval, una princesa y un Medellín idílico, paradisiaco, y termina como una historia del cineasta Quentin Tarantino. “La violencia y el secuestro presentados bajo una luz diferente”.

Así define el escritor colombiano Jorge Franco su novela El mundo de afuera, que recibió ayer el XVII Premio Alfaguara de Novela, dotado con 175 mil dólares, y que fue elegida por un jurado presidido por su colega y paisana Laura Restrepo de entre los 872 originales que concursaron este año.

El premio, cuyo fallo fue dado a conocer ayer en España, incluye la publicación del libro, que se distribuye de manera simultánea en 19 países de habla hispana. Franco es el tercer colombiano en obtener este galardón, después de Laura Restrepo (Delirio) y Juan Gabriel Vásquez (El ruido de las cosas al caer).

La novela narra la vida de don Diego y su hija Isolda. Él es secuestrado por El Mono, cabecilla de los maleantes, que, además de las razones económicas, tiene otro motivo para mantener cerca a don Diego: la obsesión amorosa por su hija, a quien vigila desde niña.

“Es una historia que comenzó en mi infancia. Yo fui vecino de ese castillo entre gótico y medieval, y de ese personaje. Es inspirada en hechos reales. Claro que me tomé muchas licencias para trabajarla”, explica en videoconferencia desde Madrid el autor que invirtió cuatro años en la confección de esta propuesta.

“Imaginen lo que era para un niño de siete años vivir alrededor de un castillo habitado por un personaje totalmente anacrónico para los años 70, que se desplazaba en una limosina, tenía un paje, vestía de saco leva y tomaba el té en su terraza en una Medellín conservadora.

“Pero era la historia de su hija la que nos impactaba más a quienes vivíamos cerca, pues había un mito alrededor de Isolda, que era su nombre real. Se decía que estaba embalsamada en el castillo, que su padre la tenía expuesta sobre una mesa o en un sarcófago o sentada frente al piano o en su casa de muñecas. Ese mundo fascinante nos permitía soñar y cargué la historia por mucho tiempo”, cuenta.

El autor de novelas como Rosario Tijeras (2000) y Paraíso Travel (2012), ambas adaptadas con éxito al cine, aclara que nunca quiso que su novela fuera la historia de un secuestro, sino “abordar la época de transición de una ciudad, el momento en que se fracturó la tranquilidad que había en Medellín”.

Por eso buscó dotarla de candor y apostar por el humor negro. “El humor es parte de la vida y debe estar siempre presente en la literatura, todo libro debe regalarnos al menos una sonrisa. Eché mano de él porque me divertía, es de los elementos más complicados de la literatura”.

Algo que buscó cambiar en esta entrega, destaca quien estudió literatura en la Universidad Javeriana de Colombia, y cine en The London International Film School, en Reino Unido, es el rol de sus personajes masculinos.

“En mis novelas anteriores, las mujeres han llevado las riendas de la historia. Ahora quise que los protagonistas, don Diego y El Mono, fueran hombres. Este giro a lo masculino es sólo un rasgo literario, para probarme como escritor. La mujer sigue teniendo un papel importante, incluso se quiere robar el rol protagonista, pero no la dejé”, confiesa.

A Franco le gusta crear personajes que los sentimientos se les salgan de las manos.

“Me agrada que estén cuestionándose a sí mismos en cuanto a sus sentimientos. Llevarlos a un punto extremo.

“Trato de trabajar mucho los personajes, me interesan más que la historia misma. Procuro que sean muy reales, de carne y hueso, cercanos a la gente”,
asegura.

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