Jaime Sabines: El primer amoroso

Este 19 de marzo se cumplen 15 años de la muerte del poeta que hubiera querido que lo llamaran "peatón"

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19/03/2014 15:43 Ricardo Camacho / Fotos: Especiales

CIUDAD DE MÉXICO, 19 de marzo.- Estuve triste el día de tu muerte Jaime… Sinceramente no recuerdo cómo fue mi 19 de marzo de hace 15 años, pero seguramente no fui al cine ni hice el amor, no obstante me niego a aceptar que ese haya sido un día feliz, no puede serlo con semejante pérdida.

Decía mi maestra de literatura en la preparatoria que Jaime Sabines era un poeta tan famoso porque escribía de una manera simple, ideas complejas y la gente lo podía entender sin tener siquiera un mínimo de cultura, libraba la repulsión generalizada de la sociedad sobre la poesía.

Él era un excelente peatón, su humildad le permitía llegar a lo más profundo del alma para desentrañar los sentimientos que cualquier mexicano, peruano, venezolano o español ha sentido y poder expresarlos a través de ideas sencillas, pero no por ello menos profundas; lo que una maestra veía como cierto tipo de defecto, fue una enorme virtud pues transformar algo de por sí complejo en algo comprensible para un obrero o una joven de 15 años, que apenas comienza a tener sus primeros roces con la vida, es una labor enorme y requiere un talento aún mayor; no obstante, de algo estoy seguro: a Jaime no le hubiera gustado que lo llamaran poeta, ¡él quería ser un peatón!

A Sabines no le hubiera gustado que lo llamran poeta, ¡él quería ser un peatón! Él escribía de una manera simple, ideas complejas y la gente lo podía entender sin tener siquiera un mínimo de cultura.

Yo no lo sé de cierto, pero supongo que todos hemos leído algo de Sabines, ya sea en el cénit de una relación de amor, durante el periodo de duelo que sucede a una ruptura o la muerte —para el caso lo mismo—, nos hemos llenado la boca pronunciando eso que sentimos, pero que no podríamos haber expresado sin “el más grande de los chiapanecos”.

¿Cuántos poemas de él habrán dedicado ustedes, en qué ocasiones? Sabines escribía para referirse a la cotidianidad de la vida con los ojos que sólo un “amoroso” (a la Sabines) podría tener; sólo alguien que ha amado profundamente puede expresarse así del mundo que le rodea y agradecerlo como si fuera el regalo más grande.

Paralelo a esto, la muerte es recurrente en su obra, la ve como una compañera inseparable del ser humano, recurre a ella como metáfora y como realidad, ¿qué mayor pérdida para el ser humano que la muerte?  Él trata todo lo importante con poesía.

En honor a todos los caídos, puedo decirles una cosa por los que han muerto de amor, Jaime murió de eso y no de cáncer. Al final escribía, “espero curarme de ti en unos días” y no lo logró, fue tanto el amor que logró ver en el mundo que cuando vio hacía donde íbamos en el siglo XXI decidió irse junto con el siglo que moría.

Setenta y dos años después de que viera la luz en Chiapas, Sabines murió en la Ciudad de México dejando tras de sí una estupenda obra, Horal (1950), La señal (1951), Adán y Eva (1952), Tarumba (1956), Diario semanario y poemas en prosa (1961), Poemas sueltos (1951-1961), Yuria (1967), Tlatelolco (1968), Maltiempo (1972), Algo sobre la muerte del mayor Sabines (1973), Otros poemas sueltos (1973-1994), Nuevo recuento de poemas (1977), Los amorosos: cartas a Chepita.

Hay mucho material para que se acerquen a la obra de este gran autor ya sea que encuentren en internet sus poemas o vean en YouTube los videos de sus recitales de poesía para que cuando salgan a la vida real, donde tienen que besar a su amor, puedan regalarle algo bello, que aunque ustedes también pensaron y tenían ciertamente esa inquietud en el pecho, no podrían haberla expresado mejor.

Yo por lo pronto me iré a regalarle un poema a mi decimoquinto amor, me iré a decirle que no crea que el amor es como una llama de inagotable aceite, me iré llorando, llorando la hermosa vida

 

asj

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