El INBA es ignorado por edificio de Puebla 151

Sin éxito, el organismo federal ha solicitado en cuatro ocasiones que se detengan las obras que realiza el Corporativo Redondel y que afectan el edificio catalogado como inmueble con Valor Artístico

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10/03/2014 05:34 Luis Carlos Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de marzo.- La construcción de una nueva obra amenaza otra vez con destruir el pasado de la Ciudad de México. Ante la indiferencia de las autoridades capitalinas, la edificación de una nueva torre sobre la Glorieta de Insurgentes ha provocado “daños severos” –que siguen en aumento– al inmueble colindante de la calle de Puebla 151, construido en 1921 por el arquitecto Manuel Cortina García (1877-1947) y considerada una de las pocas construcciones que aún recuerdan el pasado de la colonia Roma.  

De nada ha valido que el edificio esté catalogado como inmueble con Valor Artístico por parte del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y que esa misma dependencia haya girado cuatro oficios con calidad de “urgente”, solicitando a la Delegación Cuauhtémoc (a cargo de Alejandro Fernández Ramírez) que lleve a cabo “la verificación y suspensión inmediata de estas obras”; o que la Dirección General de Protección Civil de la propia demarcación haya resuelto que la situación de “mediano riesgo” podría aumentar.

Hundimientos diferenciados en todo el predio que ocasionaron la torsión del edificio, muros con inclinaciones de hasta siete centímetros y otros que están a punto de reventar, así como centenas de grietas que cada día aumentan, han sido provocadas por la remoción de escombro y tierra, extracción de agua, vibraciones y sobrecarga de materiales que la obra de Corporativo Redondel S.A. de C.V. realiza en el número 20 de la Glorieta de Insurgentes (antes Jalapa 12 y avenida Chapultepec).

Apenas han bastado dos años para que una construcción de casi 100 años de antigüedad se vea amenazada.  “Hace dos años que comenzó la obra el edificio estaba totalmente ocupado, tenía excelentes condiciones y era seguro, pero con la obra comenzaron a surgir algunos daños en el extremo norte, la gente de la constructora nos dijo que no eran ellos, sino que era producto de los temblores, en ese momento los daños no eran graves”, dicen los vecinos afectados.

Poco a poco las grietas e inclinaciones de los muros aumentaron. En julio de 2012 uno de los 12 despachos que integran el inmueble debió ser desocupado parcialmente y para abril del siguiente año quedó totalmente vacío. Las afectaciones siguieron avanzando desde la parte norte del predio (el punto más cercano a la construcción) y se han extendido hasta alcanzar los muros más cercanos a la calle de Puebla, afectando los diferentes despachos incluido el que alberga una escuela de idiomas a la que acuden niños de diferentes edades. 

Ante la preocupación, los residentes afectados solicitaron la intervención del INBA, pero la dependencia federal fue ignorada por la autoridad local. Desde febrero de 2013, el organismo ha solicitado a la delegación Cuauhtémoc actuar de manera urgente en cuatro ocasiones. De acuerdo con el oficio 2012-C/0952 emitido el 24 de octubre de 2013, donde se da cuenta de las diferentes peticiones que se han hecho a la demarcación, para el INBA las obras que realiza Corporativo Redondel, “están ocasionando graves daños al inmueble colindante”.

En el mismo sentido, la Dirección de protección Civil de Cuauhtémoc, a cargo de Arlette Salyano, determinó en el oficio DPC/PR/1152/13, emitido el 17 de septiembre de 2013, que el edificio de Puebla 151 “presenta daños severos, se sigue considerando de MEDIANO RIESGO, mismo que podría aumentar el riesgo, conforme avance la obra y no se realicen las medidas pertinentes para la reparación de los daños”. 

Estos argumentos y la propia condición del inmueble no han valido. Por parte de Corporativo Redondel, el arquitecto Sholem Cimet Ralsky atribuyó en una carta enviada a los afectados el 19 de marzo del año pasado, que los daños son producto de los temblores de 1985 y aseguró que la obra que lleva a cabo cuenta con las autorizaciones de INBA e INAH y que el Instituto de Verificación Administrativa del DF (INVEA) –a cargo de Meyer Klip– no observó daño a inmuebles colindantes tras realizar una verificación.

“En abril vinieron unos abogados del INVEA y pensamos que las cosas iban a cambiar  pero nunca hubo una consecuencia de esa verificación, no hubo respuesta y la situación se ha recrudecido de un par de meses para acá, seguimos esperando que se detenga el daño y estamos solicitando que respondan por las rentas que se ha dejado de devengar, los gastos que se han hecho en peritos, abogados, notarios y todo que esto está implicando”, dicen los afectados que ya han presentado una denuncia o interdicto de obra nueva u obra peligrosa.

Para los vecinos, la situación parece clara: “aparentemente quien tiene la función de hacer la suspensión es el INVEA, ellos están en posibilidad de tomar la decisión, pero también nos queda claro que la Delegación tiene un área de verificación y reglamentos, ellos también tienen injerencia en el asunto”, agregan.

Golpe al patrimonio

El historiador Óscar G. Chávez considera que “es evidente la falta de interés de las autoridades” para defender el edificio de Puebla 151. “Es lamentable porque el edificio fue construido por Manuel Cortina García, uno de los grandes constructores de la fisonomía de la  Ciudad de México en los primeros años del siglo XX y las cuatro siguientes décadas” del que advierte, sólo sobrevive 20 por ciento de los casi 350 edificios que construyó en la capital.

Además de diseñar múltiples inmuebles en la colonia Roma, a Cortina García se debe el Orfanatorio para Niñas de la Fundación Mier y Pesado, el Templo de Nuestra Señora de Guadalupe de la Paz o la recimentación de la catedral Metropolitana en 1933. La casa de Puebla 151, señala el historiador, fue construida en 1921 por encargo de la señora Teresa Molina y representa el primer antecedente de lo que posteriormente serían las privadas. El inmueble contaba con un edificio espejo, separado por un pequeño andador que aún se conserva.

“Desgraciadamente hay una ambigüedad en cuanto a la aplicación de las leyes, el INBA desafortunadamente se ha convertido en una institución inoperante porque no puede atraer los casos para demandar y establecer juicios”, señala.

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