El crítico pone orden: Emmanuel Carballo

El ensayista y narrador mexicano recupera en Párrafos para un libro que no publicaré nunca medio siglo de apuntes y textos breves que fue acumulando de tanto y tanto autocorregirse. Platica con Excélsior sobre la publicación que presentará en la Feria Internacional del Palacio de Minería

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18/02/2014 03:22 Juan Carlos Talavera
¿dónde y cuándo? Párrafos para un libro que no publicaré nunca se presentará el 2 de marzo a las 17:00 horas en el Salón de la Academia de Ingeniería, dentro de la XXXV Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.
¿Dónde y cuándo? Párrafos para un libro que no publicaré nunca se presentará el 2 de marzo a las 17:00 horas en el Salón de la Academia de Ingeniería, dentro de la XXXV Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

CIUDAD DE MÉXICO, 18 de febrero.- La poesía es el género literario que más ha amado el crítico literario Emmanuel Carballo. Lo dice con una gran sonrisa y de buen humor en el estudio de su casa, pero acepta que en el fondo ese género nunca le ha correspondido, pues a sus 84 años de vida no ha logrado escribir verdadera poesía.

“Como valor artístico, quizá entre mis aportaciones literarias la más pequeña es la poesía, el género literario que más he amado y no me ha correspondido”, comenta en entrevista con Excélsior para hablar sobre Párrafos para un libro que no publicaré nunca (Conaculta), su más reciente libro, que presentará en la Feria Internacional del Palacio de Minería (FILPM), donde el escritor compila casi una centena de textos inéditos que discurren en 53 años de su memoria.

Es un título sugerente para un libro publicado.

Son textos muy pequeños. El primero  lo comencé a escribir cuando tenía 20 años. Pero son textos muy castigados, porque he sido muy exigente conmigo mismo, pues nunca me ha gustado dar gato por liebre al lector.

Cuando habla sobre el nacionalismo en la literatura lo define como “el pecado original”. ¿Hemos superado esa tendencia?

Afortunadamente eso ya desapareció y con don Alfonso Reyes como nuestro general en jefe logramos derrotar ese nacionalismo. Yo sin Reyes no sería lo que soy. Es mi santo y seña. Pero  conforme pasa el tiempo he dejado algunos de sus libros para personas más jóvenes. Pero me gustaría hacer en los próximos años quiénes fueron mis grandes autores y esos autores qué significan en este momento en mi obra y en mi vida.

También habla sobre su retiro de la escritura y de la crítica literaria. ¿Es un adiós?

No tanto así, pero puedo decir que me quedan pocos años de escritura (sonríe). ¡Nooo!, yo sigo escribiendo. Y no dejo de hacerlo todos los días. Lo difícil es que hoy escriba y mañana lo acepte porque esto pasa por muchas correcciones. Hay cosas que empecé a escribir en 1954 y no se publicaron hasta 1960, 1970 ó 1980. Uno trabaja y trabaja, pero unas veces se acierta y otras se fracasa.

En su libro, Emmanuel Carballo (1929), quien trabajó en Excélsior primero en el suplemento Diorama de la Cultura y después en las páginas editoriales entre 1966 y 1972, también habla sobre el papel del crítico literario. Y lo define de la siguiente manera:

“Al crítico le corresponde poner orden, ser el cronista de un momento (o de varios momentos sucesivos) de la literatura de un país. Cuando el crítico no llega a tiempo a la cita que tiene contraída con la historia, o no ejercita lúcidamente el papel que le está encomendado, la comprensión de ese ‘momento’ será más difícil y se demorará el conocimiento de sus autores más representativos”.

Pero además señala que “el crítico no es un ángel, es un hombre con pasiones, intereses y concupiscencias”. ¿Así se define a sí mismo?

Sí, así me defino. Soy un hombre lleno de concupiscencias.

Octavio Paz escribió: “Un pueblo sin poesía es un pueblo sin alma, una nación sin crítica es una nación ciega”. ¿El crítico es la vista de la sociedad?

Estoy de acuerdo. Y si no estuviera ciega, al menos estaría tuerta. Y en cuanto a la poesía ésta no ha sido generosa conmigo, pero la he amado profundamente, quizá más que los demás géneros literarios. Me ha ido mejor en la crítica y el ensayo, que es donde más o menos he logrado encontrar mi manera más personal de ser.

En Párrafos para un libro que no publicaré nunca, el también autor de Diccionario crítico de las  letras mexicanas del siglo XIX y Protagonistas de la literatura hispanoamericana del siglo XX, enlista los diez escritores fundamentales cuando tenía 38 años, encabezados por: Joaquín Fernández de Lizardi, Emilio Rabasa, Ángel de Campo Micrós, Manuel Gutiérrez Nájera, Ramón López Velarde, José Vasconcelos, Martín Luis Guzmán, Alfonso Reyes y Octavio Paz.

¿Mantiene vigente aquella misma lista?

Sí, aunque ahora me gustaría que fueran más números para meter a otras gentes que también me gustan mucho. Por ejemplo, un año fundamental para la prosa mexicana es 1947, cuando se publica Al filo del agua, de Agustín Yáñez, quizá la novela más novela publicada en el México del siglo XX.

¿Qué diría de Octavio Paz en el centenario de su nacimiento?

Paz ha sido mi gran maestro y mi gran enemigo en batallas literarias. Siempre estuvimos política y literariamente en esferas distintas, aunque yo lo admire profundamente como escritor.

Considera que Carlos Fuentes está en el edificio literario de enfrente.

Él es un caso excepcional. Ahora, pensando en los grandes libros de Fuentes fue un escritor extraordinario de novela, cuento, novela corta y ensayo. Fue de las gentes más talentosas que he tenido oportunidad de conocer y tratar, de ser su amigo y después, si no su enemigo, estar en bandos distintos.

Usted nació en Guadalajara hace 84 años, pero ha vivido en la ciudad de México desde 1953, ¿siente nostalgia por la ciudad que lo vio llegar?

No. La mayor parte de mi vida es metropolitana y para mí Guadalajara ya es un poco remota. Más bien mis nostalgias son de personas que he perdido y de obras que han dejado de gustarme.

¿Cómo relee hoy la literatura borgeana?

Sigo siendo un irreductible lector de Jorge Luis Borges. Y en este libro sigo hablando de Adolfo Bioy Casares y de Borges.

Libro

Título: Párrafos para un libro que no publicaré nunca

Autor: Emmanuel Carballo

Editorial: Conaculta, México, 2013, 170 pp.

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