José Emilio Pacheco “murió en la raya”

El poeta y ensayista mexicano falleció ayer a la edad de 74 años, a causa de un paro cardiorrespiratorio, informó su hija, Laura Emilia Pacheco

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27/01/2014 06:32 Sonia Ávila

CIUDAD DE MÉXICO, 27 de enero.- “Se fue muy tranquilo, se fue en paz; murió en la raya como él hubiera querido”, expresó Laura Emilia Pacheco, hija del poeta, narrador y ensayista José Emilio Pacheco al informar de la muerte de su padre, ayer alrededor de las 18:20 horas en el Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán.

Luego de permanecer sedado durante casi dos días, el autor de Las batallas en el desierto murió a los 74 años de edad a causa de un paro cardiorrespiratorio, y aunque su hija no explicó lo que lo provocó, desde el sábado trascendió que el escritor sufrió una caída en su casa al tropezar con sus libros y al dormir ya no despertó; versión que no se ha confirmado.

“Con un enorme pesar tengo que decirles que mi padre falleció. Se fue muy tranquilo, se fue en paz; murió en la raya como él hubiera querido. El viernes terminó de escribir su inventario que escribió para un amigo querido que era Juan Gelman, eso es lo que hacia todas las noches, se acostó a dormir y ya no despertó”, detalló la también escritora y editora.

Los restos del Premio Cervantes 2009 permanecieron toda la noche en el hospital, y esta mañana serán trasladados a El Colegio Nacional, en el Centro Histórico, donde serán velados a partir de las 12:00 horas.

Hasta las 16:00 horas de ayer, el estado de salud del autor de Morirás lejosEl principio del placer se reportaba como estable, aunque con un diagnóstico reservado. En dos ocasiones, Laura Emilia Pacheco ofreció a la prensa un breve informe sobre la situación de su padre, que no evolucionaba.

Por la mañana dijo que había pasado la noche tranquilo y se mantenía sedado, y en la tarde repitió que seguía estable en un cuarto y ya no en la sala de terapia intensiva.  Para las 19:30 horas daría el último reporte del día, pero el escritor murió una hora antes.  Laura Emilia estuvo acompañada de su madre Cristina, su esposo Fernando García y Marcelo Uribe, editor de Era.

“Conociéndolo, estoy segura que les diría que lo perdonen por echarles a perder su domingo”, expresó Pacheco por la tarde en un intento de animarse; sin embargo, quien fuera directora de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes se veía notoriamente afectada.

“Era un arquitecto de la literatura”, lanza sin dudar Homero Aridjis, poeta y novelista, quien cuenta a Excélsior que conoció al también catedrático de la Universidad de Essex en Estados Unidos cuando ambos colaboraron con Juan José Arreola e iniciaron la investigación para la antología de Poesía en Movimiento donde junto a Octavio Paz y Alí Chumacero reunieron lo mejor de la lírica mexicana del siglo XX.

 “La obra de Pacheco se realizó a lo largo de 50 años en todas su vertientes, poesía, prosa, estudios académicos, ensayos. Su trabajo mostraba rigor, pues el ejercicio de la prosa y la poesía, géneros que más cultivó, son de enorme disciplina y lenguaje pulcro”, añadió el poeta al señalar que Pacheco siguió como modelos literarios a Alfonso Reyes y Jorge Luis Borges.

 Aridjis concentró en dos palabras la forma de la poesía de Pacheco: sobria y pulcra. Pues al asegurar que toda su literatura es de rigor académico, consideró que su lírica se distingue por mostrar la disciplina y perfección que buscaba en las letras. “Trazaba bien sus temas y los desarrollaba muy bien, con sustancia. Era un hombre dedicado”. 

 Para Eduardo Elizalde, el también Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2009 fue un “mártir del trabajo literario” que lo llevó incluso a la fatiga física muy pronto. “Lo conocí hace más de medio siglo, es diez años menor que yo y su trabajo es extraordinario desde muy joven, desde su primer libro Los elementos de la noche que recibió premios importantes en México y el extranjero”, señaló.

 Además de definirlo como un hombre de biblioteca, un lector voraz y culto, sus colegas y amigos encuentran en él a un humanista, una persona fraternal, que reflejó en su obra la sencillez de sus palabras y pensamientos, mas no simpleza.

 “Fuimos grandes amigos desde que él se presentó en Estaciones, la revista. Es cinco años más joven que yo, o era. Éramos grandes amigos hasta que tuvimos una separación  por una discusión fuerte de esas que sólo se dan entre amigos.  Ahora una parte de mí, de mi vida, se va con él”, expresó José de la Colina.

 “Es una pérdida de todo un mundo, de un presente”, así resume De la Colina la muerte del  también Premio Octavio Paz 2003 y Premio Pablo Neruda 2004.

 Al darse la noticia del fallecimiento de Pacheco, las redes sociales se volcaron en expresiones de tristeza de amigos, funcionarios y lectores. Enrique Krauze, por ejemplo, escribió: “Lamento profundamente la muerte de mi viejo y querido amigo José Emilio Pacheco. Fue nuestro gran humanista literario”.

 El presidente Enrique Peña Nieto publicó: “Ha fallecido un gran representante de nuestra literatura. México extrañará al gran escritor José Emilio Pacheco. Descanse en paz.”

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