Rafael Tovar y de Teresa no planea nuevas obras

Para el presidente del Conaculta queda claro que el país posee una vasta infraestructura cultural, por lo que se enfocará en su remozamiento, más que en presentar nuevos proyectos; además de que tiene el pendiente de promover una nueva personalidad jurídica

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11/12/2013 05:40 Luis Carlos Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO, 11 de diciembre.- Dotar de una Personalidad jurídica a la institución, crear un a agenda digital cultural o proyectar a México en el exterior a través de su riqueza cultural y artística, de nuevo son las prioridades de la presidencia del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) que encabeza Rafael Tovar y de Teresa. La diferencia con anteriores administraciones, es que ya no se apostará por crear nueva infraestructura, sino por remodelar la existente, asegura.

Tovar y de Teresa cumplió un año al frente del organismo el 7 de diciembre y el lunes pasado tenía programado presentar en Guadalajara el Plan Nacional de Cultura, pero la muerte de Nelson Mandela, a cuyo sepelio acudió el Presidente Enrique Peña Nieto, ha pospuesto la presentación para enero próximo. Las sorpresas, sin embargo, no eran prioridad y el funcionario sólo enunciaría los cuatro ejes que desde su llegada ha utilizado.

Primero, “la dimensión social, es decir, hacer llegar los bienes culturales a un mayor número de personas en nuestro territorio; en segundo lugar la creación de una agenda cultural digital general; en tercer lugar un programa de animación cultural que tiene que ver con la utilización plena de la infraestructura del país y, el cuarto, la participación de la cultura para proyectar la mejor imagen que pueda tener el país en el exterior”, explica en entrevista.

La plática se enfoca en dos de sus propuestas. La agenda digital y la utilización de la cultura como elemento de cohesión social para un país cuya violencia ha dejado ya más de 80 mil muertos en los últimos años. El primer tema es el que más reflexiones suscita: Tovar y de Teresa piensa que no será necesario trabajar para que el grueso de la población mexicana (el 60 por ciento) acceda a las nuevas tecnologías,  su creencia es que será un camino lógico, que ya es inevitable.

“Una realidad de nuestro tiempo es el cambio de paradigma de comunicación. Yo creo que tan importante como pudo haber sido la imprenta para la época del Renacimiento o los medios de comunicación para el siglo XX, la agenda digital lo será para este siglo. Aquí no se trata de venir a hacer lo que se hizo o no en las administraciones anteriores, sino simplemente a sincronizarnos a lo que está ocurriendo en el mundo”, dice.

Sus fórmulas: “la digitalización del patrimonio cultural, no sólo en sentido físico, sino para ponerlo al servicio de la gente, para un mejor estudio, para una mejor difusión y un mejor conocimiento”, labor que en el pasado se intentó digitalizando el acervo del Museo Nacional de Antropología, las librerías personales que se adquirieron o los archivos sonoros que se conservan en la Fonoteca Nacional. 

Otra propuesta, señala, será “crear plataformas digitales para ediciones, es decir, que el libro que nosotros produzcamos pueda tener también una versión impresa”, este trabajo tampoco es nuevo, el FCE o la UNAM tienen desde hace varios años un catálogo digital.

Y cuando se le pregunta por la tarea de utilizar la cultura como elemento de cohesión social, responde: “Hay un aspecto cuantitativo y un aspecto cualitativo, el cuantitativo es que llegue al mayor número de personas, el cualitativo es que sea una vida cultural, artística en el país de gran calidad, tenemos todo para ello, tenemos una tradición, los medios y el talento”.

Periodo intenso

Rafael Tovar y de Teresa dice que su primer año ha sido intenso. Después, cuando se le insiste si ha sido difícil por el cambio de administración de un partido político a otro, lo acepta: “Bueno, difícil porque, después de doce años, regresar a una institución que uno dirigió durante ocho años y medio (de 1992 a 2000) está enmarcada en un país muy distinto. Es un México en el que hay nuevas voces, nuevos actores, nuevos retos, nuevas necesidades culturales, nuevas necesidades de participación y en donde también existen nuevas herramientas”.

¿Un año lento?, se le cuestiona. “Sí, pero bueno, yo diría, no me he enfrentado a ninguna situación particularmente grave. Dedicamos una parte del esfuerzo a terminar algunas de las obras que se habían iniciado en la administración anterior”. Más tarde insiste: “Las obras nos requirieron mucha atención, mucho tiempo y mucho dinero, hubo una serie de pasivos que hubo que cumplir, pero yo creo que en el balance se hicieron muchas cosas”. Después corrige: “no es que nos hayan impedido, (cuando llegamos) las obras se encontraban más o menos al 60 por ciento, pero yo creo que eso no ha impedido tener resultados muy tangibles”.

Y acepta que la historia de las obras heredadas por la administración de Consuelo Sáizar continuará todo el año que sigue: “Todas estas obras las terminaremos para el año 2014”, incluido el Centro de la Imagen, en el que menos se ha avanzado. Después Tovar y de Teresa recuerda que son obras que se decidió remozar, pero que son producto de sus primeros años en Conaculta: en 1995 se crearon las bóvedas y se equiparon las salas de la Cineteca Nacional; en los noventa La Ciudadela creó su Fondo reservado y otros proyectos como el Centro de la Imagen; en los Estudios Churubusco, “también en 1995” se hicieron nuevos laboratorios y salas de proyección.

De tal manera, explica, que la remoción de esos espacios “son partes lógicas, son eslabones que se van teniendo en el tiempo, por eso a mí no me asusta que no se hayan terminado, simplemente son procesos y ahora el reto es utilizarlos plenamente para justificar los recursos que se le invirtieron.

Encontrar un esquema administrativo que los haga sustentable y, lo más importante, un programa de trabajo”.

Pero la infraestructura nueva ya no será prioridad. La política ahora, agrega, “será atender y tener en las mejores condiciones la que actualmente ya dispone el país más que andar construyendo nuevas cosas. México tiene miles de bibliotecas, museos, teatros, auditorios, pero muchos de ellos lo que necesitan es equipamiento y remozamiento”. Para esta tarea se utilizará el Programa de Apoyo a la Infraestructura Cultural de los Estados (PAICE), “este año se dieron 106 millones para 85 obras y para 2014 tenemos ya destinados 600 millones de pesos y lo estaremos incrementando cada año”.

Lo que sí asegura que tendrá prioridad es buscar nuevamente un marco jurídico para la institución. “Quiero tener como prioridad el poder disponer de un marco jurídico que fortalezca la acción del Conaculta, creo que esa es la tarea más pendiente que tenemos en este momento, porque eso es lo que permitirá articular todos los esfuerzos en el país en temas culturales, nos evitará duplicidades, nos permitirá crear sinergias y, sobre todo, aprovechar mejorar todo de lo que el país dispone en una institución sólida”.

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