Perdió una pierna en L12 del Metro
Fue expulsada del vagón y quedó atorada entre el andén y el tren a causa del sismo

CIUDAD DE MÉXICO.
Aunque el Metro no reportó lesionados graves a causa del sismo de hace un mes, Hilda Corella perdió su pierna izquierda en la estación Nopalera de la Línea 12, cuando ésta quedó atrapada entre el andén y un tren.
El movimiento telúrico fue tan violento que la expulsó del vagón por una puerta que estaba abierta al llegar a la estación, dejándola tirada con una fractura expuesta.
“Iba sentada con el teléfono mandando mensajes; de repente sentí un brinco y me levanté, pero ya caminando hacia la puerta el Metro da otro brinco y me saca. Caigo y mi pie queda entre el Metro y el andén; es cuando siento cómo mi pierna se me aplasta”, narró a Excélsior.
Mientras el movimiento del tren continuaba, Hilda, enfermera quirúrgica con 27 años de antigüedad en el Hospital Adolfo López Mateos del ISSSTE, logró sacar su pie, pero ya no pudo levantarse.
“Me quedé tirada y gritaba que me ayudaran, pero la gente salía y se iba. Se sentía mucho el temblor y pensaba: ‘el metro se va a caer y me voy a quedar aquí’”, relató.
Pero ni el personal de seguridad la auxilió en esos momentos de pánico.
“La policía que estaba ahí les decía a todos que se bajaran hasta que un señor le dijo ‘ayuden a la señora, se está desangrando’, pero de todos modos no hizo caso.
“Sé que tienen cámaras en el Metro y tuvieron que ver en algún momento lo que me pasó. Cómo es posible que no hayan ido, que no pregunten por la gente que se accidentó”, denunció.
Sólo después de que otro usuario buscó ayuda afuera de las instalaciones, Hilda pudo ser trasladada en una patrulla a un hospital cercano, el de La Turba.
Tras valorar su fractura de tibia y peroné, los médicos decidieron trasladarla en un Cóndor al Hospital Xoco, donde le explicaron que no habían podido poner unos fijadores para parar el sangrado y era necesaria la amputación.
A un mes después del sismo Hilda se para con ayuda de una andadera. Nada, aseguró, detendrá sus ganas de volver a caminar.
“Desde el principio nos dijo que iba a volver a caminar; pensábamos que la íbamos a ver un poquito más triste, pero nos dijo que le iba a echar muchas ganas porque por algo Dios la dejó aquí”, dijo Alejandra, una de sus tres hijos.
“A mi esposo y mis hijos les advertí que no iba a andar en una silla de ruedas todo el tiempo; sí me causa tristeza no ir al trabajo pero pienso que con una prótesis me puedo mover”, afirmó Hilda.
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