Álvaro Obregón 286; tamaño de puertas limitó evacuación
Sobrevivientes y rescatistas coinciden en que la estrechez de las salidas de emergencia no facilitó el desalojo del edificio durante el sismo
CIUDAD DE MÉXICO.
A las 11 de la mañana del pasado martes 19 de septiembre, los trabajadores y usuarios del edificio ubicado en la avenida Álvaro Obregón 286, colonia Roma Norte, ensayaron cómo evacuar el inmueble en caso de sismo.
Dos horas más tarde, la misma ruta que siguieron durante el simulacro conmemorativo del terremoto de 1985 llevó a la muerte a 49 personas: las salidas de emergencia se convirtieron en una trampa porque todos quisieron huir por esas puertas al mismo tiempo, pero éstas sólo tenían espacio para que pasaran una o dos personas a la vez.
Entonces, en medio de la intensa sacudida del inmueble y el crujir de las estructuras a punto de colapsar, el pánico dio paso al caos, de acuerdo con testimonios de sobrevivientes y la ubicación en la que los rescatistas recuperaron algunos cuerpos.
Todos corrieron hacia las escaleras de emergencia y yo fui tras ellos también. Entonces empezamos a chocar unos contra otros por querer salir al mismo tiempo; a mí me empujaron y me fui para atrás.
Luego, unas señoras me pasaron por encima rompiéndome la rodilla, así que ya no me pude parar y fue cuando de repente ‘¡pum!’, el techo se vino abajo”, relató a Excélsior Martín Méndez, una de las 77 personas que quedó atrapada bajo los escombros en el cuarto piso del edificio.
Martín está convencido de que su caída es la única razón por la que está entre los 28 sobrevivientes de este derrumbe, ya que pudo esquivar las losas que se le vinieron encima al estar tirado en el suelo y no de pie, como decenas de personas que estaban junto a él. Además, un archivero cercano soportó el peso del techo, salvándolo de ser aplastado. Fue rescatado 17 horas después de quedar bajo los escombros.
Él no trabajaba en el lugar, sólo había acudido a reparar las cerraduras de un archivero minutos antes del sismo de magnitud 7.1.
Tras quedar atrapado en el desplome, supo que a su lado había tres personas más con vida: Diana Pacheco, quien envió un mensaje de
WhatsApp a su esposo, en el que le avisó que los cuatro estaban cerca de las escaleras de emergencia; Angélica, una señora que hacía la limpieza, y Toño, empleado de un despacho de contadores ubicado en el cuarto piso.
Si la salida de emergencia hubiera tenido por lo menos el doble de espacio seguramente se hubieran podido salvar más empleados. Un grupo grande, atrapado entre el tercer y cuarto piso, donde murieron más empleados de Álvaro Obregón 286, estaba cerca de esta área donde se hizo un cuello de botella”, aseguró la ingeniera civil Alejandra López, del despacho Rocher Ingeniería, quien participó una semana en las labores de rescate. Ella utilizó dos antenas de georradar que podían ubicar dónde había víctimas bajo los escombros.
En fotografías áreas del derrumbe se puede observar que las escaleras de emergencia, ubicadas en la parte trasera del inmueble, fueron de las pocas estructuras que se mantuvieron en pie luego del temblor; sin embargo, de acuerdo con la ingeniera López, por lo angosto de sus puertas de salida muchos trabajadores y usuarios del edificio quedaron atrapados alrededor de éstas y no alcanzaron a ponerse a salvo.
La salida a la escalera de emergencia era como del tamaño de una puerta normal. En mi piso, que era el sexto y el último, no se presentó el problema de que se formara un cuello de botella porque éramos muy pocos los que estábamos a esa hora en la oficina, pero supongo que en otros pisos, como en el cuarto, donde había un mayor número de personas, sí.
El derrumbe sucedió en apenas segundos, así que seguramente ni siquiera hubo tiempo, como en los simulacros que son de casi un minuto, para que se formaran y todos alcanzaran a salir por ahí”, afirmó Óscar Cantellano, uno de los sobrevivientes y quien fue rescatado seis horas después del sismo.
En Álvaro Obregón 286 se albergaron esperanzas de encontrar más personas con vida durante 15 días y 15 noches, pero las esfumó el mal diseño del edificio, de acuerdo con rescatistas de países como Israel, España, Estados Unidos, Japón, Colombia y Chile que participaron en las labores.
Elad Edry, uno de los 70 miembros de la Unidad de Rescate del Frente de Defensa Civil de Israel, que trabajó en esos días bajo las instrucciones de la Coordinación Nacional de Protección Civil, sostuvo que cuando tuvo los planos originales del edificio se percató que habían eliminado los muros de carga centrales y que seguramente esa modificación había llevado a su colapso.
Este derrumbe, conocido como ‘colapso tipo sándwich o panqueque’, representa el mayor grado de dificultad que puede existir en una labor de rescate porque los pisos superiores aplastan a los inferiores y queda muy poco lugar para operar: literalmente quedan unidos los techos con los pisos. Se necesita mucha fuerza y a muchísimas personas para trabajar en ese tipo de condiciones”, afirmó el experto a este diario.
La ingeniera civil Alejandra López detalló que había losas que la Unidad Militar de Emergencia (UME), a la que pertenecían los rescatistas españoles, se tardaba hasta un día y medio en cortar debido a lo pesadas que eran.
El grosor de las losas era aproximadamente de entre 50 y 60 centímetros”, señaló la especialista, cuando en la mayoría de las construcciones no rebasan los 15 centímetros de ancho.
El cuello de botella en las salidas de emergencia y el desplome tipo sándwich no sólo provocaron que familiares de las víctimas esperaran afuera del inmueble durante dos semanas para poder enterrar a la última persona, sino que fuera el derrumbe donde más personas murieron el 19-S en la Ciudad de México.
Una de las grandes lecciones que nos dejó este derrumbe es la necesidad de revisar el diseño de las salidas de emergencia con base en el número de usuarios del inmueble.
Se debe tener el espacio suficiente para que entren más personas en busca de salvar su vida”, planteó la ingeniera López, quien laboró en el rescate bajo las órdenes de la UME.
El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, informó que alrededor de las 5:00 horas del pasado miércoles 4 de octubre se recuperó del edificio de Álvaro Obregón 286 el cuerpo de la última persona: Rodolfo Molina Campos, quien realizaba trabajos de remodelación en el quinto piso el día del sismo.
Ese día el secretario de Protección Civil capitalino, Fausto Lugo, dio por concluidas las labores de rescate en el lugar y anunció que la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México se encargaría de investigar las causas que llevaron a su colapso.
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