No habrá más inundaciones en el Zócalo

Con su remodelación, la principal plaza del país estrenará un sistema de drenaje con canaletas

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CIUDAD DE MÉXICO.

Con su nuevo sistema de drenaje, autoridades capitalinas aseguraron que el Zócalo de la Ciudad de México no volverá a presentar encharcamientos ni desniveles.

El actual modelo de desagüe, que sustituirá 715 metros de la anterior instalación, consiste en una tubería con canalejas prefabricadas. Es un sistema mejorado de los drenajes utilizados recientemente en el Centro capitalino y en parques.

La tubería, de unas 10 pulgadas de ancho, tiene una base que le da firmeza en el terreno y cuenta con canaletas que, a su vez, se conectan con las rejillas a nivel de piso.

Son unas rejillas que correrán a lo largo de la plancha del Zócalo, con una sección relativamente pequeña y cae a una tubería de mayor tamaño para dirigir el agua pluvial al drenaje. En lugar de tener la típica rejilla de hierro fundido, vamos a tener esto que además es más agradable a la vista”, explicó Edgar Tungüí, titular de la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse)

Con esta instalación afirmó que acabó la era de las coladeras en la plancha, ya que la retícula del drenaje permitirá que el agua no se filtre al subsuelo, como ocurría con las baldosas. El agua debilitaba la capa de tepetate y a mediano plazo provocaba los desniveles de terreno y encharcamientos.

La plaza tendrá una plancha de concreto de cerca de 50 centímetros de profundidad, y un entramado de varillas de acero que permitirá que se comporte como un solo bloque y se eviten hundimientos de terreno.

El Zócalo es una de las plazas más visitadas del país y para facilitar el acceso a ella se requiere la construcción de ocho nuevos pasos peatonales que cambiarán también el aspecto del circuito, con reductores de velocidad.

Con esta adecuación los peatones no tendrán que bajarse de la acera para llegar a la plancha de concreto.

La idea es que sean pasos al mismo nivel, que la gente no tenga que bajarse de la banqueta para poder cruzar hacia la otra acera. A la carpeta asfáltica recientemente se le dio un reencarpetado, tal vez no haya necesidad de una intervención”, expuso Tungüí.

Otro aspecto que aún se analiza es la iluminación de la plaza, pues los postes que se encontraban instalados fueron retirados.

Es una propuesta que estamos analizando con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), viendo que se pueda integrar al entorno histórico de la plancha.

Todos los edificios ya tienen su propia iluminación y estamos planteando algo diferente para la plaza. Ahora no lo está (a oscuras) y va a quedar mejor todavía”, señaló el funcionario capitalino.

La reducción de un carril de circulación está ya en proceso para agrandar alrededor de 10 por ciento la plaza, que pasará de 20 mil a 22 mil metros cuadrados.

La rehabilitación del Zócalo debe concluir a inicios de septiembre para permitir la conmemoración del Grito de Independencia.

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