Los trolebuses, en peligro de extinción
El Gobierno capitalino requeriría una inversión de 2 mil 500 millones de pesos para reactivar este transporte
CIUDAD DE MÉXICO.
Los trolebuses de la Ciudad de México agonizan y para revivirlos requieren una inyección de dos mil 500 millones de pesos.
A pesar de que son un transporte no contaminante, se ha dejado de lado la inversión para la adquisición de nuevas unidades, pues la última compra ocurrió en 1998.
Los trolebuses iniciaron servicio en la década de los 80, durante su mejor época mil unidades recorrían las calles y avenidas de la urbe.
Ahora sólo quedan 340, de ellos nominalmente están en condiciones operativas 235, pero en la práctica el servicio se brinda con menos de 200.
Las rutas también han disminuido pues en 2007 existían 18 que conformaban una red de unos 492 kilómetros, para 2017 sólo operan ocho con una extensión de unos 203 kilómetros.
Los hasta 260 mil usuarios que diariamente utilizan el trolebús notan que el servicio está decayendo pues cada vez se tardan más en pasar, van más llenos, son más lentos y se descomponen con mayor frecuencia.
“Muy seguido se descomponen los trolebuses, casi inmediatamente que pasa un trolebús viene la grúa del trolebús y pues ni modo hay que sufrirle”, dijo Graciela Delgadillo, una usuaria.
En líneas de trolebús como la K, que va de San Francisco Culhuacán a Ciudad Universitaria, la frecuencia de paso es de hasta 20 minutos, se constató en una medición realizada por Excélsior.
En esta ruta, de 17.8 kilómetros, operan 25 unidades, pero no es la que menos tiene, pues la Línea CP, que es un circuito en el Instituto Politécnico, sólo cuenta con 10 trolebuses.
El Corredor Cero Emisiones del Eje Central tiene el mayor parque vehicular con 85 trolebuses que transportan a 110 mil pasajeros diariamente. En horas pico la saturación provoca largas filas de usuarios y aglomeraciones dentro de las unidades, se observó.
Con todo y sus carencias, el trolebús cumple con una función social, pues 20 por ciento de sus usuarios no paga pasaje, pues recibe cortesía por ser adultos mayores, discapacitados, estudiantes o niños menores de cinco años.
Un reto, su mantenimiento
Los trolebuses modelo más reciente ya cumplieron 19 años en servicio, pero existen unidades operando que suman tres décadas recorriendo las calles de la ciudad.
La antigüedad y escasez de sus piezas las encarece y provoca que los trabajadores encargados de su mantenimiento tengan que ingeniar soluciones para poder reinsertarlos al servicio.
En el taller de mantenimiento de San Andrés Tetepilco, decenas de trabajadores rearman motores, suspensiones, llantas y tratan de rescatar las piezas electromecánicas de estas máquinas que pesan 19 toneladas.
Sin embargo, no pueden hacer milagros por lo que más de cien trolebuses están prácticamente desahuciados pues no existen las refacciones para repararlos.
Rafael Contreras Borrayo, presidente del Colegio de Ingenieros Mecánicos y Eléctricos, consideró que el trolebús tiene que evolucionar para poder sobrevivir.
Requiere inversión, mantenimiento y una modernización tecnológica urgente pues es un sistema de transporte ecológico y sustentable, consideró.
Dijo que su sistema de alimentación eléctrica vía cable aéreo conocido como catenaria y su pantógrafo que son las antenas con las que las unidades toman electricidad, también conocidos como troles, ya es obsoleta.
“Yo creo que al implementar las nuevas tecnologías que ya hay, por ejemplo, se podrían hacer trolebuses con fotoceldas eléctricas, implementarles pilas y aparte un motor o sean híbridos y con eso nos quitamos todo el tendido de líneas”.
Contreras Borrayo consideró que relanzar el servicio de los trolebuses sería una opción para combatir la contaminación.


