Reciclaje de desechos sólidos en Iztapalapa; una forma de vida
Desde hace más de 40 años, la colonia Renovación se dedica a la compra y venta de desechos inorgánicos
CIUDAD DE MÉXICO
"Mucha gente nos ve mal porque estamos sucios, pero es parte de nuestro trabajo, tenemos nuestra familia, nuestro hogar", comentó Rafael Jiménez, quien desde hace 20 años se dedica a la compra y venta de residuos sólidos en la colonia Renovación de la delegación Iztapalapa.
Para llegar hasta este lugar, uno tiene que perderse, no es fácil dar con esta colonia en donde camiones llenos de PET inundan las calles, y decenas de trabajadores se sientan al rayo del sol a separar minuciosamente "lo que es basura de unos, y riqueza de otros".
Ubicados sobre Eje 6 Poniente, en lo que se conoce desde hace 40 años como el tiradero de Meyehualco, Rafael y sus trabajadores reciben diariamente toneladas de residuos inorgánicos, entre cartón, papel, plástico, vidrio y fierro mismos que los habitantes de zonas aledañas y pepenadores juntan para intercambiar por dinero en efectivo. Los recursos más intercambiados son plástico y papel.
La gente viene a veces para tener un kilogramo de tortilla, comprar su leche o alimentos", agregó Rafael quien aseguró que de su negocio se mantienen por lo menos 12 familias.
"Nosotros lo que hacemos aquí es sepáralo, y juntar una tonelada o dos para llevar a las empacadoras, donde ellos lo mandan a las fabricas para que lo procesen". De acuerdo con el Inventario de Residuos Sólidos de la Ciudad de México, publicado en 2014 por el gobierno capitalino, al día la urbe produce 12 mil 893 toneladas de desperdicios, lo que corresponde a 1. 46 kilogramos por habitante, mientras que la delegación Iztapalapa produce por si misma dos mil 274 toneladas diarias de desechos, lo que suma 830 mil 010 toneladas al año.
Rafael explicó que dicha colonia es una de las más fuertes en reciclaje dentro de la Ciudad de México, reafirmando los datos compartidos por el Maestro Jorge Luis Velasco, quien se desempeña en la Dirección de Impacto Ambiental de la delegación Iztapalapa "tradicionalmente las colonias que han realizado el acopio de diferentes tipos de residuos han sido Renovación y Santa Cruz Meyehualco, así como las circunvecinas".
El PET se compra en 3.50 pesos, el papel se compra desde un peso hasta 2.50 el kilo, también traen botes de aluminio que está en 17 pesos el kilo", explicó Rafael mientras señalaba las cantidades en color rojo que decoran las puertas de su negocio, y en donde se pueden leer el monto que se ofrecen dependiendo el material.
En el negocio no sólo se recibe plástico o cartón también "las tarjetas de las compus, que se cotizan en un precio muy alto porque traen chapa de oro" incluso puede llegar de 80 o 100 pesos el kilo.
Sus proveedores principales son amas de casa, gente que trabaja en las empresas o fabricas y pepenadores puesto que, "la gente no podría llevar un kilogramo a una empacadora, se debe de llevar en cantidades grandes". De acuerdo con la Ley de Residuos Sólidos del Distrito Federal, vigente desde abril de 2003, se entiende por pepena: la acción de recoger entre los residuos sólidos aquellos que tengan valor, en cualquier etapa del sistema de manejo.
Jorge Luis Velasco, compartió que es difícil para la delegación establecer el número exacto de personas que se dedica a la pepena, "puesto que la mayoría que lo hace, lo practica desde un ámbito informal, lo que imposibilita establecer un registro cuantitativo exacto."
Rafael y sus trabajadores van juntando cada día los distintos clasificados para que al final de la semana puedan entregar un camión, que puede variar en peso de entre dos a siete toneladas de distintos materiales, a las empacadoras y empresas que se dedican al reciclaje y exportación de desechos.
A pesar de que Rafael aseguró que el horario es muy largo y hay días en los que se trabaja más de 12 horas, “el sol siempre sale para todos y generar desperdicios es inevitable".
De acuerdo con el Inventario de Residuos Sólidos de la Ciudad de México, en lo que compete a residuos orgánicos, Iztapalapa produce 915 toneladas de composta al año misma que es aplicada en áreas verdes.
Unos metros más adelante, jóvenes sentados en círculo desarman televisiones, celulares, computadoras. Al centro una pila de metales se aglutina mientras Williams, uno de los trabajadores desarma una impresora, " todo lo que no se puede separar va a parar a las fundidoras".
Entre cables y conectores, algunos de los objetos que separan los venden en puestos de segunda mano; Tras siete años de dedicarse a esta actividad, Williams agregó que es necesario que conozcan de metales para poder hacer una buena clasificación, por lo que "su trabajo es más duro de aquellos que sólo se especializan en PET".
Lo que durante el día, de lunes a sábado, es el escenario de trabajo de aquellos que clasifican los distintos metales, por la noche y domingos se convierte en una calle transitable, sin huella de la labor cotidiana que realizan cientos de personas; su trabajo termina cuando la pila de materiales a clasificar desaparece en camiones con dirección a las fundidoras.
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