Conocen la ciudad en viaje interactivo en la Gran Maqueta de la Ciudad de México
Con pantallas, el público puede ver la evolución de la capital desde el año 1500
CIUDAD DE MÉXICO.
Adultos mayores y profesionistas, acompañados de sus nietos o sus hijos, son los visitantes que predominan en el centro Futura CDMX, que además de mostrar la Gran Maqueta de la Ciudad de México inaugurada el pasado 4 de julio, despliega pantallas interactivas con bosquejos y fotografías de cómo ha evolucionado la ciudad del año 1500 a la fecha.
“Por la edad que tengo y el hecho de que viví en el centro hace 37 años me ha gustado mucho la maqueta, por ver cómo ha crecido el Distrito Federal en forma gigantezca”, dijo a Excélsior Rubén Torres, jubilado de la Compañía de Luz y Fuerza.
Don Rubén llevó a su nieta Camila, de 15 años, a quien la maqueta le encantó “por la iluminación que tiene y que me permite entender mejor la magnitud de la ciudad”.
Al ingresar a la sala de la maqueta, los visitantes se sientan en gradas de madera, se apagan las luces y se escuchan las voces de dos narradores, que acompañados de una serie proyecciones van contando la historia de la ciudad, desde que era la Gran Tenochtitlán, pasando por la conquista, hasta llegar a 2016.
Un punto de la historia que es poco conocido es que en 1629 en nuestra ciudad hubo una lluvia intensa de 40 horas, provocando una inundación que duró cinco años, por lo cual los habitantes estuvieron a punto de abandonarla.
En otro momento los narradores se refieren al año 1929, en el que las estrechas calles de la capital resultaban insuficientes para los autos que había, entonces se entubaron los ríos y se construyeron las avenidas conocidas como Río Mixcoac, Río Consulado y Río Churubusco.
Los visitantes bajan de las gradas de madera a observar de cerca la Gran Maqueta de la Ciudad de México hecha de PVC, polvos de calcio y comprimido de madera.
En el segundo piso del museo se admira una instalación titulada “100 metros bajo tierra” donde hay una réplica de la Catedral, hecha de cristal azul.
Es como echar un vistazo al corazón de la ciudad, se observa que debajo de la Catedral hay un bloque de cenizas volcánicas, después la franja donde corre la red eléctrica, más abajo la red de fibra óptica, hasta llegar a la franja en la que en 2006 se encontró el monolito de la Tlaltecuhtli.
Y siguiendo el recorrido descendente está la red del Metro, luego restos prehispánicos del 1440 al 1520; en el siguiente bloque fósiles microscópicos, luego arcilla y un bloque de estratos limosos.
Frente a esa instalación, hay seis pantallas que permiten un viaje al pasado que se remonta hasta el año 1500.
Yadira Téllez, docente del IPN, dijo: “Es muy interesante la comparación con otras ciudades… es increíble poder ver representada toda la ciudad e identificar donde has estado”. Se refería a una sección del museo donde hay cuatro pantallas interactivas en las que se comparan datos de movilidad, cultura, salarios con los de otras ciudades del mundo.
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