Ocho de cada 10 menores vagoneros son de la Zona Metropolitana

Las niñas, niños y adolescentes son víctimas indirectas de las mafias que controlan el comercio irregular al interior del STC Metro

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En escaleras, pasillos y dentro de los vagones del STC Metro se observa a menores comerciando productos.
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CIUDAD DE MÉXICO.

Ocho de cada 10 menores que trabajan en los vagones del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro provienen de la Zona Metropolitana.

Las niñas, niños y adolescentes son víctimas indirectas de las mafias que controlan el comercio irregular al interior de las instalaciones, quienes solicitan cuotas de derecho de piso y transporte a sus familiares.

Nashieli Ramírez, directora de la organización Ririki Intervención Social, habló sobre el trabajo infantil en la Ciudad de México, el cual ha sido visibilizarlo en el STC Metro y la Central de Abasto.

De acuerdo a Nashieli Ramírez, directora de la organización Ririki Intervención Social, quien habló sobre el trabajo infantil en la Ciudad de México, este sector es vulnerable a las jornadas laborales de sus familiares, al igual que los que trabajan en la Central de Abasto.

“El comercio en el Metro está manejado por bandas del crimen organizado. Son unos rufianes, y los adultos, no los niños, son sujetos a estas mafias, que les piden el derecho de venta. Tan fuertes son que no han podido sacarlos”, declaró.  Enfatizó que la explotación en menores de edad ha sido analizada en las instituciones como en los albergues. 

Durante la Segunda Jornada sobre Trabajo Infantil en México Crisis socioeconómica, trabajo y explotación infantil, se abordó la falta de visibilización del trabajo de los menores, quienes ayudan aportando ingresos.

En “las últimas cifras que se han manejado y que tenemos tanto de UNICEF como Inmujeres y otros organismos a nivel de los estándares se ha podido ver que 72% de las personas que trabajan en el hogar o son explotadas son niñas”, dijo Clara Isabel González, titular de la Coordinación de Vinculación con la Sociedad Civil y Políticas Públicas de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).

Para Beatriz Canabal, académica de la UAM Xochimilco, las poblaciones indígenas y rurales que llegan a la Ciudad de México son criminalizadas.

“Los niños indígenas provienen de una cultura donde la comunidad los protege, aunque en las ciudades los niños que trabajan son protegidos, son los tipos de actividades los que los ponen en condiciones de peligro y la gente los considera criminales en potencia”, lamentó.