Retrato hablado: Martín Alberto Gutiérrez Lacayo, un conciliador entre seis frentes

Al coordinador de la CAMe le toca ser el villano cuando se trata de anunciar una precontingencia o contingencia, aunque las medidas contra éstas las deciden las seis entidades de la Megalópolis

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Ilustración: Daniel Rey

CIUDAD DE MÉXICO.

Martín Alberto Gutiérrez Lacayo, coordinador ejecutivo de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe), ha sido uno de los personajes más nombrados, para bien y para mal, a raíz de la crisis de calidad del aire que padeció el Valle de México en marzo pasado.

De él depende la coordinación entre la capital del país y el Estado de México para que se pueda activar una contingencia ambiental por la mala calidad del aire. Es el mediador entre los seis gobiernos que integran la CAMe (Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Puebla, Tlaxcala y Morelos) y, a la vez, es el vocero de las acciones que se toman.

Al haber anunciado a finales de marzo las “medidas extraordinarias” para contener la emisión de precursores de ozono que estaban llevando la contaminación a niveles que hace más de 14 años no se presentaban en la ciudad, en especial el Hoy No Circula para todos los autos, la gente lo ubicó como el malo de la película, sin saber que quien toma la decisión no sólo es él, sino los gobernadores y sus equipos técnicos.

Los mensajes no están llegando de la manera correcta. Hay muchísimos elementos para que la ciudadanía se volcara en un apoyo a la comisión, porque lo que estamos haciendo aquí no tienen sesgos políticos, lo estamos haciendo con el interés de proteger la salud, pero los mensajes no están penetrando; eso es lo más difícil”, comentó Gutiérrez Lacayo.

La CAMe es un organismo de coordinación política que se formó el 23 de agosto de 2013 para proteger el ambiente y restituir el equilibrio ecológico en las seis entidades, sustituyendo a la Comisión Ambiental Metropolitana, que desde 1996 se encargaba de coordinar las acciones en materia ambiental, pero sólo en la zona conurbada limítrofe de la capital del país y el Estado de México.

En su nueva era, la comisión amplió su espectro de operación a la Megalópolis lo que elevó a seis la participación de autoridades, comités técnicos de cada entidad, así como atención a las situaciones específicas en cada zona.

El papel de Gutiérrez Lacayo

–abogado ambiental egresado de la Universidad Iberoamericana, con más de 23 años de trayectoria en el campo y apenas uno en el cargo– es lograr consensos entre todas las entidades participantes para concretar programas y acciones que contribuyan a la protección, restauración y preservación de la región en temas como la calidad del aire, el combate al cambio climático, la gestión integral de los recursos hídricos y la conservación y restauración de la biodiversidad, de acuerdo como lo establece el perfil del cargo.

Aunque en los primeros meses  al frente la situación ambiental en el Valle de México fue “normal”, con la activación de precontingencias por ozono y partículas suspendidas (PM10), en cantidad y periodos esperados ante las condiciones climáticas, en marzo pasado el escenario cambió: la contaminación se disparó, el clima se volvió impredecible y el cargo de titular de la CAMe tomó mayor relevancia.

Pese al escenario adverso en que se ha convertido el tema ambiental, al menos en cuanto a la calidad del aire, Gutiérrez Lacayo reconoce la oportunidad y el reto único que tiene en sus manos para lograr los consensos a favor del medio ambiente entre los gobernadores que integran la comisión, que provienen de partidos políticos diferentes (algunos con aspiraciones presidenciales) y otros que concluirán este año su mandato, y cuyas agendas están orientadas a otros temas, lo que hace más complejo el trabajo de coordinación.

EL CUARTO DE GUERRA

EN UNA CONTINGENCIA

Activar una precontingencia o una contingencia ambiental no es una decisión sencilla, asegura el titular de la CAMe. Se requiere del respaldo de información técnica y climática para poder emitir una alerta para la protección de la salud de los que viven, transitan o trabajan en la región.

En su oficina, tiene una pantalla que permanece prendida todo el tiempo. En ella se muestra el monitoreo atmosférico del Valle de México, no sólo hora por hora, como se reporta en la página del Sistema de Monitoreo Atmosférico (SIMAT) www.aire.df.gob.mx, sino cada 30 minutos o menos, con detalles técnicos que le permiten identificar si algún contaminante está elevando su concentración en el aire.

Al momento de rebasarse los 150 puntos IMECA de cualquier contaminante, activan el protocolo establecido en el Programa de Contingencias Ambientales Atmosféricas, que lo lleva a comunicarse de inmediato con la secretaria de Medio Ambiente de la Ciudad de México, Tanya Müller, y con el secretario Miguel Ángel Contreras, del Estado de México, para  coordinarse y declarar la fase de contingencia.

Acto seguido, mandan una serie de correos electrónicos a todas las autoridades, tanto municipales, delegacionales y estatales, avisando que se activa la fase y se inicia el protocolo de coordinación, mientras elaboran el boletín que se envía a medios de comunicación y se publica en sitios web oficiales y redes sociales para enterar a la población.

Un grupo de contención de cuatro personas se instala en su oficina mientras ocurre la activación. A Gutiérrez Lacayo le toca informar a la ciudadanía, a través de los medios, de la medida, en tanto otra persona se comunica con las autoridades estatales y la SEP para pedirles que apliquen las acciones necesarias Otro elemento del grupo se convierte en el contacto directo con el Simat para conocer cómo avanzan las condiciones climáticas y de emisiones. Y una persona más publica en redes sociales las recomendaciones ante la alerta ambiental.

No hay teléfono rojo. El que motiva la coordinación soy yo; hablo con las autoridades federales para fortalecer las medidas,” dijo.

Para la desactivación de las contingencias, la movilización del equipo es similar, aunque en marzo el pico de más de 200 puntos de ozono que se registró, obligó a dejar a un lado el protocolo y entidades de gobierno como la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) intervinieron para evitar daños a la salud, además del análisis del equipo de expertos técnicos de la CAMe, que vio como única salida reforzar el Hoy No Circula, entre otras medidas, para contener la generación de emisiones contaminantes. El anuncio lo hizo Gutiérrez Lacayo.

LLEGADA A LA CAME

Martín Gutiérrez Lacayo era el director general de Pronatura, organización no gubernamental dedicada a conservar la biodiversidad de México, pero el 5 de febrero de 2015 ya estaba en la CAMe. El anterior titular, Francisco Barnés Regueiro, había aceptado una invitación para colaborar en el Centro Mario Molina y dejó la comisión.

Su aparición en la lista de candidatos se debió al contacto que hizo con Juan José Guerra Abud, exsecretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, quien en 2012 lideró el equipo de transición del hoy presidente Enrique Peña Nieto, y a quien Pronatura presentó propuestas para mejorar el medio ambiente en el país.

Se evaluaron una serie de perfiles, y Juan José hizo la solicitud de que yo quedara al frente. Fue aceptada por el Presidente de la República y los gobernadores (que integran la CAMe) de manera unánime”, recordó.

Su trayectoria ha pasado por múltiples cargos en entidades públicas y privadas, así como en organizaciones nacionales e internacionales en favor del medio ambiente.

Desde que era estudiante de derecho en la Ibero se interesó por temas ambientales. Su tesis Reestructuración de la gestión ambiental en base al principio de calidad total fue de las primeras en enfocarse a temas que en los 90 no eran de relevancia.

En los 18 años que estuvo al frente de Pronatura creó el Mercado Voluntario de Carbono, mecanismo que le mereció un premio nacional, en el que se reducen gases de efecto invernadero mediante la adquisición de bonos de conservación y restauración de ecosistemas.

También puso en marcha el programa de conservación de tierras con el que un millón 400 mil hectáreas de terrenos ejidales privados se sumaron al esquema público de conservación, así como iniciativas para lograr la sustentabilidad en el sector empresarial, la certificación de playas y de escuelas comprometidas con el medio ambiente.

En el poco más de un año que lleva al frente de  la CAMe la relación ha sido buena con los gobernadores que la integran, y de quienes depende la permanencia de Gutiérrez Lacayo, ya que el cargo no tiene un periodo definido.