Un día en la zona de alta seguridad en Santa Martha

Grupo Imagen Multimedia es el primer medio en entrar a esta área de Santa Martha Acatitla para darla a conocer

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Foto: Eduardo Jiménez
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El módulo de alta seguridad, donde cumplen condenas los delincuentes más peligrosos de la ciudad, tiene tres filtros para poder ingresar. Fotos: Eduardo Jiménez
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El orden y la limpieza son fundamentales en el proceso de reinserción de los internos. Autoridades del Diamante dicen que lo que pretenden formar en los imputados es lo que no tuvieron en libertad: hábitos.
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Los más peligrosos delincuentes son los que más buscan aislarse del encierro, por ello prefieren jugar futbol o asistir al gimnasio.
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CIUDAD DE MÉXICO.

Jesús (nombre ficticio para proteger su identidad) hace entradas fuertes y le pega al balón con furia, sin que hagan mella en él los 29 grados de temperatura ni tampoco las más de 20 puñaladas que casi lo matan hace unos años, mucho menos la fasciotomía que le practicaron en el pie izquierdo para impedir que perdiera la extremidad.

Termina el juego y relata su historial en reclusión, ya que desde los 15 años ha estado preso, ahora tiene 27 años.

Desde la correccional llevo 12 años, por diversos delitos. Estuve tres veces en el Consejo Tutelar; una vez en  (la Comunidad para Menores Infractores de) San Fernando durante dos años, de ahí me fui al Reclusorio Oriente por unos meses; del Oriente pasé al Norte; del Norte de nuevo al Oriente y del Oriente a la Penitenciaria de Santa Martha Acatitla, ahí me aventé cinco años, salí en 2014 y me volvieron a agarrar en 2014…. (por qué) porque vengo de pagador (chivo expiatorio)… Por daños a la salud, por tres años, me falta un año 10 meses p’a irme”, dice.

Tras su carta de presentación, el interno detalla sus detenciones y los atentados que ha sufrido.Se puede pensar que es un hombre biónico al que han reconstruido en un sin fin de emergencias médicas. No se pueden cuantificar las cicatrices y marcas que lleva en la piel, son como un pergamino.

Me picaron en la femoral, traigo una lesión en vena y arteria femoral con un autoinjerto de vena perinal de cinco centímetros a la vena femoral, con una fasciotomía en el pie izquierdo para que no se me reventara, con trasfusión de plasma de sangre.

He estado en coma, en terapia intensiva durante casi 15 días en (el hospital de) Xoco. Me dieron de alta y estuve en la peni; tengo pie péndulo. Iba a perder un ojo, traigo veintitantas heridas de arma blanca y quemado con agua hirviendo con azúcar, pero gracias a Dios estoy vivo”. Es su hoja de vida tras las rejas.

Jesús es una de las 420 joyas ingresadas al módulo de alta seguridad llamado Diamante, del Centro Varonil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla, que funciona desde agosto de 2010.

Grupo Imagen Multimedia es el primer medio de comunicación en entrar a este módulo y conocer parte de la infraestructura, a algunos de  los internos y sus actividades.

Aquí están encarcelados sociópatas, sicópatas, secuestradores de los más temidos, multihomicidas y hasta defraudadores como el dueño de Publi XIII, José Luis González, que tiene una sentencia de más de 2 mil años.

En este módulo está Iván Adrián Pizaña, El Ivancito, relacionado con seis homicidios. Él confesó 19 casos.

En barrotes de oro

Para ingresar al Diamante hay tres filtros de seguridad. Se camina por un laberinto de pasillos reducidos con paredes de casi cinco metros de altura.

Tiene cuatro alas, cada una de tres niveles, con capacidad para 850 internos, pero por seguridad no se ocupa más de 50 por ciento del espacio, de lo contrario sería una bomba de tiempo.

Se le puso Diamante, porque se edificó donde era la cancha de beisbol, de aproximadamente 16 hectáreas, y está en el corazón de este centro de reclusión al que se conocía como Oro.

Nace de la necesidad para tener a internos que generaban conflictos en los centros preventivos. Debíamos tener un área de contención donde se les dieran las actividades propias que modificaran su conducta, y se establece este módulo de alta seguridad”, expone en entrevista su director Enrique Serrano.

Las estancias, a pesar de ser de concreto puro, son agradables y la limpieza es extrema; hay mesas en las que los internos juegan o reciben atención sicólogica personalizada o para recibir una visita, la cual es programada durante la semana.

Para evitar la corrupción, nos dice Serrano, se les permite a los internos tener hasta 700 pesos semanales, que se depositan con personal de trabajo social, para que compren comida o productos de limpieza. Todo al interior.

La limpieza se ve marcada en este penal. Serrano sostiene que es una regla fundamental, pues pretenden formar algo que la mayoría de los internos no tuvieron en libertad: hábitos.

Hay un aparente respeto entre internos y autoridades en el ala A, donde están recluidos autores intelectuales de diversos delitos.

Se cuestiona al director si existe algún “autogobierno”, ya que en las últimas semanas se han denunciado muertes de internos al interior.

No existe autogobierno, la organización de las actividades es nuestra totalmente y trabajamos todos los días para evitar que los grupos de poder, entre comillas, que tienen relación con el exterior, puedan en algún momento detonar acciones contra del reglamento”, dice Serrano.

Uso del tiempo

El diseño del ala B es similar al de la  A, pero el perfil de sus internos es otro. Los rostros, los personajes reflejan más violencia y rencor, pero son los que buscan aislarse del encierro jugando futbol o en el gimnasio.

A pesar de los modelos específicos de reinserción de módulo, la mayoría de sus internos no volverán a ser libres.

Aunque “Jorge” es uno de los que sí lo harán y dice que su familia es un aliciente, por lo que tiene una mentalidad positiva.

Me levanto con actitud, me aseo, me vengo al gimnasio. Tratamos de tenerlo limpio para que todo sea un ambiente agradable”.

Jorge y otros internos se han sumado a montar un pequeño gimnasio, el espacio es pulcro, todo huele a pintura para cambiarle el rostro al concreto gris del lugar.

A pesar de los graves delitos que cometieron, y de  ser considerados de los más temidos, internos como Jorge o el propio Jesús confían en que la vida les dará una nueva oportunidad.