Visité la cocina de un McDonald's ¡y esto fue lo que descubrí!

A la luz de la presencia de fauna nociva en la carne de la hamburguesa servida en la sucursal Tlalnepantla, nos metimos a la cocina de un McDonald's

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CIUDAD DE MÉXICO.

Mucho se habla de este restaurante, así que tenía que comprobarlo. Por eso visito la famosa sucursal de McDonald's, ubicada en Boulevard Manuel Ávila Camacho número 137, una de las más grandes y antiguas en México.

En compañía de algunos representantes de la marca, me coloco una red para el cabello y un cubrebocas para recorrer todos los rincones de la cocina de este establecimiento para explorar cómo se pudo haber dado un incidente como el que sucedió en el McDonald's Tlalnepantla.

La visita es completamente controlada, sin embargo, la cadena de restaurantes de comida rápida ofrece recorridos gratuitos diarios a todo aquél que esté interesado en conocer más a fondo los procesos de producción al que todas las sucursales deben someterse para continuar operando en nuestro país.

La visita comienza por el área de lavado, una zona donde se exige que todos los empleados se laven las manos cada cierto lapso durante su turno; cada vez que operan una zona diferente, después de comer y dos veces antes y después de ir al baño. Prácticamente todo el tiempo. 

En esta área me llama la atención el líquido rosa dentro de una tarja que usan para sanitizar los instrumentos previamente lavados, para volver a usarse en la manipulación de los alimentos cocinados.

En esta zona también está la máquina de los refrescos que se sirven en el restaurante, el pequeño espacio que se les ofrece a los empleados para comer y un mueble en el que dejan que algunos jitomates maduren hasta alcanzar el color deseado cuando llegan muy amarillos al restaurante.

Detrás del área de lavado descubro un cuarto lleno de cajas donde se suelen almacenar vasos, popotes, envolturas y trastes desechables usados para los diferentes alimentos en el menú del restaurante.

Luego entramos a un refrigerador donde se mantienen congelados la mayoría de los alimentos provenientes de plantas situadas desde Chihuahua hasta Canadá: papas a la francesa, hamburguesas para Big Mac, Cuarto de Libra, Angus, nuggets y otros alimentos de pollo y res.

Cada alimento está separado y sellado para evitar putrefacción y, por lo que me explican, cada caja está sujeta a una rotación en la que se devuelven al proveedor si llevan demasiado tiempo en el congelador.

Por otro lado, existe otro refrigerador donde se guardan las verduras para las ensaladas y hamburguesas, mismas que vienen de proveedores cuyos productos se venden en cualquier supermercado como Mr. Lucky, y Jugos Del Valle, entre otros. De nuevo, casi todo lo que encuentro está sellado, excepto una charola cubierta por plástico en la que se coloca la lechuga y los jitomates para preparar las ensaladas que saldrán más pronto.

Hasta este punto, todo parece estar insólitamente en su lugar (considerando el ajetreo típico de la cocina de un restaurante), por lo que no me sorprendería que, bajo aviso, todos los empleados del lugar hayan puesto todo en orden antes de mi llegada.

Ya en el área de cocina, descubro cómo se preparan las hamburguesas, desde que salen del congelador hasta que llegan al plato del consumidor.

Todo es automatizado, por lo que la manipulación de alimentos más allá de la preparación de un sándwich es casi nula; no obstante, me gustaría visitar un restaurante sin previo aviso y a hora pico para ver cómo es que los empleados (en su mayoría jóvenes de no más de 25 años) manejan la carne y los vegetales cuando hay 25 órdenes por servir.

Con este nivel casi obsesivo del orden, la limpieza, el desecho de alimentos no consumidos y los filtros de calidad que pude ver hasta con un nugget que estaba demasiado 'feo' para servirse, me sorprende que una cabeza de rata haya aparecido en una hamburguesa; sin embargo, como detallan los representantes de McDonald's que me acompañan durante todo el recorrido, ninguna cadena de restaurantes se salva de la plantación de un objeto extraño en su comida o la acción irresponsable de un empleado disgustado con la compañía.

Los representantes de la cadena de restaurantes me aseguran que la polémica rata de la hamburguesa fue plantada por un consumidor que intentó extorsionar a la cajera de aquella sucursal; sin embargo, aún quedan dudas de cómo llegó allí pues existe una gran diferencia entre encontrar un roedor en un alimento para llevar y hallarlo flotando en el aceite de las papas.

En caso de que hubiera una rata en la comida, los de McDonald's podrían rastrear fácilmente en qué paquete venía, de qué planta se empaquetó, a qué hora y cuándo llegó a su carne, además de que, como mencioné antes, la forma en la que empaquetan las pastillas rosas que pronto se convertirán en jugosas carnes color marrón, haría muy evidente la cabeza de un roedor desde que se saca de la caja.

Pero contar mi visita no es suficiente, así que, si encuentras tiempo, ve a tu sucursal más cercana y pide que se te permita recorrer la cocina de la mano del gerente en turno. Haz todas las preguntas que quieras y revisa cada recoveco, pues la salud de tu familia está en juego.

GTB