Polen de fresnos y pastos, los que más afectan a la población del DF

A nivel mundial causan alergias al 20% de los habitantes, ocasionándoles conjuntivis, rinitis, y dificultad respiratoria

thumb

CIUDAD DE MÉXICO.

Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) encontraron tras un monitoreo de siete años que los pólenes producidos por los fresnos y los pastos son los que más afectan a la población en la Ciudad de México.

A nivel mundial los pólenes producidos por árboles y pastos que viajan por la atmósfera causan alergias al 20 por ciento de la población ocasionándole conjuntivis, rinitis, y dificultad respiratoria.

En 2008 para saber cuáles eran los principales pólenes que afectan a la población capitalina, la UNAM desarrolló el primer Calendario Polínico del Aire de la Ciudad de México, una relación de concentraciones de tipos polínicos y su variación estacional.

Los primeros resultados arrojan que los fresnos son árboles con un polen muy alergénico que alcanza concentraciones altas de diciembre a marzo, especialmente entre el mediodía y las seis de la tarde.

En el Bosque de Chapultepec existen unos nueve mil ejemplares mientras que en Ciudad Universitaria hay alrededor de 8 mil.

Los expertos de la UNAM encabezados por María del Carmen Calderón Ezquerro, del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) concluyeron que los pastos, que tienen una distribución muy irregular en la capital del país, resultaron nocivos para las personas alérgicas y es que producen poco polen, pero muy alergénico.

El proyecto de monitoreo forma parte de la Red Mexicana de Aerobiología (REMA) que publica semanalmente un semáforo de alerta a través de la página www.atmosfera.unam.mx/rema para informar a las personas alérgicas sobre la calidad biológica del aire, con el fin de evitar exponerse en ciertas zonas en determinadas épocas del año.

En total el estudio desarrollado dentro de la REMA y coordinado por María del Carmen Calderón resume siete años de monitoreo continuo de aeroalérgenos polínicos que, con mayor frecuencia e intensidad, son transportados en la atmósfera de la capital.

De acuerdo con la investigadora un calendario polínico requiere al menos un lustro de monitoreo continuo para la obtención de datos, los 365 días del año y ayuda a determinar la exposición a pólenes y su efecto en la salud humana, una relación que varía por regiones

La información del calendario polínico, especialmente la del atmósferico puede utilizarse como un bioindicador de contaminación ambiental e indicador de cambio climático además de su utilización para conocer los pólenes y otros alérgenos provenientes de ácaros y hongos que afectan a la población.

jcp