Cae uno de los más buscados por fraude
Alejandro Jalil García tiene en la PGJ tan sólo 20 averiguaciones previas
CIUDAD DE MÉXICO.
El pasado 30 de septiembre, la Fiscalía de Mandamientos Judiciales de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) capturó a Alejandro Jalil García Monreal, considerado uno de los más grandes defraudadores inmobiliarios de la capital del país y del Estado de México.
Tras años de investigación por parte de la Fiscalía para la Atención de Delitos Financieros se obtuvieron dos órdenes de aprehensión, y el pasado 1 de octubre Alejandro Jalil fue consignado ante un juez penal del Reclusorio Norte.
Fuentes de la PGJDF informaron que las órdenes obtenidas se refieren a las causas penales 10/2013 –radicada en el Juzgado 51– y a la causa 130/2015 –radicada en el juzgado 4º– por fraude.
El acusado fue capturado al salir de una de sus oficinas, ubicada en Río Balsas, colonia Cuauhtémoc, a bordo de un auto Camaro 2015. Con él iban cuatro escoltas, dos exmilitares y dos policías mexiqueses, quienes incluso los custodiaban los domingos, cuando asistía a una iglesia cristiana de Huixquilucan.
Al ser detenido ofreció a policías de Investigación una fuerte suma de dinero, pero no se lo aceptaron. Excélsior dio a conocer, en julio de 2014, el modus operandi de este sujeto, quien, a través del fraude, despojó de todo su patrimonio a decenas de personas. En la PGJDF cuenta con 20 averiguaciones previas por ese delito, y se sabe que tiene otras en Chihuahua, Querétaro y Puebla.
Anuncios, el gancho
Alejandro Jalil captaba a sus víctimas a través de anuncios de periódicos. Ofrecía casas o departamentos a buenos precios, ya que supuestamente se trataba de inmuebles que su dueño original no había podido pagar y el banco se los quitaba y los remataba.
Uno de los casos documentados es el de Bertha Reyna Álvarez, quien “compró” la casa con el número 49 en Paseo de los Capulines, colonia Paseos de Taxqueña, en Coyoacán. La mujer dio un adelanto de 50 mil pesos y luego pagó más de medio millón para enterarse meses después que la casa que adquirió ya estaba habitada por otra persona que la obtuvo legalmente.
Este diario también documentó que algunos notarios prestaban sus oficinas para firmar los supuestos contratos de compra-venta, lo que le daba seriedad a la transacción.
Es el caso del notario 233, Ángel Gilberto Adame López. La empresa que defraudó a decenas de personas es la misma, pero con varias caras: Acsa Sofom, Skala Inmuebles, Administradora de Carteras Barak Barak y Adjudica Sí. Otra víctima fue Mayra Figueroa, asesora en estrategias de inversión, y quien fue defraudada con un millón 700 mil pesos.
Todos los defraudados fueron llevados a oficinas lujosas de Homero 411, Séneca 53 y otra más en Prolongación Paseo de la Reforma 1015.
Carta aclaratoria
Por su parte el notario 233, Ángel Gilberto Adame López, aclara:
Señor director:
Me dirijo a usted respetuosamente para puntualizar el contenido de la nota “Cae uno de los más buscados por fraude”, firmada por Filiberto Cruz, misma que fue publicada el pasado 7 de octubre en la edición impresa (sección Comunidad, pp 1 y 6) y digital del diario que está bajo su dirección.
En la nota antes citada, se alude a las acusaciones de fraude inmobiliario que pesan sobre un señor de nombre Alejandro Jalil García: además se afirma: “Este diario también documentó que algunos notarios prestaban sus oficinas para firmar los supuestos contratos de compraventa, lo que le daba seriedad a la transacción. Es el caso del notario 233, Ángel Gilberto Adame López”.
Es mi intención aclarar que en la notaría a mi cargo comparecieron algunas personas solicitando mis servicios profesionales, con la única finalidad de ratificar sus firmas en los contratos de cesión de derechos litigiosos derivados de juicios hipotecarios inconclusos, los cuales habían celebrado con anticipación con el mencionado señor Alejandro Jalil García.
Procedí, entonces, en los términos señalados por los artículos 128 fracción II y 135 de la Ley del Notariado, haciendo constar en instrumento público la ratificación que ante mi fe realizaron los firmantes, no sin antes cerciorarme de su capacidad e identidad.
Aclaro igualmente que si las partes pretendían firmar, como asegura la nota, “supuestos contratos de compraventa”, el suscrito se habría abstenido de dar fe de una ratificación de firmas y habría recabado la documentación e información necesarias para firmar una operación de compraventa de inmueble.
En conclusión, no di fe de ningún contrato de compraventa,ni me “presté” para ese propósito, como lo publicación a su cargo equivocadamente señala.
Siendo que durante veinte años he ejercido la actividad notarial sin haber sido objeto de ninguna sanción civil, administrativa o penal, solicito que esta carta aclaratoria sea difundida en los términos señalados por el artículo 27 de la Ley sobre delitos de imprenta. Sin otro asunto particular quedo a sus órdenes.
ÁNGEL GILBERTO ADAME LÓPEZ
NOTARÍA 233 DEL DF
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