Un planetario desconocido; primero en latinoamérica
A cuatro años de su rescate, incluso los vecinos de la Álamos, donde está ubicado, ignoran su existencia; buscan que vuelva a brillar, por ello proyectan crear un museo astronómico
CIUDAD DE MÉXICO, 5 de julio.- A cuatro años de su rescate, el Planetario de la Sociedad Astronómica de México (SAM), ubicado en el Parque Coronel Felipe Xicoténcatl, colonia Álamos, es para muchos desconocido.
Este recinto, inaugurado como planetario en 1958, abre una ventana al universo y en 2011 fue rescatado de su abandono por académicos, estudiantes del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y vecinos de la colonia Álamos, en la delegación Benito Juárez.
Cada sala y observatorios del primer planetario de México y América Latina son un esfuerzo de recuperación en conjunto donde cada domingo se realizan actividades de divulgación científica que comprenden talleres de creación de satélites enlatados y de telescopios, así como cursos de astronomía básica y la consulta de 10 mil libros y revistas especializadas en esa ciencia; algunos ejemplares datan de 1800 y 1900.
Alejandro Farah, director de la Sociedad Astronómica de México, aseguró para Excélsior que este recinto es una oportunidad para fomentar la ciencia y la tecnología en el Distrito Federal.
A la Sociedad Astronómica de México le sucedió un poco de lo que pasó en muchas instituciones, empezaron a debilitarse y finalmente pasaron de tener mil socios inscritos a ser cuatro. Resultó que ya no se daban abasto para mantener las instalaciones y fue cuando acudieron al Instituto de Astronomía para pedir ayuda. Junto con académicos del instituto y estudiantes decidimos rescatar el edificio que llevaba 20 años sin mantenimiento”, declaró el doctor y maestro en astronomía.
Frente al desconocimiento de su ubicación, incluso por los mismos vecinos de la Álamos, los científicos se propusieron realizar un museo astronómico en ese sitio para el próximo año.
Lo que más me sorprende es cuando llegan los vecinos y te dicen: ‘yo no sabía que esto existía en mi colonia’, te impacta porque describe muy bien el abandono que tiene en México la ciencia, la cultura y el arte. Es importante retomarlo y volverlo a impulsar”, dijo.
Al interior de la construcción se conserva el estilo Art Decó en sus escaleras, lámparas y estructura. El recinto científico fue el segundo, después del de Francia, en ser sede de la mayor sociedad astronómica del mundo.
Actualmente los visitantes pueden apreciar los anillos de Júpiter y las lunas de Venus desde el telescopio reflector Fecker, además de conocer el taller de óptica, de mecánica, el planetario y la bóveda para la proyección, así como dos observatorios, biblioteca y auditorio.
Ricardo Granados, coordinador de tecnología de la Sociedad Astronómica de México y quien tiene tres años en el proyecto, dijo que su primera tarea -como la de todos- fue la de limpieza y saneamiento.
Mi primera labor fue limpiar, pintar, lograr recuperar este espacio para la ciencia en la Ciudad de México. Posteriormente, proponer talleres como el que vamos a inaugurar sobre la construcción de satélites enlatados con materiales sencillos. La idea es que principalmente los jóvenes conozcan y se interesen en la ciencia”, aseguró.
Granados confesó que antes de conocer al doctor Alejandro Farah en la UNAM, como su alumno, también desconocía la existencia del planetario, por lo que desea compartir la experiencia histórica de este inmueble.
Yo creo que la ciencia es parte importante de la vida. Convivimos con ella aunque no queramos y digamos que no nos gustan las matemáticas, pues están presentes en todo lo que usamos. En el momento en que estás en internet o usas tu celular ya estás participando con la ciencia. Es bueno que se enteré la gente a través de estas actividades cómo está hecho y que participen, aparte la astronomía es de las áreas más románticas de la ciencia”, dijo Granados, quien está próximo en hacer su doctorado en Francia para analizar la trayectoria de la sonda Rosetta.
Algunos de los miembros destacados de la SAM, fundada en 1902, fueron el cantautor infantil Francisco Gabilondo Soler, Cri-Crí; Luis Enrique Erro, Porfirio Díaz y Amado Nervo. Actualmente hay 40 miembros activos.
LOS MISTERIOS DEL UNIVERSO
El potente telescopio con el que cuenta el planteario de la SAM permite escudriñar el universo
- El telescopio Fecker es uno de los más grandes del país, su espejo tiene un diámetro de 30 centímetros y brinda una potencia de 40 a 350 aumentos, es decir, con 40 puede observarse completa la Luna por el ocular y con 350 se puede incluso interiorizar en algún cráter de este satélite.
- En el mundo sólo existen cinco y de ellos, el que está en México es el único que funciona. Fue rescatado luego de ser robado del planetario mientras éste estuvo abandonado y sin mantenimiento.
El Fecker, un tesoro en la Lagunilla
De todos los lugares posibles en el mundo y el universo, el telescopio Fecker —donado por el científico y uno de los fundadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Luis Enrique Erro a la Sociedad Astronómica de México y posteriormente robado— apareció en el mercado de la Lagunilla.
Este obsequio es único, pues en todo el mundo hay cinco y solamente éste funciona.
El Telescopio reflector Fecker, creado en 1943, es uno de los cinco que hay en el mundo y el único que sirve. Este visor que fue donado por Erro permite observar las lunas de Venus y fue robado cuando estuvo abandonado el recinto y por coincidencias del destino recuperado por José de la Herrán, socio y expresidente de la SAM, quien lo vio expuesto en el tianguis de la Laguinilla para ser vendido”, relató Alejandro Farah, director de la Sociedad Astronómica de México.
Aunque se desconoce el valor que le pudieron dar en la Lagunilla a este telescopio, Farah relató que De la Herrán estuvo dispuesto a pagar con tal de recuperarlo para la sociedad científica.
El espejo del telescopio alcanza un diámetro de 30 centímetros y brinda una potencia de 40 a 350 aumentos, con los que se puede ver completamente la Luna e incluso alguno de sus cráteres.
Actualmente es empleado para dar explicaciones de astronomía básica a los visitantes.
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