Peatones ganan, pero conductores pierden en 20 de Noviembre

Aunque #MiCalle sumó dos mil 700 metros cuadrados para descanso, la reducción de cinco a dos carriles provoca filas de autos de hasta 3.5 kilómetros

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En Izazaga inicia la reducción de carriles. Fotos: David Solís y Karina Tejada.
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En San Antonio Abad se forma el cuello de botella. Fotos: David Solís y Karina Tejada.
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Para hacer de 20 de Noviembre una calle más amistosa para el peatón, desde el 16 de diciembre la Autoridad del Espacio Público colocó sillas, mesas y macetas en dos carriles de la vía, con la consecuente reducción de espacio para los vehículos. Foto: Quetzalli González
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CIUDAD DE MÉXICO, 4 de marzo.- El programa #MiCalle, implementado por la Autoridad del Espacio Público (AEP) para recuperar espacios de convivencia y descanso en la avenida 20 de Noviembre, ha logrado que los peatones disfruten más de esta vía, pero también genera filas de hasta 3.5 kilómetros de largo de automóviles que buscan ingresar al Centro por calzada de Tlalpan.

Desde el pasado 16 de diciembre, el proyecto redujo de cinco a dos los carriles de circulación, además de que implementó bahías de ascenso y descenso de pasajeros o mercancía para regular el transporte público y privado, a lo que se suma un ciclocarril que se planea hacer confinado.

El objetivo es rebalancear el espacio destinado a los autos y a los peatones con la colocación de sillas, mesas, sombrillas y macetas desde José María Izazaga al Zócalo, un tramo de 635 metros lineales que en conjunto representan un área recuperada de dos mil 700 metros cuadrados.

En el marco de la presentación del proyecto, Dhyana Quintanar, titular de la AEP, aseguró que la Secretaría de Movilidad (Semovi) elaboró un análisis técnico y el modelo vial para efectuar estas adecuaciones y redistribuir el espacio para que más peatones puedan utilizar esta avenida y no tuviera un impacto negativo en el tránsito.

Sin embargo, la saturación vehicular en 20 de Noviembre llega a ser tal que sobre calzada de Tlalpan, justo antes del bajopuente de la Plaza Tlaxcoaque, se implementan cierres viales para dirigir a los automovilistas hacia Lucas Alamán y puedan ingresar por Isabel la Católica hacia el Zócalo

Para agilizar la circulación en la zona y apoyar a los peatones, la Subsecretaría de Control de Tránsito de la Secretaría de Seguridad Pública ha reforzado la presencia policial con 10 agentes, indicó su titular, Fernando Alejandro Martínez Badillo.

Únicamente en Seguridad Pública lo que hacemos es brindar el apoyo en cuanto a agilizar el tránsito y evitar que haya alguna situación de contingencia en esa zona”, expuso.

El mando afirmó que no se ha generado algún incidente por la instalación de mesas y sillas, y que los cierres en el bajopuente de Tlaxcoaque se daban desde antes de que iniciara #MiCalle.

“Los cierres parciales (se dan) con motivos de la saturación de la vialidad, de manera regular y hasta antes de que se viniera manejando este programa de #MiCalle. El corredor de Lucas Alamán es una vía alterna natural porque se encuentra antes del bajopuente de 20 de Noviembre y en ella se puede circular sin mayor problema hasta la zona de Eje Central, que es una vialidad con por lo menos cinco carriles de circulación que nos puede ayudar.

Entonces, se hacen cortes pero no necesariamente por la saturación de vialidad, sino que pueden atender a otro tipo de situaciones como la concentración de personas en la Plaza de la Constitución, alguna manifestación, alguna situación de paso de algún convoy”, explicó.

Martínez Badillo agregó que, contrario a los estudios realizados sobre la movilidad en este programa, la medida ha sido tomada de manera positiva, privilegiando el tema del peatón, sin afectar o sacrificar el ingreso a la zona Centro.

De acuerdo con mediciones de aforo vehicular realizadas por la Semovi y especialistas, hasta el año pasado ingresaban al Zócalo por 20 de Noviembre un promedio de 14 mil vehículos de 8:00 a 10:00 horas, un horario de alta demanda, pero actualmente lo hacen alrededor de ocho mil 500.

Otro horario con carga vehicular es de 16:00 a 18:00 horas, cuando el flujo en 2014 era de aproximadamente 14 mil 500 autos y ahora ingresan en promedio nueve mil.

El (actual) rezago ocasiona que en el tramo de calzada de Tlalpan dirección sur-norte se haga una línea de espera desde el Metro Viaducto hasta Plaza de la Constitución, lo que representan 3.5 kilómetros, aproximadamente”, señala el reporte de las mediciones, a las que Excélsior tuvo acceso.

En estos casos, más de 50 por ciento de los vehículos contabilizados toman avenida 20 de Noviembre para incorporarse a Izazaga.

En tanto, Víctor Alejandro Romero Méndez, urbanista que laboró en la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, #MiCalle debe estar sometido a una evaluación constante, ya que esta arteria es una de las principales abastecedoras para los comercios del primer cuadro y en diversos tramos se generan cuellos de botella para los automovilistas, principalmente en horas pico.

“La 20 de Noviembre prácticamente es la vía que da movilidad y abasto, por ahí entran los proveedores a todos los negocios del Centro y salen por Pino Suárez. Sí sería inadecuado pensar en cerrarla completamente.

Como todos los proyectos, debe estar en un proceso de evaluación, no porque ya lo construimos es necesariamente la mejor solución como la tenemos hecha. Hay que estar evaluando cómo se modificaron los tiempos de recorrido, qué tanto se han incrementado. Si se incrementaron más de 20 o 30 por ciento, quiere decir que hay que reajustar el tipo de soluciones”, indicó.

El experto planteó algunas medidas que ayudarían a mejorar la movilidad vehicular.

“Habría que analizar si deberían estarse reprogramando las fases de los semáforos, si habría que cuidar –en las horas pico que ponen a los elementos pie-tierra de tránsito– a canalizar el tránsito, si se están excediendo en los tiempos de prioridad a las vialidades. Es decir, dejo que fluya mucho una, pero provoco saturación en la otra. Creo que eso es lo que está pasando, sobre todo, en las horas pico: están saturando de más una vialidad por darle preferencia a la otra.

A lo mejor habría que ver la ocupación de los espacios, se podrían recortar un poco, insisto, sobre todo en la parte de Izazaga, donde se reduce prácticamente a dos y medio, tres carriles y eso te genera un cuello de botella, pareciera que los aforos les indicaron que dos carriles iban a poder desahogarse. Sin olvidar el tránsito del Metrobús que atraviesa República de El Salvador, sin olvidar la prioridad que debe de tener la ciclovía y sin olvidar los tiempos del peatón”, planteó.

En un recorrido realizado entre 13:30 y 14:00 horas, este rotativo constató que aunque hay policías de tránsito agilizando la vialidad, en la esquina con República de El Salvador se registra retraso vehicular por el Metrobús.

Además, en ese lugar la luz roja dura dos minutos 44 segundos para hacer más ágil el tránsito en 20 de Noviembre, pero las personas saturan la banqueta y optan por cruzar esquivando automóviles.

También, en el cruce con Nezahualcóyotl ocurrió un choque en la disputa por ganar el espacio, ya que después de pasar el bajopuente los conductores pasan más de cinco minutos para avanzar poco más de 50 metros.

Comerciantes ven pros

y contras

Personas que se dedican a la venta de diversos artículos sobre 20 de Noviembre aseguraron que #MiCalle ha redituado de manera positiva en sus ganancias y no ha afectado de manera importante su abasto.

Sin embargo, otros señalan que faltó planeación para procurar que el nuevo espacio peatonal esté limpio.

Una vendedora de una tienda de vestidos de noche sostuvo que la instalación de mesas ha beneficiado su negocio porque la gente convive y descansa en la zona.

Destacó que ante el embotellamiento vehicular, el suministro de mercancía lo hacen al menudeo, a través de diablos.

No obstante, voceadores señalaron que al no haber botes de basura ellos tienen que encargarse de la limpieza del lugar.