No tiene horas pico tráfico de diciembre
El caos vial que se vive en esta temporada obedece a que no existe infraestructura en zonas comerciales ni operativos que ayuden
CIUDAD DE MÉXICO, 26 de diciembre.- Tráfico, largas filas para entrar o salir de centros comerciales o en zonas donde hay mercados y romerías son un obstáculo común en la época decembrina, en cualquier parte de la Ciudad de México.
Aunque son los mismos 3.5 millones de automóviles los que se mueven por la capital e incluso menos por aquellos que salen de vacaciones, la actividad se concentra en zonas comerciales que no cuentan con la infraestructura para atenderlos ni tampoco hay operativos que ayuden a agilizar la movilidad, por lo que un trayecto de entre 30 y 40 minutos se convierte en más de una hora y media.
Tras un recorrido que realizó Excélsior por puntos de conflicto como Polanco, Condesa, Coapa, Perisur y Centro Histórico, así como en importantes mercados, el escenario fue el mismo previo a Navidad: saturación de automóviles y de gente.
Encargados de la administración de estacionamientos tanto de plazas comerciales como de tiendas de autoservicio coincidieron en que los clientes tardan más de lo habitual en sus compras, además de que acuden muchos otros que regularmente no van, lo que provoca que sean menos los lugares disponibles para estacionar.
En zonas de mercados, los espacios de estacionamiento son utilizados por los puestos y romerías, por lo que habilitan dobles y hasta terceras filas para dejar los autos al cuidado de franeleros, reduciendo el espacio para el paso de autos y clientes que van a pie.
La gran cantidad de gente caminando también repercute en las vialidades, pues no existe la cultura de cruzar en las esquinas y en zonas con actividad comercial se debe sortear a peatones, automovilistas y hasta ciclistas al mismo tiempo.
En esta temporada no hay horas pico, desde las siete de la mañana que abren sus puertas las tiendas de autoservicio o a partir de las 11 en los centros comerciales el tráfico es constante, lo que a su vez genera altos índices de contaminación, dañinos para la salud de la población.
Según el registro del Sistema de Monitoreo Atmosférico de la Ciudad de México, desde que inició diciembre –y con ello las reuniones de fin de año en oficinas, entre amigos y familiares– las partículas suspendidas han alcanzado concentraciones calificadas como malas, al llegar a los 111 puntos IMECA, de los 150 permitidos para entrar en fase de precontingencia ambiental.
El ozono, que es común en la temporada de calor y el cual generan los automóviles, también se ha disparado hasta 142 puntos en el sureste de la capital y la zona centro.
El histórico de activación del Programa de Contingencias Ambientales Atmosféricas en la Zona Metropolitana del Valle de México, en la fase de precontingencia, indica que 2012, 2003 y 2002 fueron los más crudos en materia de contaminación navideña, al tener que activarse las medidas de alerta los días 25 de diciembre de esos años.
Pese a los altibajos en la calidad del aire, la Comisión Ambiental de la megalópolis, en la que se coordinan las autoridades ambientales del DF, Estado de México, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla y Morelos, determinó suspender el programa Hoy No Circula ayer y anteayer.
Otro de los motivos por los que se genera tránsito en esta época es por la cantidad de choques vehiculares en los que no siempre está presente el alcohol, sino la impericia de los conductores, el estrés, cansancio y distracción al tomar el volante.
Sólo la mañana del 24 de diciembre, la Secretaría de Seguridad Pública reportó que se elevó el número de “carambolas” debido al piso mojado por la lluvia. Circuito Interior, Periférico y Viaducto fueron de las más afectadas provocando asentamientos viales de hasta varios kilómetros.
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