Ciudad de México invierte en megaobras
Autopistas, drenajes profundos, infraestructura para agua, renovación del Centro Histórico , oficinas y mercados cuentan con recursos de Grupo Carso
CIUDAD DE MÉXICO, 14 de septiembre.- ¿Qué tienen en común las obras de infraestructura más grandes construidas recientemente en la Ciudad de México?
Autopistas, drenajes monumentales, infraestructura para limpiar el agua, renovación inmobiliaria del Centro, construcción de cientos de miles de metros cuadrados de oficinas, incluso mercados.
Todos ellos cuentan con inversión de Grupo Carso, el conglomerado de empresas creado por Carlos Slim Helú y que ahora dirige uno de sus hijos.
La planta de tratamiento más grande del mundo, el Túnel Emisor Oriente del Drenaje Profundo y la Autopista Urbana Sur son obras de infraestructura construidas por consorcios donde participa Grupo Carso a través de su constructora Impulsora del Desarrollo y el Empleo en América Latina (IDEAL).
Para construir la planta de tratamiento de Atotonilco (PTAR) se rebanó un cerro completo, y se construyeron 22 plataformas para edificar un conjunto de albercas y biodigestores que retan a la imaginación.
La inversión para la PTAR fue de 10 mil 22 millones de pesos, de los que Carso aportaría 5 mil 423 millones. El resto son recursos públicos de origen federal.
El Túnel Emisor Oriente, que en teoría impedirá que el DF se inunde nuevamente en época de lluvias, fue adjudicado por 15 mil millones de pesos, de los que IDEAL, de Grupo Carso, aportaría una tercera parte.
La totalidad del agua que saldrá de la ciudad a través del TEO y del actual Drenaje Profundo, sin embargo, llegará a la PTAR donde será tratada y el gobierno federal pagará por ese servicio.
Al grupo creado por Carlos Slim le correspondió la construcción de 11 de los 17 kilómetros de la Autopista Urbana Sur, que va de San Jerónimo al entronque con el Estadio Azteca. La obra tuvo un costo total de 17 mil millones de pesos.
En el corazón de la ciudad
La inversión en el Distrito Federal no es reciente para Carso. A partir de 2002, el grupo fundado por Carlos Slim adquirió cerca de 100 inmuebles en el Centro Histórico de la Ciudad de México para iniciar un proceso de renovación y ponerlos en renta.
La inversión de Carso en el Centro sólo ha sido superada por los recursos gubernamentales.
El más reciente de los proyectos en el Centro fue la renovación total del antiguo Hotel Bamer para convertirlo en edificio de departamentos con vista a la Alameda Central.
Al norte de la ciudad, Carso invirtió en la Plaza Mariana, un conjunto de cuatro edificios, con auditorios, aulas, oficinas, mercado, un osario y locales comerciales externos que en conjunto suman 67 mil metros cuadrados de construcción.
El conjunto fue edificado por Slim para entregarlo a la Iglesia católica, al GDF y a la delegación Gustavo A. Madero.
En el Estado de México, la plaza comercial más grande fue construida por ese grupo empresarial sobre la basura. Slim tomó como personal el proyecto de regenerar y compactar el terreno de 110 héctareas y edificar la plaza que tan sólo en sus primeros meses de servicio el complejo de tiendas, espacio deportivo, escuelas y hospitales recibía a 600 mil visitantes.
En la colonia Nueva Granada, conocida como Nuevo Polanco, Carso aún construye su corporativo de tres torres de oficinas y una de vivienda, para una inversión total de 800 millones de dólares, que incluye teatro, plaza, acuario y el Museo Soumaya.
Lo que viene
Ahora hay dos proyectos donde la participación de Grupo Carso confirma que Carlos Slim y ahora su hijo Carlos Slim Domit, ven en la ciudad áreas de oportunidades sin precedentes.
La reconstrucción del Autódromo de los Hermanos Rodríguez para recibir a la Fórmula 1 en 2015 sólo se pudo concretar por el apoyo financiero ofrecido por Carlos Slim Domit.
Todos estos proyectos tienen dos denominadores comunes. Todas están hechos dentro o para servir a la urbe más poblada del continente americano y la tercera zona metropolitana más grande del planeta. Todas ellas, además, han sido construidas con inversión de Grupo Carso.
Además, el ganador de la convocatoria para elaborar el proyecto del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que se espera sea una de las obras más grandes del mundo, fue Fernando Romero, yerno de Carlos Slim Helú, en asociación con el arquitecto Norman Foster.
El Aeropuerto que se espera sea construido en el lecho seco y quebradizo del Lago de Texcoco, representaría una inversión de 120 mil millones de pesos y sería la obra de infraestructura más grande del país en la que Carso busca participar.
De La Merced hasta la cima
De ser el hijo de un empresario de origen libanés que hizo crecer su tienda en el barrio de La Merced, Carlos Slim Helú creó un grupo de empresas que construyen actualmente buena parte de la infraestructura de la Ciudad de México.
En 1990 el grupo de empresas que encabezaba Slim, entre las que estaban Grupo Inbursa, Cigatam, Artes Gráficas Unidas, Fábricas de Papel Loreto y Peña Pobre, Galas de México, Sanborns Hnos., Empresas Frisco, Industrias Nacobre y Porcelanite Holding, fue bautizado como Grupo Carso y colocó acciones de la Emisora en la Bolsa Mexicana de Valores, y se hizo del control de Teléfonos de México junto con Southwestern Bell International Holding Corp., France Cables Et Radio y otros inversionistas.
Además de las inversiones en telefonía, mantuvo el nicho de la construcción. Ya en el actual siglo se enfiló a las nuevas tecnologías.
De acuerdo con la historia desplegada en su propio portal, Grupo Carso asegura que “continúa la consolidación de su cartera de negocios en torno a los tres sectores que se han definido como estratégicos: Comercial, Industrial e Infraestructura y Construcción”.
Este año, la Aldea Digital, que se instaló en el Zócalo, demostró que Grupo Carso no sólo invierte en megaobras o plataformas petroleras.
La Aldea obtuvo tres récords mundiales, el primero por haber albergado a 258 mil 896 participantes; el segundo, al lograr el mayor número de personas tomando al mismo tiempo cursos en Tecnologías de la Información, y el tercero por lograr 49 mil 237 escaneos de realidad virtual al mundo real en un lapso de ocho horas.
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