Combaten crimen en la Álvaro Obregón como en Colombia

Aprovechando similitudes, se aplicará un plan que funcionó en Medellín

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CIUDAD DE MÉXICO, 8 de septiembre.- Para combatir el alto índice delictivo que se registra en Álvaro Obregón, una de las seis demarcaciones con mayor cantidad de denuncias relacionadas con narcomenudeo, el gobierno delegacional implementará un programa preventivo similar a uno que dio resultados en Medellín, Colombia, una de las ciudades más violentas de América Latina debido al narcotráfico.

El plan, denominado Comunidades Sanas y Seguras, busca la participación activa de los distintos actores de la comunidad: padres de familia, maestros y autoridades educativas, ministros de distintos cultos religiosos, comercios establecidos, empresarios y locatarios de mercados públicos, entre otros.

La delegación se comprometerá a implementar Senderos Seguros, una estrategia que contempla caminos protegidos y vigilados por los vecinos, comerciantes, padres y policías, para evitar que en sus trayectos sean víctimas de delitos.

Su aplicación se reforzará con el arranque del Programa Nacional de Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia en Álvaro Obregón, que se implementará de forma coordinada con el gobierno federal, para lo cual se destinarán alrededor de 20 millones de pesos.

Al igual que la ciudad colombiana, la delegación está en una zona de barrancas y sufre el embate del crimen: 34.06 por ciento de los delitos registrados en 2013 en la delegación fueron de alto impacto: robo a casa-habitación con y sin violencia, robo a negocio con y sin violencia, robo de vehículo con y sin violencia, robo a repartidor y robo a transporte público.

La demarcación se encuentra entre las seis con mayores delitos de este tipo, que de forma conjunta concentran 70 por ciento del total registrado en el Distrito Federal.

También, en Álvaro Obregón se ubica Plateros, uno de los sectores de policía con mayor índice de delincuencia en la capital.

La estrategia

El delegado destaca que el modelo se usará para rescatar, sobre todo, a las nuevas generaciones.

En una primera etapa, se implementarán políticas públicas encaminadas a la prevención del delito, basadas en un modelo de participación ciudadana que integrará redes vecinales que serán capacitadas en materia de adicciones, violencia doméstica y prevención del delito.

Con el apoyo de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, se sostendrán mesas de trabajo con la población, lo que facilitará a la ciudadanía denunciar el tipo de delitos que se presentan por sector, así como conocer las zonas de mayor incidencia.

También se implementará un operativo de vigilancia en primarias y secundarias, a fin de evitar que los estudiantes sean víctimas de narcomenudistas.

Zona de cuidado

Comienza a caer una lluvia ligera y frente a un voladero desde donde se observan centenares de viviendas que tienen como constante fachadas y costados de tabicón, el delegado Leonel Luna Estrada lo dice claramente: “estos son los otros mundos de la delegación.”

Desde aquí se contempla la colonia Desarrollo Urbano, a tan sólo 10 minutos del Periférico y con más de 40 años de haber sido conformada por asentamientos irregulares, una de las más marginadas no sólo en la demarcación, sino en el DF.

“Es muy parecido a Medellín, estamos en una zona de barrancas, la gente tuvo que construir con sus posibilidades, materiales precarios, tuvieron que construir con deficiencias. El acceso o el patrullaje es muy complicado”, expone Luna en un recorrido con Excélsior.

Según estadísticas, Medellín tuvo la tasa más alta de homicidios en 1991 como consecuencia del narcotráfico. La ciudad no deja de ser la más violenta de América Latina y de Colombia, en proporción al número de habitantes y de asesinatos.

Aquí se observan grupos de jóvenes atentos a las personas que son ajenas, malencarados o intoxicados que se acercan para pedir monedas a manera de “derecho de piso”.

A un hombre con maquillaje de payaso se le pregunta si en la zona todo es tranquilo, y con la mirada perdida y la voz pastosa responde:

“Simón Hidalgo (sic)… está tranquilón… gracias... ” y extiende la mano, carcajeándose, para después retirarse. 

Por una vereda que más bien es una pendiente, pasan a diario niños y madres de familia para poder llegar a la escuela pública de la colonia Presidentes.

En algunos tramos el paso es de sólo 30 centímetros de ancho, por lo que un error puede provocar una caída desde 10 metros.

“Es una zona de alta marginación, que requiere de una atención especial para recuperar el tejido social, que requiere de muchos programas”, dice.

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