Retrato hablado: Tatiana Bilbao, al servicio de la arquitectura

La obra de la ganadora del Premio Global de Arquitectura Sostenible 2014 responde a un solo interés: el espacio público

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25/05/2014 08:19 Sonia Ávila
Ilustración: David Peón

CIUDAD DE MÉXICO.- El Jardín Botánico de Culiacán, la Sala de Exposiciones en Jinhua Architecture Park en China, la Casa Universo de Gabriel Orozco en Puerto Escondido, Oaxaca, y la Casa A en China tienen su origen en la sencillez del dibujo hecho a mano, salido de la mano creativa de Tatiana Bilbao (Ciudad  de México, 1972) quien aún ahora, en pleno siglo XXI, comunica sus ideas a lápiz y papel.

Desde sus bocetos, primeros trazos de lo que se convertirá en un inmueble habitable, su búsqueda primaria es una construcción inmersa en el entorno natural y social, sin alterar la localidad. Premisa que le ha valido a la arquitecta reconocimientos como el Premio Global de Arquitectura Sostenible, que recibió la semana pasada en París, y el Premio Kunstpreis Berlin a la carrera, otorgado por la Akademie der Künste en 2012.

La paradoja es que en su juventud, Bilbao huía de la arquitectura como profesión, al nacer en una familia de dos generaciones de proyectistas. Eligió en primera instancia el diseño, pero su padre bien le dijo: “La arquitectura la traes en la sangre”.

Entonces en la década de los 90 realizó su licenciatura en Arquitectura en la Universidad Iberoamericana, en una generación que ella misma define como “afortunada” al emerger en un momento de bonanza económica en México.

Tras graduarse en 1998, con un proyecto de tesis que plantea la recuperación de zonas peatonales en el Centro Histórico, la arquitecta trabajó como asesora en la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda del Gobierno del Distrito Federal, y dos años después fundó el Laboratorio de la Ciudad de México S.C., en colaboración con el arquitecto Fernando Romero, junto con el cual inició una trayectoria en la arquitectura contemporánea del país.

Además de realizar diversos proyectos arquitectónicos, el Laboratorio promovía actividades culturales como pláticas, conferencias, debates y exposiciones tanto de arquitectura como de arte, música y teatro.

Es hasta 2004 cuando crea su propio despacho –Tatiana Bilbao S.C.–, que inicia proyectos de trascendencia internacional, y lleva  sus bocetos hechos a mano a Europa y Asia.

El primer proyecto,  el cual en cierta medida la catapultó, fue la Sala de Exposiciones en Jinhua, dentro de un conjunto de pabellones coordinado por el artista-arquitecto chino Ai Wei Wei, quien reunió a un equipo de jóvenes arquitectos de diferentes países para desarrollar un parque.

La Sala es un edificio de dos niveles desplegado en mil 450 metros cuadrados, que hace una reinterpretación de un jardín chino y se adapta a la topografía irregular de la zona. El proyecto sirve como punto de referencia para enumerar los reconocimientos para la proyectista, y el inicio de sus diferentes labores desde académicas hasta de investigación.

En 2005 trabaja como profesora de Diseño en la carrera de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Iberoamericana; en 2007 fue reconocida con el premio Design Vanguard por la revista Architectural Record; en 2008 fue nombrada profesora invitada en la Universidad Andrés Bello, en Santiago de Chile.

En 2009 participó con uno de sus diseños para el Conjunto de Artes Escénicas del Centro Cultural Universitario, en Guadalajara, en 2010 tres de sus proyectos fueron adquiridos por la Colección de Arquitectura del Centre Georges Pompidou, en París, Francia; en 2011 fue reconocida con el Premio al Mejor Joven Arquitecto del País por el Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México y la Sociedad de Arquitectos Mexicanos.

Convivencia sana con el espacio público

Las edificaciones de Bilbao, cual sea su ubicación y entorno físico, responden a un solo interés: el espacio público. Pues desde sus estudios universitarios, un mejor uso de la ciudad ha sido una idea recurrente en sus proyectos, con la intención de promover un rescate de los lugares emblemáticos.

Incluso fundó un taller de investigación denominado MX.DF, para realizar investigaciones sobre la relación entre la producción del espacio y la ciudad.

El reconocimiento que obtuvo el 19 de mayo pasado, patrocinado por la Fundación Locus, fue precisamente por sus esfuerzos en la mejora del tejido urbano desde un trabajo arquitectónico en que el medio ambiente, la violencia del narcotráfico y la economía del lugar tienen el mismo peso para el trazo de la construcción.

Es de ida y vuelta, es un diálogo; se tiene que dialogar entre entorno y arquitectura para que funcione”, declaró en una ocasión Bilbao al responder sobre sus diseños que se caracterizan por el uso de materiales siempre al servicio de su estructura, de quien la habita, de lo que la rodea.

Y en ese sentido es que su arquitectura responde al concepto de localidad, que en sentido literal refiere a una conexión con la cultura donde
emerge un complejo:

Cómo somos, qué somos, qué tenemos, y qué podemos construir. Por ejemplo, en Ajijic, en el lago de Chapala, en Jalisco, el reto era aprovechar todos los materiales de la zona”, dijo.

Ello también ha hecho que la arquitectura de Bilbao sea resultado de una colaboración con profesionales de disciplinas distintas, al considerar que la arquitectura de “los genios” se acabó, y ahora se debe a un entramado de creadores que aporten soluciones conjuntas al mejoramiento urbano.

“No hace falta innovar siempre: con hacer una arquitectura responsable que sirva a la gente para vivir mejor es suficiente”, opinó la proyectista que ve en su profesión un reflejo de su tiempo y enfoca su creatividad a ello.

 

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